Balzac, Honoré de – (1799-1850)

Honorato Balssa (que su padre transformará en Balzac), nacía en Tours el 20 de mayo de 1799, en el seno de una familia de mediana burguesía, aun cuando su padre Bernard-François había trabajado en su niñez y primera juventud como pastor en la granja familiar, no lejos de Albi; y luego, autodidacta y con algunos latines, llegó a pasante de pluma en diversas oficinas –París incluso-. De temperamento activo y emprendedor, Bernard-François fue prosperando, llegó la Revolución y el Directorio, y le vemos en Tours, donde, en vísperas del golpe de Bonaparte, va a nacer su primer hijo Honoré, casado ya, dos años antes, este viejo solterón, con una joven de diecinueve años, Anne-Charlotte-Laure Sallambier, de la burguesía parisiense.

El 29 de septiembre de 1800 nacía su hermana Laure y el 18 de abril de 1802 Laurence.

Dado a criar fuera de casa desde el nacimiento, el niño Honoré se vio, durante sus años de escolaridad y primera formación, primero en un internado local y luego en el colegio oratoriano de Vendôme; y, así privado del afecto familiar, el muchacho fue creciendo, en medio de la práctica indiferencia de su madre y la apatía paterna. Y en Vendôme permaneció hasta los 14 años.

Y, en 1807, la señora Balzac había dado a luz a otro niño, al que se llamaron Henri, fruto probable de sus amores con Jean de Margonne, señor del château de Saché, a las afueras de Tours, que los Balzac frecuentaban como amigos; donde Honoré escritor pasará luego temporadas de trabajo, entre 1825 y 1848.

Ya sus progenitores instalados en Paris en la rue du Temple, a finales de 1814, caído el Imperio, Honoré termina en la capital sus estudios secundarios en diversos centros, entre ellos el lycée Charlemagne del Marais, para comenzar Derecho en 1816, sin mucha convicción (¡habiendo declarado su firme voluntad de consagrarse a la literatura!), mientras trabaja en bufetes de notarios o abogados, como su padre había hecho en sus primeros años; de esta experiencia sacará su personaje  “maître Derville” que se verá en el Colonel Chabert, en Une Ténébreuse affaire, en Le Père Goriot…

Y seguía con pasión cursos de filosofía en la Sorbona, mientras redactaba unas Notes sur l’inmortalité de l’Àme.

Su padre alcanza la jubilación de la administración militar en el verano de 1819 y, con su mujer, decide trasladarse a Villeparisis, veintitantos km al NE de París. Ya su hijo Honoré ha alcanzado el título de “bachelier en droit” desde enero anterior y, habiendo arrancado el difícil consentimiento familiar, interrumpe los estudios jurídicos, para consagrarse a la escritura. ¡Disponía de dos años para demostrar lo que valía, y ese fue el plazo que su padre le impuso, él que quería hacer de su hijo un notario!

Con una ayuda familiar de 1.500 francos anuales, el joven Balzac se encierra entonces en un modesto alojamiento abuhardillado de la rue Lesdiguieres, no lejos de la plaza de la Bastilla, y se unce a la tarea. Rima laboriosamente una tragedia sobre Cromwell -que no fue publicada ni representada mientras él vivió-; y, solo o trabajando para otros pobres diablos tan oscuros como él mismo, va a publicar hasta 1827, bajo diversos pseudónimos (lord R’Hoone, Horace de Saint-Aubin), novelas “negras” a la manera inglesa, sentimentales a la moda del Imperio, o históricas a lo Walter Scott: Le vicaire des Ardennes (secuestrada por la censura), L’Héritière de Birague, Clotilde de Lusignan, La dernière Fée, Wann-Chlore (“Jane la pâle” en 1836), y otras, según recetas a la moda, que apenas tuvieron relevancia entre el público; y varias “fisiologías”. Y serán también mercaderías alimenticias, a petición de negreros literarios: Le droit d’aînesse (“derecho de primogenitura”), Histoire impartiale des Jésuites, Le Code des gens honnêtes…, que entrega sin firma, según convenido.

Con esas producciones (que él calificaba de cochonneries littéraires, “porquerías literarias”), Honoré Balzac iba aprendiendo el oficio de escritor y sus servidumbres.

El 18 de mayo de 1820, su hermana Laure contraía matrimonio con el ingeniero Eugène Surville, y el 1 de septiembre de 1821, Laurence se casará con Armand-Désiré Michaut, de Saint-Pierre de Montzaigle.

En 1822, ya sea porque la madre de Balzac ha recibido una cierta herencia, ya porque el mantener al hijo viviendo a su costa y pagándole un mal alojamiento no parecía la mejor solución, el matrimonio regresaba a París, otra vez al Marais, rue du Roi Doré, y el joven escritor de nuevo a la casa paterna, ¡aun debiendo abonar mensualmente la suma de cien francos por alojamiento y manutención!

Pero ya ha conocido a Laure Hinner de Berny, 22 años mayor que él, esposa de un Gabriel de Berny, bien situado y consejero en la corte, que conoció en Villeparisis el año anterior y en cuya casa ha entrado como profesor de sus hijas. Honoré se convierte en su amante en este año de 1822.

Madame de Berny va a introducirlo en la sociedad aristocrática, le aportará ayuda por sacarle de las estrecheces en las que le veía vivir, y le proporcionará consejo y aquella ternura maternal que nunca había conocido, entre amante y guía, hasta convertirse en la Dilecta; será una de las mujeres más importantes en la vida del escritor. Ella le inspirará, bajo los rasgos de madame de Mortsauf, su futura novela Le Lys…, como imagen de entrega, de fidelidad y de pureza.

En septiembre de 1824, sus padres vuelven a Villeparisis y él se instala en la rue de Tournon. Ya el novel Balzac soñaba con la gloria, el amor y el dinero.

De momento será el dinero, porque, desde ahora y hasta 1828, va a lanzarse a los negocios, con tanta audacia y poco conocimiento como mala fortuna.

Es la época en que inicia su relación con Laura Permon (viuda de Junot y duquesa de Abrantes), a la que frecuentará hasta 1832.

Ilusiones juveniles todas ellas, entrelazadas con algún drama familiar como la pérdida de su hermana Laurence, que fallecía el 11 de agosto de 1825.

Ya en 1825, asociado con Urbain Canel (¡otro editor tocado por la mala sombra de los negocios!), acababa de reeditar las obras de Molière y de La Fontaine. Eran operaciones financiero-comerciales arriesgadas, en las que Balzac se comprometía con dinero prestado, como el que le ha dejado madame de Berny. A mediados de 1826, obtiene patente y compra una imprenta en la rue des Marais Saint-Gemain (hoy rue Visconti), en asociación con un tal Barbier, a fin de lanzarse a la impresión y edición; o abre una sociedad para la fundición de caracteres tipográficos, en 1827, con Laurent y Barbier. Por si ello no bastara, la inclinación inmoderada al lujo y a vivir por encima de sus posibilidades van a obligarle a encadenarse al trabajo de forma intensa y titánica, con los acreedores siempre a sus talones.

