Bossuet, Jacques Bénigne (1627-1704)

El que sería respetado obispo y eminente teólogo y escritor, nacía en Dijon (Borgoña), el 27 de septiembre de 1627, en el seno de una familia de magistrados y, desde su temprana edad, fue orientado hacia el sacerdocio. Él descubre la Biblia a los 13 años, y es con sincera vocación como el adolescente se dispone a afrontar su formación eclesiástica.

Alumno, primero, en el colegio de jesuítas de su ciudad natal, donde recibe una formación clásica de griego y latín, se traslada luego a París para estudiar filosofía y teología en el colegio de Navarra, uno de los más prestigiosos de la Universidad, donde habían estudiado, pocos decenios antes Pierre de Ronsard y el cardenal de Richelieu; y en la Capital del reino tiene ocasión de conocer el turbio mundo de relajación y libertinaje, y también de aplaudir el teatro de Corneille.  Tras su obtención, en 1644, del grado de Maître ès arts (simple sanción de estudios, ya en esta época, y puerta para el ingreso en otras facutades), el joven Bossuet  no va a tardar en romper con el mundo.

En 1648 es ordenado subdiácono en Langres, con veintiún años, y escribe una “Méditation sur la brieveté de la vie”, donde ya se anuncian sus variaciones sobre la Muerte y algunos de los motivos que harán luego la belleza de sus Sermones y de sus piezas oratorias fúnebres; y también una “Méditation sur la félicité des saints”, uno y otro escritos con frecuentes citas a las Escrituras, y adelanto de sus ideas acerca del papel de la Providencia.

Y en 1652, al término de una severa formación escolástica vivificada por el recurso a los Padres de la Iglesia y a las Escrituras, recibe el grado de doctor en teología. Ese mismo año es ordenado sacerdote, y se traslada primero a la lorena Sarrebourg como arcediano, y luego a Metz (1654), donde su acción va a orientarse en diversas direcciones esenciales:

  • la asistencia a los pobres, en aquel Metz devastado por la guerra, como discípulo que era de Vicente de Paul y miembro de la Compagníe du Saint Sacrement, nacida hacia 1630 con la protección de la Corona, en la voluntad reformadora del concilio de Trento (aquella Compañía que Molière y los desafectos llamarán el parti des dévots, y que, posiblemente por exceso de celo, será suprimida en 1665);
  • la controversia con los protestantes (su primera obra es una Réfutation du catéchisme du Sr. Paul Ferry, ministre de la religion prétendue réformée, en 1655);
  • la predicación.

Lo que no le impedía trasladarse de vez en cuando a París, para asistir a las célebres conferencias de Vicente de Paul en la Congrégation de la Mission de Saint-Lazare, donde el santo paúl pretendía formar a predicadores cristianos, y no a alambicados retóricos preciosistas, en la misma línea que había marcado François de Sales.

Porque esta última vocación de Bossuet, la predicación, se había manifestado ya en la época de su estancia parisiense. hasta en un lugar tan mundano y aristocrático como era el Hôtel de la marquesa de Rambouillet; y su excepcional talento para el púlpito se reafirma en Metz, donde pronuncia, en 1655, su primera Oraison funèbre (pieza oratoria fúnebre). El  Panégyrique de Sainte-Thérèse, pronunciado ante la reina madre Ana de Austria le valdrá el título de “prédicateur ordinaire du roi”.  A partir de 1659, pasa más tiempo en París que en Metz.

            Y su reputación y autoridad no cesan de crecer en dos campos de la elocuencia sagrada:

  • Los sermones, que -más que homilías o pláticas de la misa dominical-, eran auténticas conferencias pronunciadas, ya fuese aisladamente (“Sur l’eminente dignité des pauvres dans l’Église”, 1659), o en conexión con otras (“Le Carême du Louvre”, en 1662; “L’Avent de Saint-Germain”, 1669; uno y otro pronunciados ante la Corte).
  • Y las oraisons funèbres, piezas de aparato oficial que va a pronunciar entre 1656 y 1687. En 1669 se le encomienda la de Henriette de Francia, reina de Inglaterra (1609-1669, hija de Enrique IV y de María Médicis, esposa de Carlos Iº Estuardo, y refugiada ya, para entonces, en Francia); y, al año siguiente, la de Enriqueta de Inglaterra (hija de Carlos lº, malcasada con el duque de Orleáns, hermano de Luis XIV y fallecida en Saint-Cloud, a los 26 años y en dudosas circunstancias, en ese 1670), donde resuena aquel famoso grito de “Madame se meurt, madame est morte!”

Eran piezas dirigidas, con dramática intensidad, tanto al corazón de los fieles como a su inteligencia, pero impresionando la sensibilidad con visiones grandiosas sacadas de la Biblia, y del Apocalipsis en particular.

            Bossuet acumulaba ya honores y responsabilidades.

En 1669 es nombrado obispo de la meridional Condom, y preceptor del Gran Delfín Louis de France (1661-1711) al año siguiente. Miembro ya de la Academia francesa (1671), este último cargo de preceptor le va a absorber durante diez años, y su actividad de predicador se verá reducida. Para su alumno se hara filósofo e historiador. Es cierto que su enseñanza no beneficiará particularmente a su indolente pupilo, pero el público podrá leer, a partir de 1681, su “Discours sur l’histoire universelle”, síntesis providencialista, entre el orden divino y la actividad humana, en la línea de la “Ciudad de Dios” de San Agustín; y, ya muerto su autor, “La Politique tirée des propres paroles de l’Écriture sainte”, así como el “Traité de la connaissance de Dieu et de soi-même”.

