Geoffrin, madame – (1699-1777)

La inteligente y ambiciosa Marie Thérèse Rodet nació en París en junio de 1699, y era hija de un ayuda de cámara de la delfina Marie Anne de Bavière. Bonita, huérfana de madre y devota, fue casada por su abuela, cuando aún no tenía quince años, con un Pierre François Geoffrin, rico industrial vidriero, accionista de la Manufacture Royale des Glaces de Saint-Gobain, treinta y tantos años mayor.

Con la desaprobación de monsieur de Geoffrin que le va a reprochar sus dispendios, ella quiso abrir salón en su casa de la rue Saint Honoré en torno a los años 30, siguiendo el ejemplo de madame Tencin, en cuyo salón la había introducido Fontenelle, y en la frecuentación de aquellas inteligencias que empezaban a visitarla, adquirió ella algo de la cultura que le faltaba; pero será sobre todo desde finales de los años cuarenta del siglo, con la muerte de su marido, y hasta el final de su vida, cuando en su salón –verdadero centro de irradiación para toda Europa-, va a proteger abiertamente a los enciclopedistas.

Y a la muerte de madame Tencin en 1749, acogerá a los parroquianos de ésta.

Debilitada la monarquía en sus viejos fundamentos y reforzada la burguesía como clase social y en sus valores,  ya la conversación era más libre, aun con la moderadora influencia de la anfitriona, cuando la ocasión lo requeria.

Los lunes madame Geoffrin recibía a artistas: Quentin La Tour, Vernet, Van Loo, Boucher, Falconet, Soufflot, Pigalle…; y los miércoles a sabios, filósofos y escritores, cuando, además de los fieles Helvétius y d’Alembert, aparecían Marivaux, Saint-Lambert, Morellet, Marmontel, el conde Caylus, el abate Raynal, d’Holbach, o el alemán barón Grimm –animador de la prestigiosa Correspondance littéraire, philosophique et critique-, pero muy rara vez Diderot, al que ella no consideraba suficientemente poli… Y esta mujer de carácter y voluntad apoyó financieramente el proyecto de la Enciclopedia.

También acogió madame Geoffrin a extranjeros de marca como el joven príncipe Stanislas Augusto Poniatowski, a su paso por París en 1753, con quien mantendrá luego correspondencia y que, ya rey, la invitará a Varsovia en 1767; Horace Walpole o el economista y escritor abate Galiani, secretario de embajada del rey de Nápoles en París y gran corresponsal de madame d’Épinay.

Viajó por Europa, y por todas partes fue acogida con el favor y la distinción que le valía el prestigio de su salón parisiense. Y, a su muerte en octubre de 1777, legará una parte de su fortuna a d’Alembert.

Era recia de carácter y de una extrema vivacidad; “son naturel était si impérieux –dirá años después el ex-rey Poniatowski, en sus memorias publicadas en San Petersburgo en 1914- que quand elle s’irritait, elle perdait la maîtrise de sa langue.

Su hija Marie Thérèse Geoffrin (1715-1791), casada con el marqués de la Ferté-Imbault, con sólo quince años de diferencia entre ambas, siempre había estado enfrentada a su madre, y con ella mantenía tensas relaciones; hostil a la intempestiva afición a los filósofos de su progenitora, Marie Thérèse hubo de emplearse a fondo contra el partido filosófico para asegurarle a su madre, ya postrada en su lecho de muerte, el digno final de un cristiano. Y en sus Mémoires, Anecdotes, Lettres y Portraits -excelente fuente de información para conocer el salón de la rue Saint-Honoré-, la culpará de las desavenencias domésticas de las que fue testigo a lo largo de su infancia.

 

APUNTE BIBLIOGRÁFICO

CRAVERI, Benedetta: Madame de la Ferté-Imbault (1715-1791) et son monde; Revue d’Histoire Littéraire de la France, PUF, 2005. De la misma: L’âge de la conversation; GALLIMARD, 2002.

HAMON, Maurice: Madame Geoffrin, femme d’influence, femme d’affaires au temps des Lumières (en colaboración con Dominique Perrin);Fayard, 2010.

MEYNIEL, Joël: L’univers salonnier de Madame Geoffrin. Fontaine, ed. Émotion primitive, 2008.

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