En el trascurso del verano de 1826, sus padres abandonan Villeparisis y se instalan ahora en Versalles.

            Y, a principios de la primavera de 1828,  él mismo se traslada al 1, rue Cassini, cerca del Observatoire.

Porque ninguno de sus emprendimientos parecía funcionar y, al final, habrá de liquidarlos, asumiendo pérdidas y considerables deudas que, para ser saldadas, le obligan ahora a lanzarse de lleno a la escritura.

A partir de 1829 en que en junio muere su padre, le empieza a llegar, sin embargo, una cierta notoriedad. Fueron la Physiologie du mariage –ensayo en el que, con desenvoltura juvenil, reducia el matrimonio a una simple cuestión de intereses, y que firmaba ya con su nombre-; y luego Le dernier Chouan (“El último chuán”), ambientado en la insurrección contrarrevolucionaria en el Oeste de Francia, que obtuvo mediano éxito y que, en 1841, convertirá en Les Chouans, primera novela que entrará por derecho propio en la futura Comédie Humaine. Era un relato de la lucha realista, a finales del Directorio, contra el régimen de la Revolución, en la región de Bretaña, entre el amor (Marie de Verneuil y Montaurant) y el honor. Desplazándose a la región, su autor había tomado notas en vivo para escribir su novela, y había anotado costumbres, expresiones y siluetas humanas.

Siempre tendrá Balzac el propósito, a lo largo de los años, de dedicar una parte de La Comédie a Scènes de la vie militaire, pero sólo les Chouans y otra posterior, Une passion dans le désert, vendrán a alimentar ese apartado.

Y ya parecía haberse iniciado la que sería incontenible eclosión del genio. A partir de entonces va a consagrarse a la escritura, paralelamente a sucesivas aventuras sentimentales y a su vida mundana. Se le veía en los salones del barón Gérard, de madame Hamelin, de la princesa de Bagration, de madame Récamier en l’Abbaye-aux-Bois, y de Delphine Gay de  Girardin, ambientes que le van a permitir también conocer a jóvenes escritores como él, Victor Hugo, Alfred de Vigny, Alexandre Dumas, Lamartine, Sainte-Beuve y al pintor Delacroix, además de a otros hombres de letras y escritores ya consagrados e introducidos en el mundillo literario y periodístico, como Henri de Latouche (quince años mayor que él, que acababa de editar a André Chénier, autor él mismo de comedias y novelas y director luego de periódicos y revistas), y Horace-Napoléon Raisson, propietario del Feuilleton littéraire, donde Balzac va a colaborar.

E inicia en este 1829 una correspondencia con Zulma Carraud, escritora seis años mayor que él, casada con un comandante de artillería, y que por entonces vive en Saint-Cyr-l’École, antes de trasladarse a Angulema con su marido; la bondadosa Zulma Tourangin-Courant, compañera de colegio que había sido de su hermana Laure, se convertirá en otra Egeria para él, gran amiga y sólo eso.

Y, a partir de 1830, empìeza a colaborar en diversos periódicos y revistas como Le Feuilleton des Journaux politiques, La Mode, La Silhouette. Le Voleur, La Caricature, la Revue de Paris, la Revue des Deux Mondes, firmando ahora De Balzac. Llega el otoño, y Charles Nodier le acoge en su salón del Arsenal.

Van a ser, a partir de ahora, veinte años de inflexible trabajo, que inicia con sus primeras Scènes de la vie privée: Vendetta, Gobseck (donde aparece la figura del usurero), Le Bal de Sceaux, La Maison du chat-qui-pelote, Une double famille, La Paix du ménage; y, entre sus primeros “Contes philosophiques”, Les Deux Rêves (especie de narración fantástica, publicada en la Revue des Deux Mondes y que formará un día la parte cuarta de Sur Cathérine de Médicis), L’Élixir de longue vie

Y, entre ambiciones políticas desmesuradas e insatisfechas, aparecen en 1831 La Peau de chagrin, Les Proscrits, Le Chef-d’oeuvre inconnu, mientras acumula aventuras femeninas (¡es joven, y eso se entiende!) y, sobre todo, deudas, con sus aprietos y sus quebraderos de cabeza por evitar a los acreedores, consecuencia de la vida mundana y lujosa en la que parecía instalado por entonces.

A finales de febrero de 1832 recibe una primera carta de cierta condesa polaca, Ewelina Rzewuski (1801-1882), Hanska por matrimonio con un rico propietario ucraniano; era el mariscal conde Venceslas Hanski, que casi podría ser su padre; la cual remitente, desde su propiedad de Wierschownia, cerca de Berdichev en Ucrania, se declaraba admiradora suya, después de haber leído La Peau de chagrin. Él la llamará l’Étrangère -porque así venía firmada aquella su primera misiva-, y con ella mantendrá, a partir de entonces, una correspondencia que fue evolucionando en su tono y en su intimidad (Lettres à l’étrangère), no sin altibajos y momentos de desánimo para el parisiense.

Buscando la tranquilidad propicias al trabajo, acepta una vez más la invitación de Jean de Margonne en su casa solariega/château de Saché (20 km al SO de Tours), donde ya ha estado en otras ocasiones y adonde volverá; lugar apacible que le inspirará su Lys dans la vallée. Aquí escribirá páginas del Père Goriot, Illusions perdues…

Y también la hospitalidad de los Carraud en Angulema.

En 1832 Balzac conoce a una coqueta aristócrata, la marquesa de Castries, bajo cuya influencia se va a hacer neolegitimista -caída ya la Restauración-, y publica varios opúsculos, con una pizca de ambición política que no prosperará.

También en este 1832, publica Le Colonel Chabert. Y, entre nuevas “Scènes de la vie privée”, la novela breve Le Curé de Tours: la mezquindad y avidez provincianas contra la candidez bondadosa. Y diversos retazos literarios que luego conformarán La Femme de trente ans. Igualmente Louis Lambert (traducción de sus aspiraciones místicas).

E inicia ahora sus “contes drolatiques”.

En 1833, publica Le Medecin de campagne, donde se abría a lo que eran sus ideas sociales.

            Y entretanto, por juego o curiosidad, aquella Étrangère parecía querer conocer a quien ya le había declarado sus sentimientos, y convenció a su marido -que parecía no enterarse o conceder mayor importancia a aquella correspondencia que su esposa mantenía-, para que emprendieran un tranquilo viaje a Suiza que iba durar varios meses; Honoré, por su lado, hizo otro tanto y apareció em Neuchâtel, un día de septiembre de 1833; así conoció personalmente a su admiradora y a su familia, ¡encantado el conde Hanski de tratar con un escritor francés!

            Balzac regresó a París por Besançon (cuya parte antigua y las viejas familias aparecerán en alguna de sus novelas como Savarus.