            Y en 1681, concluida ya la educación del Gran Delfín, es nombrado para el obispado de Meaux, 40 km al NE de París, donde va a desplegar, hasta el final de su vida, su activo celo pastoral, oficiando en la catedral con motivo de las festividades, pero también evangelizando las parroquias, velando por el buen funcionamiento de las comunidades religiosas, redactando cartas pastorales, o escribiendo un catecismo (1687), para sus diocesanos, y una colección de oraciones, o componiendo en 1695 para las monjas de la Visitación de Meaux “Méditations sur l’Évangile”, llenas de elevado sentimiento y de lirismo, en un estilo brillante.

            Su fama y su autoridad no podían limitar su acción a los limites de una diócesis. Además de las piezas oratorias fúnebres, que seguía pronunciando en Paris, a donde le llamaba su cargo de capellán de la delfina (La reine Marie-Thérèse, muerta en Versalles en 1683; Anne de Gonzague, princesse Palatine,1685; Michel Le Tellier, chancellier de France, 1686; Prince de Condé, 1687), Bossuet le da su definitiva forma a la tradición galicana, redactando, en auténtico jefe del episcopado de Francia, la “Déclaration du Clergé de France”, para la asamblea extraordinaria del clero, convocada en 1681 a intancias de Luis XIV.

            Venía ello en el momento en que el rey de Francia andaba a vueltas con el papado en el caso llamado de las regalías.

Aquella declaraciónllamada también de los Cuatro Artículos, fue aprobada el día de San José de 1682. Y en ella se afirmaba:

1) Los reyes, no están sometidos al papa en los asuntos temporales,

2) El poder de la Santa Sede sobre las cosas espirituales está limitado por el del concilio ecuménico,

3) El poder pontifical deberá ejercerse según las reglas de la Iglesia, y en Francia, según los usos de la Iglesia galicana,

 4) El juicio del papa sobre cuestiones de fe sólo será irreformable después del consentimiento de la Iglesia universal.

            Luis XIV elevó inmediatamente dicho documento a rango de ley, disponiendo que se leyera en todas las iglesias del reino, mientras Inocencio XI, pensando poder modificarla, venía retrasando la publicación del breve que lo condenaba, aun negándose a consagrar a los obispos nombrados por el rey de Francia.

La situación llegó a ser caótica, y el rey hubo de retroceder y aceptar un compromiso en 1693.

Y el obispo de Meaux se compromete igualmente en controversias fuera de la Iglesia, con su “Histoire des variations des églises protestantes” (1688), seguida de “Défense de l’Histoire des variations”(1691), además de Six Avertissements aux protestants (1689-1691); y lo hacía al tiempo que practicaba una cierta forma de ecumenismo en su leal correspondencia con Leibnitz (1690-1693).

Pero también en el seno del catolicismo polemiza el intransigente Bossuet con el no menos intransigente Fénelon, obispo de Cambrai, del que sospecha que ha caído en el quietismo; y publica en 1698, ya al término de una larga querella, su “Relation sur le quiétisme”, contundente planfleto que aplasta a su adversario y consigue su condena; con el padre Caffaro igualmente, que se había atrevido a asumir la defensa del teatro -radicalmente inmoral, según el tradicional pensamiento cristiano-: “Maximes et Réflexions sur la Comédie” (1694); y su postrero combate contra el oratoriano Richard Simon, autor de una traducción “temeraria” del Nuevo Testamento, en medio del cual le llegó la muerte al eminente prelado, víctima, al final, del mal de piedra.

     Ocurrió en París, el 12 de abril de 1704, y está enterrado en su catedral de Meaux

     Testigo inquieto de lo que se llamará la crisis de la conciencia europea, que él había combatido con las armas de una ortodoxia identificada con el pesimismo agustiniano, inteligencia guiada por la fe, Bossuet fue, durante un tiempo, la conciencia de la monarquía absoluta y de la Iglesia de Francia. Pero también proclamaba que unicamente la Justicia y su primer deber, la Caridad, podían conferir legitimidad a la prosperidad de los Grandes de este mundo, encargados de representar los valores morales del Cristianismo.

En posesión de una prosa potente, de amplios y rítmicos períodos, con expresivos acentos, más allá de las fracturas religiosas y las divisiones politicas, Bossuet sigue siendo el gran maestro de la elocuencia sagrada en la historia literaria de Francia.

APUNTE BIBLIOGRÁFICO

BLANDIN, Yves-Marie: L’opéra sacré: Bossuet et Haendel, prédicateurs du baroque, 1627-1759; Anagrammes, 2009.
COUTON, Georges: La chair et l’âme; Louis XIV entre ses maîtresses et Bossuet; Presses universitaires de Grenoble, 1995.
FLOQUET, Amable: Bossuet, précepteur du dauphin, fils de Louis XIV, et évêque à la Cour (1670-1682); Didot frères, fils et Cie., 1864.
GRISELLE, Eugène: Bossuet et Fénelon; l’édition de leur correspondance; Parísr, H. Leclerc, 1910.
HAZARD, Paul: La crise de la conscience européenne (1680-1715); París, 1935, diversas ediciones posteriores, Fayard, 1961.
LEBRUN, Jacques: La spiritualité de Bossuet prédicateur; París, Klincksieck, 2002.
MINOIS, Georges: Bossuet, entre Dieu et le Soleil; Perrin, 2003.
RÉGENT-SUSINI, Anne: Bossuet et la réthorique de l’autorité; París, H. Champion, 2011.

En español:

GÓMEZ FORNER, Juan José: El pensamiento filosófico y político de Jacobo Benigno Bossuet; Recurso electrónico. Univ. Complutense de Madrid, 2001; 1 disco CD-ROM.
TERAN, Juan, y Angélica BERHO ESTEVES, traducción, prólogo y notas de –: Doctrina espiritual de Bossuet, extraída de sus obras; Univ. Nacionl de Tucumán; 1981.

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