Viollet-le-Duc (1814-1879)

El que iba a ser uno de los más conocidos arquitectos y téoricos del s. XIX,  Eugène Emmanuel Viollet-le-Duc, nacía en Paris en enero de 1814 (el año en que caía Napoleón y volvían los Borbones a Francia), en el seno de una familia acomodada de arquitectos y pintores. Era hijo de Emmanuel Viollet-le-Duc, alto funcionario que será Conservador de las residencias reales bajo Luis-Felipe y persona letrada, y de Élisabeth Delécluze, hermana de Étienne-Jean Delécluze, alumno de David, bien introducida en el París de entonces, que tendrá salón, pero que morirá tempranamente en 1832, víctima de aquella epidemia de cólera que acabará provocando 19.000 víctimas en París y que se llevará también a la tumba al ministro Périer y al general Lamarque. Unión de la que nacerá otro hermano, Adolphe.

            Después de sus primeras letras, Eugène ingresa como interno en la Institución Morin de Fontenay-aux-Roses, a unos 9 km al SO del centro de París, y allí permanece desde los doce a los quince años, pronto instalada su familia en las Tullerías donde, por razón de su cargo, tendrá alojamiento su padre.

            Y, en mayo de 1834, a los veinte años establece temprano vínculo matrimonial con Élisabeth Tempier, del que nacerán dos hijos.

Sin problemas económicos y arropado por lass relaciones profesionales de su familia, bien introducida en los medios oficiales, Eugène Viollet-le-Duc entra como profesor auxiliar de composición y ornamentación, en la exigente École royale de dessin (luego École impériale de dessin y un día École nationale des arts décoratifs). Pero no seguirá los cursos de la parisiense École des Beaux-Arts, lo que le valdrá siempre un cierto menosprecio del resto de sus colegas arquitectos

Porque Eugène, con dotes naturales para el dibujo y las letras, se forma en arquitectura en autodidacta, en contacto permanente con su círculo familiar y, sobre todo, con el arquitecto Achille Leclère (1785-1853).

Tiene dieciséis años cuando los Borbones son derrocados y Luis-Felipe de Orleáns accede al poder. Enseguida el nuevo régimen, favorecido por el clima social y cultural que ha traido el romanticismo, marcará su preocupación por la conservación del patrimonio monumental e histórico.

Realiza un viaje al Mont-Saint-Michel y, después de la realización del “Banquet des dames dans la salle du spectacle des Tuileries” que el nuevo rey le retribuye espléndidamente, en la primavera de 1836 y en compañía de su tío Delécluze, su hermano Adolphe y algún amigo, parte para Italia en viaje de formación, donde permanecerá año y medio.

De vuelta ya, con veintiún años, es nombrado auditor en el Conseil de Bâtiments Civils (patrimonio del Estado de monumentos civiles), y luego subinspector de trabajos en el Hôtel des Archives du royaume. Empieza también ahora su colaboración en la monumental obra que el barón Taylor venía publicando desde 1820, y continuará hasta 1878, “Voyages pittoresques et romantiques dans l’ancienne France” (Viajes pintorescos y románticos por la vieja Francia),

En 1840, a petición de Prospère Mérimée (inspector general de Monumentos Históricos desde 1834), relación de infancia con quien le unirá en adelante una fructífera amistad, emprende, con 26 años, la restauración de la abadía románica de la Madeleine, en Vezelay (Borgoña), donde derriba y reconstruye tramos de arquitectura, a fin de hacerlos conformes a lo que él creía ser el románico ideal; también el Mont Saint-Michel y la colegiata de Clamecy. Trabajos que iban a marcar el inicio de una larga serie de actuaciones, entre las que se encuentran sus intervenciones en las murallas de la ciudadela de Carcassonne, en la catedral Notre-Dame de París, cuyos trabajos comienzan en 1843 bajo la dirección de Jean-Baptiste Lassus…

En 1846 es nombrado jefe del Departamento de Monumentos Históricos, y, dos años después, miembro de la Comisión de las Artes y edificios religiosos.

Derrocada ya la Monarquía de Luis-Felipe, en 1850 viaja por Inglaterra con Mérimée.

Y, ya bajo el Segundo Imperio, será inspector general y luego arquitecto de los edificios diocesanos en 1857, además de otros relevantes cargos que compaginará con sus trabajos.

En 1863 es nombrado profesor de la primera cátedra en Francia de historia del arte y de estética, precísamente en aquella École des Beaux Arts de la que había desdeñado la enseñanza, llevado por su impaciencia juvenil.