            Firma entonces contrato para la publicación de “Études de moeurs au XIXe. siècle”, que, desde ahora hasta 1837, aparecerán en 12 volúmenes, prefiguración de la “Comedia Humana”, con Scènes de la vie privée, Scènes de la vie de province y Scènes de la vie parisienne. Y así salen al público Le médecin de campagne, La femme abandonnée, La Grenadière (ya conocida, desde 1832, para los lectores de la Revue de París), L’Illustre Gaudissart (crítica semicaricaturesca de ciertos personajes bajo la Monarquía de Julio, ignorantes, materialistas y prepotentes. Y Eugénie Grandet.

Tres meses después, por las fiestas de Navidad, Honoré volverá para ver a madame Hanska en Ginebra, lo que será culminación entonces de su encendido amor por ella. Y a primeros de febrero de 1834, estaba de nuevo en Paris, más enamorado que nunca de su étrangère.

Acababa de dar Eugénie Grandet, y publica ahora Le Père Goriot (1834/35); eran sus dos primeras obras maestras realistas, donde demostraba su dominio en el arte de describir tipos humanos y las costumbres de su tiempo. Es entonces cuando concibe, aplicándolo al Père Goriot, el sistema de regreso de sus personajes de una novela a otra, procedimiento que aseguraba a su obra una organización sistemática y que hará de ella “como un mundo completo”.

En 1834 publica La Recherche de l’Absolu. Y, entre las primeras “Scènes de la vie parisienne” (de París, esa gran ciudad trepidante y corrupta, de fingimiento y de fango), aparecen: Histoire des Treize (I. Ferragus, 1833; II. La duchesse de Langeais, 1833/34; III. La Fille aux yeux d’or, 1834/35)

El 4 de junio de este 1834 venía al mundo en Sartrouville Marie Caroline du Fresnay, presunta hija de Balzac, nacida de sus amores con Marie-Louise Françoise du Fresnay (1809-1892), casada en 1829 con un Charles Antoine Guy du Fresnay, veintitrés años mayor y alcalde entonces de aquella localidad.  “Amable persona, la más candorosa criatura que haya caído como flor del cielo” –le había escrito a su hermana Laura-. “Maria” le había inspirado Eugénie Grandet, y para ella fue una dedicatoria personal, con su letra, en un ejemplar que le ofreció en mano y que ella arrancará discretamente, hasta reponerla en su lugar, ya muerto su marido en 1866.

Es un año de duro trabajo y de activa vida mundana este de 1834. Colabora en los periódicos y visita los salones con una punta de dandismo (palco en la ópera, muebles de lujo, coche particular…), mientras construía, como castillos en el aire, nuevos proyectos para enriquecerse.

Y en primavera Balzac se instala en secreto en la rue des Batailles, en Chaillot.

Después de aquellos encuentros en Suiza, los Hanski viajaron por Italia, y luego pasaron a Viena. Y hasta allí se desplazó Balzac otra vez, en mayo de 1835, para reunirse con la condesa, con el pretexto de que iba a tomar anotaciones para una próxima novela sobre la campaña napoleónica de 1809; Viena no era la rural Suiza y nuestro escritor –calesa con blasón y criado-, hubo de poner su bolsa y recursos a ruda prueba, para presentarse al nivel de aquella sociedad que frecuentaba madame Hanska. A principios de junio de este 1835, Balzac iniciaba el camino de regreso a Francia, y no volverá a ver a la dama hasta siete años después.

            Acababa de dejar a la aristócrata polaca y ya Balzac, en este mes de junio de 1835, partía para Boulogne-sur-mer en excelente compañía femenina. Era la seductora condesa inglesa Guidoboni-Visconti, Fanny, que regresaba a su país natal por unas semanas, a la que había conocido el año anterior. Ella le admiraba y tendría ocasión, de vez en cuando, de venir a socorrerle financieramente. De nuevo se verán a finales de agosto, cuando ella regrese.

De esta relación –han especulado algunos comentaristas- nacerá en mayo de 1836 Lionel-Richard, naturalmente apellidado Guidoboni-Visconti.

En este 1835, iniciaba su aparición en Werdet una edición colectiva de “Études philosophiques”, que se prolongará hasta 1840; y publicaba Séraphita (aparecida antes en la Revue de París), y Melmoth reconcilié. Y también Le contrat de mariage (La Fleur des pois, entre epistolar y narrativa en cuanto a la forma).

Sostenido por el lejano aliento de su seguidora, concibe y publica en poco tiempo grandes novelas como Le Lys dans la vallée (1835/36), cuyas fuentes de inspiración pudieron haber sido, para la poética figura de madame de Mortsauf, madame Berny, la Dilecta; para lady Dudley, su reciente relación sentimental con la condesa inglesa Guidoboni-Visconti, y Felix de Vandenesse era el niño que él fue, privado de amor materno. La publicación de las dos primeras partes del Lys en la Revue de Paris, va a dar lugar a un reñido litigio en los tribunales contra François Buloz, que Balzac acabará ganando en junio de 1836, pero que le dejará, por un tiempo, exhausto y desmoralizado.

 Y es que, en diciembre de este 1835, ha asumido la revista La Chronique de París, vieja hoja realista que compra a crédito.

Pero su imparable impulso creador –sostenido por incesantes tazas de café y embutido siempre en su sempiterno sayo blanco, a la manera de un monje en penitencia-, se había puesto en movimiento para no detenerse más.

En 1836 aparece en La Presse de Émile de Girardin la novela corta La Vieille fille, con un logrado retrato de la protagonista y un afinado análisis de las relaciones sociales y de las diferencias económicas y políticas en provincias. Después de otras publicaciones, aparecerá en la edición Furne en 1844. Y la condesa Guidoboni-Visconti recibirá el manuscrito.  Relación esta perfectamente compatible con el buen entendimiento que el escritor mantenía con el marido Guidoboni, y paralela, igualmente, a la atracción que Honoré parecía seguir sintiendo por la duquesa de Castries –sin que a la inglesa le importase, por mantener ella idéntica libertad-.

O su relación con Caroline Marbouty, nacida Pétiniaud y cinco años más joven que Balzac, casada a los dieciocho años con un Marbouty, al que deja no mucho después. Mujer picada de literatura con el nombre de Claire Brunne y que se empeña en escribir a la George Sand.

Entretanto, su Chronique de Paris no funcionaba; autores o críticos como G. Planche, Th. Gautier, V. Hugo, habían prometido colaborar pero, en definitiva, era prácticamente él quien habría de sacar los números adelante y, al cabo de seis meses, en este julio de 1836, tuvo que renunciar, dejando un considerable déficit que el préstamo financiero de su amiga Sarah Guidoboni-Visconti vendrá a aliviar.

Y el 25 de julio salía para Italia, donde iba a pasar algunas semanas con Caroline Marbouty, que viajaba vestida de joven secretario del escritor por evitar él así los celos de madame Hanska que acabaría enterándose; lo hacía por cuenta de Emilio Guidoboni-Visconti, ¡marido de lo más transigente, con quien se hallaba en muy buenos términos!, que le había encargado ciertas gestiones en Milán y Turín derivadas de la compleja sucesión de su madre casada en segundas nupcias.

