Genet, Jean (1910-1986)

Jean Genet nació el 19 de diciembre de 1910, hijo de una joven prostituta y de padre desconocido; su madre lo abandonó en el hospicio a los pocos meses y, cuando llegó a los ocho años, el pequeño Jean fue confiado a una familia de acogida, campesinos del montañoso Morvan en Borgoña, donde permaneció dos año, hasta que acabó siendo acusado de robo (¡acto aquel fundacional de lo que será su personal ética!). Después de algunos otros delitos y dos fugas, fue internado en el reformatorio de Mettray, no lejos de Tours, donde permanecerá cuatro años. Y él dirá luego en Le Journal du voleur:

“Con el objeto de sobrevivir a mi desolación (…) elaboré sin darme cuenta una rigurosa disciplina, cuyo mecanismo era que cada vez que me acusaban de algo, aunque fuera de manera injusta, yo respondía afirmativamente. Y, cuando era el caso, sentía al instante la necesidad de convertirme en aquello de lo que me acusaban. Tenía dieciséis años”.

Sigue leyendo

Beauvoir, Simone de (1908-1986)

Simone Lucie Ernestine Marie Bertrand de Beauvoir, escritora y filósofa nació en París el 9 de enero de 1908, en el seno de una familia de buena burguesía, venida a menos por los azares de la Primera guerra mundial. Tendrá una hermana, Hélène.

Después de haber cursado sus estudios secundarios, en 1925 decide estudiar matemáticas y filosofía, y ya en su ánimo parecía inscrita la firme determinación de convertirse un día en escritora célebre. Sigue leyendo

Sartre, Jean-Paul (1905-1980)

Jean-Paul Sartre, aquel que iba a dominar durante treinta años la escena filosófica y literaria de Francia, llegaba al mundo en París el 21 de junio de 1905. ¡Gran año este del primer quinquenio del siglo XX! Nacían ahora cuatro pensadores, relevantes de la intelectualidad francesa del siglo que se abría: Paul Nizan, Raymond Aron, Emmanuel Mounier y Jean-Paul Sartre. Sigue leyendo

Existencialismo

El existencialismo es un complejo movimiento filosófico e intelectual que sostiene la preeminencia de la existencia humana sobre la esencia: yo no soy una substancia de la que se desprenderían propiedades (un en-sí), sino un sujeto en situación (un por-si), viviendo y haciéndome. Tal será el punto de partida del existencialismo ateo de Sartre. Lo cual implica la libertad absoluta del hombre, pero también su responsabilidad en el contexto de “la muerte de Dios”, y privilegia experiencias como el sentimiento de la gratuidad inutil de la vida o la angustia, y cuanto nos pone en relación con los demás: la vergüenza, el amor, la sexualidad y, particularmente la mala fe o engaño a nosotros mismos, pour fuir ce qu’on ne peut pas fuir, pour fuir ce qu’on est, para huir de aquello de lo que no podemos huir, de lo que somos (La Nausée de Sartre; L’Étranger de Camus, e incluso alguna primera novela de S. de Beauvoir). Sigue leyendo