Y, a lo largo de los años, Viollet-le-Duc va a asegura la refección de numerosos otros establecimientos religiosos: Saint-Germain-des-Près, la Sainte-Chapelle, o la basílica de Saint-Denis -sucediendo en 1846 al arquitecto François Debret,  donde reconstruye los tres pórticos y renuncia a restablecer la flecha que había sido desmontada tiempo atrás, tras haber quedado desestabilizada por una tormenta-, de las catedrales Notre-Dame de Amiens de 1849 a 1874, y Notre-Dame de l’Assomption de Clermont-Ferrand que realiza Baudot según sus planos; de varios castillos y fortalezas: Pierrefonds, no lejos de Compiègne -1859/1870-, a petición de Napoleón III que queria hacer del lugar una residencia imperial, donde va a aplicar sistemáticamente la idea que él se hacía de lo que había de ser la arquitectura feudal;  Roquetaillade (Mazères, Gironda) de 1864 a 1878, Coucy (dep. Aisne)…,; hasta llegar a ser el principal arquitecto restaurador de Francia.

Llegó la guerra franco-prusiana que, con la derrota de Sedan, provocará la caída de Napoleón III -ese protector al que Viollet-le-Duc no sabrá agradecerle suficientemente el apoyo y la confianza de la que había sido objeto- y se le encarga el mantenimiento de las fortificaciones de París. Tras lo cual, acabada la guerra y condenado a muerte por la Comuna, parte para Italia donde escribirá ”Mémoire sur la défense de Paris”.

Viollet-le-Duc intervendrá en numerosas actuaciones de rehabilitación y recuperación de monumentos de carácter civil, militar y religioso, muchas de ellas controvertidas; pero al final de su larga carrera profesional, habrá sabido ganarse la admiración de muchos por su talento y su defensa del estilo gótico, que contribuyó poderosamente a arrancar del olvido, aunque también suscitó enconadas polémicas por la audacia de su doctrina restauradora, él que sostendrá en su  Dictionnaire raisonné… que “restaurar un edificio no es mantenerlo, repararlo o rehacerlo, es restablecerlo en un estado completo que pudiera no haber existido nunca”. Y ello, Hasta el punto de que en alguna de sus actuaciones, como en la basílica de Saint-Sernin de Toulouse se ha decidido recientemente volver al estado anterior a su paso.

En su época, esa audaz defensa de un “funcionalismo estructural”, hasta la utilización de estructura metálicas, provocó el escándalo, y Viollet-le-Duc, mal servido por su  natural carácter duro y riguroso, y objeto del boicot de sus estudiantes, pronto se vio obligado a dimitir de la cátedra de estética e historia del arte, de la Escuela de Bellas Artes donde ejercía.

Tanto el Diccionario como Entretiens (Conversaciones) sur l’architecture influirán en muchos arquitectos innovadores de las siguientes generaciones (P. Abadie, A. Baudot, M. Ouradou, E. Millet…)

Y en muchas de sus actuaciones fue dejando en la decoración motivos florales que parecían anunciar el Art Nouveau (Modernismo), en cuyos arquitectos influyó.

En 1875, será uno de sus postreros trabajos, hasta su muerte, su intervención en la residencia palaciega (château para los franceses) de Eu, en Normandía (lugar de veraneo de Luis-Felipe y luego de la familia Orleáns hasta principios del s. XX).

Habiendo perdido a su hermano Adolphe el año anterior, Eugène Viollet-le-Duc fallecía en Lausana a finales del verano de 1879, sorprendido por la muerte cuando trabajaba en la renovación y rehabilitación de la catedral Notre-Dame de esa ciudad (comenzada por la torre Lanterne que amenazaba con hundirse), cuyos trabajos le habían sido encomendado en 1873 por el Consejo de Estado del cantón de Vaux.

En esa ciudad suiza donde está enterrado en el cementerio de Bois-de
Vaux
, había construido, de 1874 a 1876, La Vedette, en la avenue du Léman (hoy desaparecida), manifiesto arquitectural, casa-taller y vivienda privada, donde aloja a Alexandrine Sureda, su fiel confidente y acompañante en sus largas giras de estudio por el Mont Blanc, de donde saldrá un mapa topográfico de aquellas montañas.

APUNTE BIBLIOGRÁFICO

VIOLLET-LE-DUC, E., entre otros escritos:
Dictionnaire raisonné de l’architecture française du XIe. au XVIe.
Siècle (1854-1868). También: Entretiens sur l’architecture (1863-1872); Dictionnaire
raisonné du mobilier français, de l’époque carolingienne à la Renaissance (1858-1875): CORRESPONDANCE Mérimée/Viollet-le-Duc, ed. y pref. de Françoise Bercé; París, CTHS, 2001.

BARIDON, Laurent: L’imaginaire scientifique de Viollet-le-Duc; Paris, L’Harmattan, 1996.
BERCÉ, Françoise: Viollet-le-Duc; ed. du Patrimoine-Centre des monuments nationaux; 2013.
LENIAUD, Jean-Michel: Viollet-le-Duc ou les délires dy système; París, Mengès, 1994.
MIDANT, Jean-Paul: Au Moyen-Âge avec Viollet-le-Duc; París, Parangon, 2001.
POISSON, Georges y Olivier: Eugène Viollet-le-Duc (1814-1879); ed. A. & J. Picard, 2014.

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