Será a su regreso cuando conozca la muerte de madame de Berny, ocurrida el 27 de julio de este 1836

Y aparecen ahora en 1836 Le lys dans la vallée (en volumen con Werdet, después de sus diferencias con Buloz), L’interdiction (novela corta), La Messe de l’athée (novela corta), Facino Cane (breve relato, a vueltas con los poderes sobrenaturales del pensamiento del narrador y la “seconde vue”), L’Enfant maudit (estados fragmentarios anteriores, luego edición completa en 1837), Le Secret des Ruggieri en “La Chronique de Paris” (publicado en 1837 en “Etudes philosophiques” y que, con otros capítulos que vendrán, formará parte de Sur Catherine de Médicis.

Balzac seguía gastando el dinero sin discernimiento, protegido contra acreedores importunos en su refugio de Chaillot, antes de comprar en septiembre de 1837 su pequeña propiedad les Jardies, en Ville-d’Avray (a 2 kms de Sèvres, SO de París). En la adquisición de les Jardies va a malbaratar buena parte de sus recursos, para no permanecer en ese lugar más allá de 1840.

Vendrán enseguida César Birotteau, Illusions perdues

Y publica con Werdet en este 1837, La Muse du département, novela corta donde se evoca a Stendhal, por el que sentía admiración; y una Dinah de la Baudraye –especie de Bovary de las letras-; y también la figura del periodista parisiense, mundano, superficial y cínico, como Balzac los conoció, y la pobreza intelectual de la vida provinciana.

            Nuevo viaje a Italia entre febrero y abril de 1837, visitando Milán, Venecia, Génova, Livorna, Florencia, el lago de Como…

Entre febrero y marzo de 1838, reside unos días en el château de Frapesle, cerca de Issoudun (localidad natal de Zulma, al O. de Bourges), donde sus amigos los Carraud tendrán ahora su residencia hasta 1848, y donde ya ha estado él otras veces. Y luego unos días en el Nohant de George Sand, a quien le da las primicias de su Massimilla Doni.

            Y, entre abril y mayo de este año, viaja de nuevo a tierras italianas;  a Cerdeña primero, con la idea de volver a poner en marcha minas argentíferas, mal explotadas por los romanos; ¡pero llega tarde, y el negocio ha sido ya adjudicado! Luego pasa por Córcega y Génova en el continente, y reside unos días en Milán.

Publica ahora en Werdet La Femme supérieure, con la sórdida -en ocasiones-, vida de oficina, sus mezquindades y sus intrigas; libro que en la edición de Furne de 1844, aparecerá como Les Employés ou la Femme supérieure. Y, despues de haber aparecido en La Presse entre octubre y noviembre, es editada ahora en volumen, La Maison Nucingen (1838), o la Gran Banca y el agio.

            En 1838 se adhiere a la Société des gens de lettres, de la que en abril del año siguiente será su presidente.

Y en su producción para el teatro, termina L’École des ménages y Vautrin.

Candidato por un momento a la Academia Francesa, se retira ante Victor Hugo que, finalmente, no será elegido y deberá esperar a 1841.

            Y en septiembre-octubre de 1839, en un sonado caso que dio que hablar, junto con Lamartine y otros, sale en defensa del crítico literario y notario luego Sebastian Peytel; era excodirector del semanario Le Voleur, y se veía acusado del asesinato de su mujer y de su criado. En lo que pudo haber sido un error judicial, Peytel fue condenado a muerte y sufrirá pena de guillotina, que aquella campaña no podrá evitar.

            1839 es el año de

  • Le Cabinet des Antiques, como continuación de la Vieille fille; entre imprevistos, es el cuadro vivo de la vieja nobleza provinciana y nostálgica, que tanto había esperado de los Borbones restaurados,
  • de las novelas musicales Gambara (dada a la Revue et gazette musicale de París, en entregas y aparecida ahora en volumen) y Massimilla Doni (homenaje a la música de Rossini),
  • de Une Fille d’Ève (publicada ahora por Souverain, antes de aparecer en Furne en 1842),
  • de Béatrix (aparecida primero en agosto por entregas en Le Siècle, y enseguida en volumen a finales de este año, y que inspiran, para sus personajes, las escritoras George Sand y Marie d’Agoult, y el músico Litz, amante de esta última),
  • de Les Secrets de la Princesse de Cadignan, novela breve aparecida en este 1839 primero en La Presse, bajo el título de Une Princesse parisienne, y que saldrá luego en volumen: era el juego de una gran dama mentirosa y coqueta con un escritor genial y joven (D’Arthez, personaje que aparece también en otras obras).

            El 14 de marzo de 1840 subía, finalmente, a la escena del teatro de la Porte Saint Martin su obra Vautrin, que la censura retira dos días después.

Y funda y anima en 1840, una nueva revista La Revue parisienne, que sólo funcionará entre agosto y septiembre y sacara tres números (en el último, iba su célebre y largo artículo sobre La Chartreuse de Parme de Stendhal); La Revue acabó en un fracasos similar a su experiencia anterior, de resultas de lo cual, hubo de vender su propiedad les Jardies de Sèvres.

            Para evadirse de sus acreedores, en octubre de 1840 se traslada a una casa en Passy -alejada de la agitación y la presión del centro de Paris- donde permanecerá bajo seudónimo hasta 1847.

            En este otoño de 1840, publica Pierrette, que dedica a Anna Hanska, la hija de Ewelina; relato que narra las desventuras de una huérfana en manos de unos hermanos solterones estúpìdos. Y con la anterior, venía también, en la misma edición de Souverain, Pierre Grassou, novela breve, especie de farsa burlesca, donde se trata la relación entre la creatividad y la ignorante pero adinerada burguesía, y en la que aparecen marchantes estafadores y algún pintor desaprensivo.

            En este 1840, salía también en entregas en la Revue parisienne Z.Marcas, corta novela que aparecerá luego bajo “La Mort d’un ambitieux” y en volumen, en octubre del año siguiente, para acogerse finalmente en 1846 en la Comédie humaine de Furne; en un estilo tenso, amargo y pesimista, era la narración de los sinsabores de un hombre de talento pero pobre, en la Francia burguesa y cruel de Luis-Felipe, poblada de advenedizos codiciosos.

            E igualmente en la Revue parisienne, Les fantaisies de Claudine (que será luego Un Prince de la bohème en la Comédie humaine, en 1846).

Le Curé de village (que ya había aparecido por entregas dos años antes en La Presse), aparece ahora en volumen en 1841. Y también la segunda parte de Les Lecamus o Le Martyr calviniste, publicada en Le Siècle; con las demás partes, constituirá el libro -desparejado y algo chapucero- Sur Catherine de Medicis de la edición Furne de 1846 para la sección Études philosophiques.

A principìos del otoño de 1841, Balzac había escrito ya decenas de obras narrativas, casi todas clasificables bajo la etiqueta que acababa de imaginar, y es entonces cuando firma contrato con un consorcio para la edición de aquella “Comedia Humana”, cuyo primer tomo aparecerá al año siguiente con un importante Prefacio del autor o Avant-propos; será la famosa edición Furne-Hetzel, que concluirá con 17 volúmenes en 1848, con uno póstumo de 1855.

El 10 de noviembre de 1841, moría el conde Hanski, y la condesa, viuda ahora, será objeto, en adelante,  de las presurosas solicitaciones del escritor, pidiéndola en matrimonio.

Y en marzo de 1842 moria Henry Beyle Stendhal, con quien le unía una buena amistad y cuyo talento había sido él, Balzac uno de los primeros en saludar.

Es este un año importante para Balzac, al frente ya de una importante creación literaria, admirado y reconocido.

Ha terminado Un début dans la vie y, en enero de 1842, publica Mémoires de deux jeunes mariées, en forma epistolar; y Ursule Mirouet en mayo (avidez de unos herederos, realismo, fantasía, misticismo)…

Y, sobre todo, Albert Savarus, parcial transposición de las no faciles relaciones del autor con madame Hanska, y alarde del escritor de la técnica “gigogne” o “en abîme” de textos embutidos, similar al que también utilizará en Honorine (narración en la narración); pieza importante también en el proceso creativo y anímico del escritor, cuyos rasgos y carácter reproduce en el protagonista, según había hecho, en cierto modo, en Le Lys… y en Louis Lambert.

De madame Hanska ha recibido una carta de ruptura en febrero de 1842, que le sume en un gran desánimo. Porque la fama, el prestigio literario y ese arruinarse la salud, cuyos signos de degradación sentía ya evidentes, carecían de sentido para él, cuando la mujer a la que amaba estaba lejos, no compartía su vida y se obstinaba en negarle el matrimonio, ahora que se hallaba libre. ¡A la condesa viuda, que leyo Albert Savarus allá en la distancia, no le gustó la novela!

En 1842, será La Rabouilleuse, (publicada parcialmente en La Presse en 1840; que trata de los peligros de la educación de los niños por una mujer sola, y alegato en favor del matrimonio.

En junio de este año aparece La Fausse maîtresse, y en noviembre La Femme de trente ans bajo su forma definitiva. Narraciones noveladas que, ya sea en forma por entregas, ya en formato definitivo en volumen, iban vendiéndose, bien acogidas por el público.

Pero él necesitaba dinero, y el teatro era fuente rápida de recursos. Sucedía, no obstante, que al genial novelista Dios no parecía haberle llamado por el camino de la dramaturgia y las tablas; su obra Les Ressources de Quinola (personaje débil réplica de Vautrin), representada en marzo de este año 1842, fue mal acogida, a pesar de la presencia en escena de Marie Dorval, la gran intérprete del teatro romántico.

Desdeñando los aparentes intentos de la viuda Hanska por terminar aquel imposible vínculo, Balzac viaja a San Petersburgo entre julio y octubre de 1843; y es que la resistencia de su familia ruso-polaca a semejante alianza parecía fuerte, con litigios y complejas gestiones administrativas, derivados de la herencia de su marido de por medio; y luego estaba el gobierno de Su Majestad Imperial… “¡Me haré ruso, si eso es necesario para obtener el consentimiento del Zar!”-parece que dijo-.

A su regreso a París, ya ha subido a las tablas del Odéon de París, el 26 de septiembre, su melodrama Paméla Giraud en cinco actos, que luego pasará al théâtre de la Gaîte, con parecido escaso éxito.

Después de su entrega a los lectores del Commerce en 1841, salía de nuevo en volumen en este año de 1843, Une ténébreuse affaire, antes de ocupar su lugar en la edición Furne de la Comédie…, en 1846: narración de intriga que trataba de la oposición realista al régimen de Napoléon, con el turbio Fouché de por medio; quizá una de las mejores novelas de Balzac.

También Honorine, o la ínútil empresa de recuperar el amor de una mujer, infiel y abandonada luego por su amante; figura de Honorine que venía a inscribirse en la galería balzaciana de mujeres adúlteras –cada una con su especificidad-.

Y las Illusions perdues -entre lo mejor de la vasta producción balzaciana-, completado ahora el tríptico (les deux poètes, un grand homme de province à Paris, Ève et David -este último cambiado luego en Les souffrances de l’inventeur-). Entre Angulema y París, las ilusiones perdidas eran, sobre todo, las de Lucien Chardon, luego de Rubempré, convencido en sus primeros años de que se convertiría en un gran poeta; y aparece aquí también David Séchard, pequeño impresor provinciano, para cuya descrición, junto con Lucien, tanto le sirvió al autor la propia y dolorosa experiencia de sus primeros años.

A lo largo de 1844, aparece en Le Journal des Débats, Modeste Mignon (luego en libro en 1846), inspirada por  su reciente viaje a Rusia.

Y,  partir de aquella Béatrix de 1839, Balzac ha imaginado una continuación, que van a publicar los editores  Chlendowski y Souverain, con el título La Lune de miel.

Y la novela corta, Gaudissart II que aparece en La Presse en este 1844 con el título Un Gaudissart de la rue Richelieu; para ubicarse, dos años después, en la edición Furne de la Comédie; era el mundo del comercio y los empleados, bajo la materialista  Monarquía de Julio;

Y comienza Les Paysans.

Pero las relaciones con Ewelina Hanska eran difíciles, y Balzac seguía manteniendo sus relaciones femeninas, como aquella amistad con madame Guidoboni-Visconti que excitaban los celos en la distancia de la condesa, pese a sus protestas desde París.

 Así que, obsesionado por aquel matrimonio, de nuevo viaja en busca de la amada, entre mayo y agosto de 1845; y con ella, su hija Anna y su futuro marido, visitará Alemania, Francia, Bélgica, Países Bajos.

Él regresa a París, pero en octubre volverán a encontrarse en Châlons, y con ella viajará a Nápoles.

En diciembre de 1845,  Balzac vuelve a presentar por segunda vez su candidatura a la Academia francesa.

Y publica Un homme d’affaires y Les Comédiens sans le savoir

A finales de marzo de 1846 pasa unos días en Roma con la condesa; luego serán Suiza y el Rin, hasta Francfurt. Y en octubre, asiste en Wiesbaden a la boda de Anna con el conde Mniszech.

Fue de resultas de aquellas semanas en común como la condesa vino a quedarse encinta; la noticia llenó de gozo al futuro padre: “Piensa en toda la felicidad que llevas contigo, y la que das” –le escribía a principios de agosto-. Pero aquella promesa no llegará a feliz culminación, y el fruto que Ewelina traía -una niña-, nacerá muerto en noviembre.

Escribiendo cada vez menos, como si la inspiración le viniera ya a fallar, aún publica en 1846, el primer episodio de L’Envers de l’histoire contemporaine, además de aquella Petites misères de la vie conjugale (insólita publicación que no podría calificarse de novela, donde pasaba revista a variadas situaciones de la vida de un matrimonio  burgués y, a través de ellas, a la sociedad francesa bajo Luis-Felipe). Pero, sobre todo, La Cousine Bette que, con Le
Cousin
, va a formar esa especie de díptico de los parientes pobres.

            Madame Hanska viene a pasar tres meses en París, desde el final del invierno hasta la primavera de 1847, y va a convertirse, por expresa voluntad del escritor, en su legataria universal. Coincidía ello con la mudanza de Balzac a la rue Fortunée (hoy rue Balzac), una casa en no muy buen estado que acababa de comprar con la intención de transformarla en un palacete digno del gran amor de su vida, y del que sólo ha pagado aún el primer plazo. Es aquí donde morirá y, en 1882, también su viuda.

            Luego él vuelve a reunirse con ella en Wierschownia a la entrada del otoño.

De marzo a mayo de este 1847, a partir de un primer esbozo escrito el año anterior, aparece en Le Constitutionnel Le Cousin Pons, primero por entregas y en volumen el mismo año. Y, entre abril y mayo en La Presse, también La dernière incarnation de Vautrin, última parte de “Splendeurs et misères des courtisanes”.

            En febrero de 1848, regresaba dd Ucrania, consumido y afectado en su salud. En el momento, precisamente, en que el rey Luis-Felipe se enfrentaba a la revolución de 1848, para ver caer la monarquía que él habia encarnado con otra revolución.

Luego llegaron las elecciones para la Asamblea Constituyente, y el legitimista candidato Balzac fracasó.

Al cabo de tanta actividad extenuante y de aquella obra titánica, el agotamiento y el declive habían llegado, y ciertos síntomas preocupantes (hipertrofia del corazón –dice Victor Hugo). Cuenta el autor de Notre-Dame-de-Paris y futuro de Les Misérables,  cómo, habiéndose encontrado una tarde con Balzac por el bulevar -después de la revolución de 1848 y en vísperas de su último viaje a Rusia-, notó que respiraba con dificultad y se quejaba.

             A finales de mayo de este 1848, Balzac hace representar La Marâtre, en el Théâtre Historique.

Y L’Envers de l’histoire contemporaine aparece primeramente en los periódicos en 1848; será la última novela concluida del genial autor, que sólo aparecerá en volumen después de su muerte. Ponía en escena, a través de la persona de Godefroy y en dos grandes episodios, una singular sociedad secreta dedicada a hacer no el mal, sino el bien y a ejercer la caridad, especie de oposición a Splendeurs

Para intentar decidir a su aristocrática extranjera definitivamente al vínculo connubial, Balzac inicia en septiembre de este 1848 un nuevo viaje a Ucrania y por Europa, con la viuda, su hija Ana de veinte años y su esposo, aun teniendo él ya, por entonces, notablemente quebrantadas su salud y su bolsa.

Y todo el resto de 1849 lo pasará en la residencia ucraniana de madame Hanska, con diversas crisis cardíacas a lo largo del año.

Despues de su derrota en las elecciones legislativas, también fracasará ahora en su nuevo intento para la Academia Francesa, a cuyo ingreso, en enero, se había postulado en la distancia.

El 14 de marzo de 1850 el gran escritor contraía, al fin, matrimonio en Berditcheff con madame Hanska, ¡ahora de Balzac! Y la nueva pareja llegará de Rusia en la segunda mitad de mayo, para instalarse en su pabellón parisiense de la rue Fortunée-, lujosamente preparado en su interior ahora y amueblado con los dineros de la rica viuda.

Ya el sobrino del gran Napoléon, Luis Napoleón, en connivencia con la Asamblea Legislativa,  ha llegado al poder y, en este 1850, comienza a practicar una política reaccionaria, respecto a los supuestos que habían traído la 2ª República.

Pero el destino no le iba a permitir gozar de la tranquilidad que se prometía y de su nueva condición. Encarnación él mismo de aquellos personajes que describía en sus “Études philosophiques” -objetos de alguna pasión febril o tumultuosa que acapara la mente hasta la autodestrucción-, Honorato de Balzac, testigo de la codicia burguesa bien arropada en su ahorro y su confort, y de la voluntad de poder, pintor genial de los bribones y de sus víctimas, de estafadores y grandes señores, de mujeres perdidas y de condesas, moría en París tres meses después de su regreso, el 18 de agosto de ese año. V. Hugo, en su conocida página-testimonio, habla de piernas hinchadas, de llaga en la pierna izquierda, de gangrena. Y pretenden las crónicas que, en su agonía, llamaba a su cabecera a Horace Bianchon, el omnipresente médico de su creación, el único que podria salvarle.

Cuando la muerte vino a sorprenderle, aquel que había venido a darle carta de nobleza a la novela como género y a constituirse en uno de los maestros del realismo en literatura, mantenía inconclusos o en forma de proyecto una cincuentena de obras, y su viuda habrá de encargarse de publicar algunos títulos como Les Paysans (inconcluso desde 1844), además de la díficil gestión y liquidación de su herencia, con más deudas que bienes propios.

Su hija Marie-Carolina, apellidada du Fresnay recibirá parte de los bienes y objetos dejados por su padre biológico, que luego -fallecida ella sin hijos-, pasarán a su hermanastro Ange Antoine du Fresnay.

Su propia madre Anne-Charlotte-Laure Sallambier de Balzac, le sobrevivirá hasta 1854

Y el periodista y escritor Charles Rabou publicará en este 1854 Le Député d’Arcis (escrita en 1847 por Balzac y también inacabada, que narraba las luchas de poder en el medio provinciano, con ocasión de la elección del diputado local), con su continuación Le comte de Sallenauve; y en 1855 Les Petits bourgeois, scènes de la vie parisienne (inconclusa y terminada ahora, siempre bajo los auspicios de Ewelina Hanska/Balzac, después de algunos avatares del texto: denotaba el menosprecio del autor hacia esta subclase burguesa, entre pequeños comerciantes y oficinistas; trama compleja y final abrupto que denota su carácter inacabado).

            Paradógicamente, un cierto éxito pareció venirle a Balzac en el teatro, a titulo póstumo, con su obra Mercadet le faiseur que, recibida en agosto de 1848 en el Thèâtre Français, no llegó a conocer la escena, para ser luego estrenada en abril de 1851 y no dejar de representarse en adelante.

            Sus obras completas aparecerán publicadas por Michel Lévy entre 1869 y 1876 en 24 volúmenes.

            Su viuda, madame de Balzac, morirá en 1882 en su casa parisiense de la rue Fortunée.

 

RECAPITULATIVO y ESTRUCTURA DE SU OBRA

Además de 30 cuentos (los contes drolatiques, 1832/37, como L’Illustre
Gaudissart
de 1833, próximos a la lengua de un Rabelais y a la tradición de los fabliaux medievales), y de varias obras teatrales (Le Nègre, 1823; L’École des Ménages, 1839; Vautrin, prohibida por la censura, 1840; Les Ressources de Quinola, 1842; Pamela Giraud, 1842; La Marâtre, 1842; Mercadet ou le Faiseur, 1851), Balzac escribirá casi un centenar de novelas de diferente amplitud que quiso colocar inicialmente bajo el título de “Études sociales” antes de retener el definitivo de “Comédie humaine”.

 “La Comedia humana” fue, en efecto, el título general que su autor le dio en 1841 a su obra novelesca –y que, con el ambicioso proyecto de “faire concurrence à l’état civil”, se convertirá en un panorama general de la sociedad francesa de su tiempo-, a fin de subrayar la unidad de interés entre sus aproximadamente 90 novelas de diversa extensión, aparecidas desde 1830 hasta su muerte (a las que hubieran podido añadirse 48 más, esbozadas ya o previstas)

 Y lo hacía con la ambición de “dar vida y movimiento a todo un mundo de ficción” que le bullía en la cabeza, hasta constituir un extenso ciclo del que se inspirarán, entre otros,  Zola primero y luego Proust.

A la manera como el zoólogo procede con las especies, Balzac querrá establecer una “histoire naturelle de la société française” y repartirá sus obras en “Estudios de costumbres” (de moeurs); “Estudios filosóficos” y “Estudios analíticos.” (La fecha que se menciona suele ser la de primera escritura y aparición en revistas y periódicos (La Mode, Revue de París, Revue parisienne, La Presse, Le Siècle, Le Constitutionnel, Le Courrier Français, Le Commerce…), generalmente en folletin y por entregas; luego vendrá la publicación en volumen, frecuentemente bajo otro nombre y otra estructura. También algunos títulos cambiaron de categoría bajo la que aparecerán en adelante.

Los “Études de moeurs” se distribuyen en:

Scènes de la vie privée, generalmente, entre las primeras de su producción :

Le Bal de Sceaux, 1830;
La Vendetta, novela corta, 1830;
La maison du chat-qui-pelote (o Gloire et Malheur) 1830;
Gobseck (o Les Dangers de l’inconduite), narración corta de 1830;
La paix du ménage, novela corta de 1830; narración breve y brillante en tiempo y lugar; la vida mundana bajo el Primer Imperio;
Étude de femme,  corta narración de 1830;
Une autre étude de femme (la Grande, Bretèche), novela corta de 1831;
Madame Firmiani, novela corta de 1832;
Une double famille, 1832, (aparecida dos años antes bajo el título “La femme vertueuse”)
Le colonel Chabert, 1832;
La femme abandonnée, narración corta de 1832;
La Grenadière, novela corta de 1832/34;
La Bourse, novela corta de 1832;
Le Message, novela corta de 1832/33;
Le Père Goriot, 1834/35;
La Messe de l’athée, 1836;
L’Interdiction, novela corta de 1836;
Une fille d’Ève, 1838/39;
Le contrat de mariage (la Fleur des pois, en su previa edición de 1835) y 1839;
Béatrix,1839/1845;
La fausse maîtresse, junio de 1842;
Mémoires de deux jeunes mariées, 1841/42;
Un debut dans la vie, 1842;
Albert Savarus, mayo de 1842;
La femme de trente ans, 1842, novela psicológica y crítica feminista de ciertas condiciones del matrimonio; a partir de 1830, varias veces modificada, hasta su forma definitiva ahora;
Honorine, 1843;
Modeste Mignon, 1844/46.

Scènes de la vie de campagne, donde el autor pretendía mostrar en acción los “grandes principios de orden, de política y de moralidad”:

Le médecin de campagne, 1833;
Le lys dans la vallée, 1835/36;
Le curé de village, 1839/1841;
y el inconcluso Les Paysans, 1844; etc).

Scènes de la vie de province

Le Curé de Tours (inicialmente “Les Célibataires”);
L’Illustre Gaudissart, 1833 (luego, abreviado en 1843);
Eugénie Grandet, 1833;
La Vieille fille, novela corta escrita en 1836;
La Muse du département, novela corta, 1837 y 1843;
Le Cabinet des Antiques, 1838;
Pierrette, 1840;
Ursule Mirouët, mayo de 1842;
La Rabouilleuse (antes Les Deux frères, 1840, y Un ménage de garçon, 1842), 1843;
Les Illusions perdues, en forma de triptico entre 1837 y 1843

Scènes de la vie parisienne

Sarrasine, novela corta de 1830; clasificada primeramente como Romans et contes philosophiques; se trata de dos narraciones, entre la escultura y la música, una embutida en la otra; texto de cuya calidad y contenido hablarán diversos críticos.

La duchesse de Langeais, o la decadencia de la aristocracia, narración corta de 1834, ajuste de cuentas con madame de Castries;

Ferragus; o de cómo sospechas de infidelidad pueden terminar en tragedia conyugal, entre sociedades secretas (los “Devorantes”), espionaje y policía.  Corta narración de 1836 que, junto con La Duchesse de Langeais y La fille aux yeux d’or, forma, en un tono semifantástico, l’Histoire des Treize, proyecto global que quedará inconcluso.

La Fille aux yeux d’or (Paquita Valdés), corta novela última del tríptico; dedicada a E. Delacroix;  osada evocación, en un marco de dinero y poder, de homosexualidad femenina, favorecida por el ambiente no “realista” de la narración, como toda la trilogía; y cómo la frenética ciudad de París acaba destruyendo a quienes caen en sus redes;  

César Birotteau, 1837;
Facino Cane, o Le Père Canet, (antes clasificada en Études philosophiques).
La maison Nucingen, 1837/38;
Les Employés ou la femme supérieure (antes La Femme supérieure), 1838; luego en 1845;
Pierre Grassou, breve narración de 1839;
Les secrets de la princesse de Cadignan;
Splendeurs et Misères des courtisanes, 1839/47; Continuación de las Illusions… vasta narración organizada en torno a la figura de Vautrin, quien, a través de Lucien de Rubempré, busca satisfacer su apetito de poder. Intriga compleja que le permite a su autor evocar medios sociales aparentemente opuestos, aunque unidos por la misma sed del dinero y por la tiranía de las pasiones.

Un prince de la Bohème (o Les Fantaisies de Claudine), novela corta de 1840, donde aparece la Dinah de la Baudraye de La Muse…;  oposición entre París y provincias.

Un homme d’affaires, novela corta de 1844, o la obsesión del dinero; dedicada en 1845 a James de Rothschild;

Gaudissart II, novela corta de 1844;
La Cousine Bette, 1846;

Les Comédiens sans le savoir (luego bajo el título Le Provincial à Paris), 1846; galería de viejos retratos y tipos  balzacianos, en un ritmo trepidante y desenvuelto, bajo la mirada de un meridional, industrial textil llegado a París para arreglar cierto asunto;

Le Cousin Pons, 1847;
L’envers de l’histoire contemporaine, 1846, 1848 y 1854;
Les Petits bourgeois, novela comenzada a partir de 1843 y publicada en 1855, tras la muerte del autor.

Scènes de la vie politique

Un épisode sous la Terreur, o los remordimientos de un verdugo con corazón, después de la muerte de Luis XVI;  novela corta de 1842, aparecida  primero bajo el título Une Messe en 1793;

Z.Marcas, novela corta de 1840;
Une ténébreuse affaire, 1841/43;
Le député d’Arcis.

Scènes de la vie militaire

Les Chouans, 1841 (“Los Chuanes”), 1829;
Une passion dans le désert.

Études philosophiques, donde podrían distinguirse:

. novelas filosóficas, en las que su autor  pretendia describir “los estragos del pensamiento” (ideas, vicios o pasiones que acaparan la mente), incluirán:

Gambara, 1839;
Massimilla Doni, 1839;
La Peau de chagrin (“La piel de zapa”, 1831), que tuvo muy buena acogida;
La Recherche de l’absolu, 1834.
L’Enfant maudit, 1836/37;

. novelas místicas, situadas bajo la invocación de Swedenborg, donde se describe el ideal del hombre en el conocimiento y  la comunión con Dios:

Louis Lambert (1832), narración breve donde esa búsqueda iluminista de lo Absoluto resulta nefasta hasta la  locura;
Séraphita, 1835;
Melmoth réconcilié, corta narración de 1835 y figura del protagonista que recuerda a Fausto; .

. cuentos filosóficos breves, tensos y patéticos –más que novelas-, cuyos protagonistas parten igualmente en busca de lo Absoluto, como

Le chef-d’oeuvre inconnu (buscando la belleza)
Les Proscrits (“Los Exiliados”, buscando la Verdad).
L’elixir de longue vie
Les Deux Rêves 

Études analytiques,

Physiologie du mariage, 1829; especie de panfleto conyugal:
Petites misères de la vie conjugale.

Lo cual no impedirá a su arquitecto-escritor cambiar alguno de sus titulos de una categoría a otra.

Tres elementos podrían caracterizar La Comédie humaine:

-el sentido de la observación, que le da un marchamo histórico a su análisis de la sociedad. No se trata de denunciar injusticias en su seno, sino de mostrar cómo funciona, la importancia de ciertos mecanismos, la preponderancia del dinero en las decisiones humanas y del individuo en la organización social.

-la imaginación, que permite a Balzac actuar en diversos registros. Y a menudo recurre a los efectos de la literatura fantástica, porque, al ser misteriosa la realidad, de lo fantástico surgen valores inesperados (La peau de chagrin, 1831; Le Chef-d’oeuvre inconnu, 1831)

-la construcción, finalmente, elemento clave en el edificio balzaciano. El principio que su autor concibe del regreso de los personajes resultará una genialidad, porque sus regulares apariciones encarnan todos los comportamientos susceptibles de afinar el cuadro social.

Esas características hubieran sido letra muerta, si no hubiesen sido revalorizadas con un agudo sentido narrativo. Balzac novelista es, ante todo, un extraordinario contador de historias.

A partir de la evocación de su época, él pretendía dar cuenta y testimonio de los “principios naturales” que rigen todas las sociedades, y la humana no es una excepción,. Persuadido también de que existen interferencias entre lo material y lo inmaterial, y entre lo físico y lo moral, trató de describir les ravages de la pensée, los estragos del pensamiento (ej. Balthazar Claës, protagonista de La Recherche de l’Absolu). Y encontramos en su obra personajes monómanos, en el seno de una sociedad que los ha creado y los explica.

Continuación de las Illusions… la vasta narración que es Splendeurs se organiza en torno a la figura de Vautrin (alias Carlos Herrera), quien, a través de Lucien de Rubempré, busca satisfacer su apetito de poder.

Temible personaje este Vautrin, que aparece en varias novelas de la Comedie (le Père Goriot, Illusions perdues, Splendeurs…), y en el drama del mismo nombre (representado en 1840). Presidiario evadido, al margen de la sociedad, saborea el goce de estar jugando “contra el resto de los hombres” y de realizar sus sueños de poder por intermediación de jóvenes como Rastignac y luego Rubempré. Es dominador y trata de modelarlos como dobles de sí mismo. Decepcionado en esa ambición, acabará representando el orden social, después de numerosas encarnaciones. Y Balzac confiere a su personaje una grandeza simbólica y, a pesar de sus crimenes, parece justificado como la encarnación de la energía.

Para pintar este vasto cuadro de la sociedad francesa, desde los inicios de la gran Revolución hasta la caída de la Monarquía de Julio, Balzac adopta la estética realista, lo cual explica el minucioso cuidado que pone en descripciones y retratos. Y ese sentido de la observación va acompañado en él de una gran curiosidad intelectual, que le lleva a interesarse por las investigaciones de los paleontólogos Cuvier o Geoffroy Saint-Hilaire, por  la filosofía de Descartes, de Leibnitz o Malebranche, o el teósofo sueco Swedenborg.

Así pudo elaborar esta gigantesca obra que hace de su autor, al mismo tiempo, un historiador, un testigo de su época, un pensador y un gran maestro de la ficción y de las emociones.

APUNTE BIBLIOGRÁFICO

BACZKO, B.: L’uomo romantico; “El hombre romántico”; Alianza Editorial, 1997.
BARBÉRIS, Pierre: Le monde Balzac. También: Balzac, une mythologie réaliste; Larousse, 1971.
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BOUVIER, René y MAYNIAL, Édouard: Les comptes dramatiques de Balzac; Paris, Fernand Sorlot, 1938.
DONNARD, Jean-Hervé: Balzac; les réalités économiques et sociales dans “la Comédie Humaine”; Paris, Colin, 1961.
DUFRESNE, Danielle: Balzac et les femmes; Tallandier, 1999.
GENGEMBRE, Gérard: Balzac, le Napoléon des lettres; Gallimard, “Découvertes”, 1992.
GUICHARDET, Jeanine, Universidad de París III: Balzac, archéologue de París; París, SEDES, 1986.
GUYON, Bernard: La Pensée politique et sociale de Balzac; 2ª ed. Coli, 1967.
MAUROIS, André: Prométhée ou la vie de Balzac; Paris, Hachette, 1965; Flammarion, 1974; Robert Laffont, 1993. Versión española: Prometeo o la vida de Balzac; Barcelona, Plaza y Janés, 1965.
PICON, Gaëtan; Balzac par lui-même; “Ecrivains de toujours”; Seuil, 1956.
PIERROT, Roger: Honoré de Balzac; París, Fayard, 1994, luego 1999.0
ZWEIG, Stefan: Balzac, le roman de sa vie; Albin Michel, 1950 y ss.; traducción española, Barcelona, Paidós Ibérica, 2005.

CORRESPONDANCE de BALZAC: Edición presentada y anotada por Roger PIERROT y Hervé YON; 2006; t. II, 2011 (1836-1841). Gallimard (“La Pléiade”).

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