Moreau, Jean-Baptiste (1656-1733)

            Este compositor francés, cuya vida transcurre, prácticamente, entre el reinado de Luis XIV y la Regencia, nació en Angers en 1656.

Siguió sus estudios musicales en la maîtrise (escuela de educación musical y canto religioso) como enfant de choeur de la catedral de Angers. De septiembre de 1681 a febrero de 1682, él fue maître de chapelle, maestro de capilla en la catedral de Langres (donde tuvo como alumno a Michel Pignolet de Montéclair 1667-1737), y luego en Dijon por breve tiempo.

Y es que, aburrido en provincias, había decidido instalarse en París, y aquí llegó sin fortuna y sin recomendaciones, lo cual no le impidió -se ignora por qué medios-, ser introducido en la Corte de Versalles, cierto día de 1686, hasta la toilette misma de la delfina Victoria de Baviera –esposa del malogrado delfín Louis de France (1661-1711)-; le cantó un aire de su composición y le dijo que era músico y que tenía escritas algunas obras; y así fue como consiguió verse adscrito a la música personal de Luis XIV (maître de musique de la chambre du roi). Porque, por esas fechas, Moreau ya había compuesto motetos, salmos, un requiem y un “idylle sur la naissance de Notre-Seigneur”.

Y por encargo del rey, escribió lo que se llamaba un “divertissement de cour” (divertimiento de corte): la pastoral en tres actos “les Bergers de Marly” (perdida), acompañada de danzas y letra de Banzi, que se representó en septiembre de 1687. Y el éxito obtenido aquí le hizo merecedor del nombramiento como profesor de música en la escuela de Saint-Cyr, aquel centro de educación que acababa de fundar la marquesa de Maintenon. Allí conoció a Racine a quien quedará asociado su nombre, como a Molière han quedado los nombres de los compositores Lully y Charpentier.

Moreau puso música a tres cánticos de Racine, antes de componer la de los coros intermedios de la tragedia religiosa “Esther”(que también escribió el del Port-Royal a solicitud de la esposa morganática del rey, y fue estrenada en Saint-Cyr en enero de 1689 en presencia de la Corte). Racine dejó escrito en el prefacio de “Esther” que “ces chants ont fait l’un des plus grands agréments de la pièce”(“esos cánticos constituyeron uno de los más grandes adornos de la obra”); por lo que Racine volvió a encargarle a Moreau, dos años después, los coros de “Athalie”(enero de 1791), que no lograrían superar a los anteriores.

            Moreau compuso igualmente los coros de dos tragedias bíblicas del abate Boyer: “Jephté” (1692) y “Judith”(de 1695, aunque perdida).

            Persona, probablemente, de gran inestabilidad temperamental y social, su conducta de bebedor y hombre de francachelas, y su relación con personas no bien vistas en la Corte, como el poeta licencioso Alexandre Lainez, contribuyeron a apartarle de los ambientes de Saint-Cyr, a partir de 1692.

Al menos obtuvo el cargo de intendente de música de los États du Languedoc (Asamblea que representaba la vieja provincia en el siglo XVII), puesto que vino a ocupar en noviembre de ese año 1692. No tardaría en desatenderlo, para llegar a venderlo por cinco mil libras, en noviembre de 1706. Desde la distancia, aún había escrito las músicas de escena de tres tragedias de Joseph-François Duché de Vancy, destinadas a Saint-Cyr: “Jonathas” (1700, perdida), “Absalon” (1702) y “Debora” (1706).

            Moreau gozó, pese a todo, de notable prestigio en su tiempo. A partir de 1700, fue profesor de composición y de canto, y fue nombrado en diciembre de 1704 maître de musique de la catedral de Béziers, puesto que dejaba en marzo de 1705. Y, a partir de esa fecha –dice A. Piéjus- se pierde, en buena parte, el rastro de Moreau.

En una situación personal y económica lamentable, dice Évrard Titon du Tillet (“Vie des Musiciens et autres Joueurs d’instruments du règne de Louis le Grand”) que Moreau obtuvo, por caridad, un puesto en Saint-Sulpice de París, a instancias de Saint-Cyr y de Nicolas Clérambault; porque, efectivamente, ciertos manuscritos de “Athalie” contienen enmiendas de la mano de Moreau, como indicios de que habia reanudado el contacto con Saint-Cyr.

Escribió -al decir de Tillet en su Parnasse-, un tratado: “L’Art mélodique” (perdido, posiblemente sin haber sido publicado). Y, además de Montéclaire, habrá formado a otros buenos alumnos como Jean-François d’Andrieu (o Dandrieu, con cuya familia, también de Angers, tenía relaciones) y Clérambault.

            Moreau moría en París, el 24 de agosto de 1733, prácticamente en la pobreza, y fue enterrado en su parroquia de Saint Josse.

APUNTE BIBLIOGRÁFICO

FAVIER, T.: Les cantiques spirituels savants (1685-1715); tesis, París IV, 1997.
PIÉJUS, Anne: Aspects de la musique à Saint-Louis de Sait-Cyr. La tragédie chrétienne à l’époque de Madame de Maintenon; tesis, Tours, 1996. También: Le théâtre des Demoiselles. Tragédie et musique à Saint-Cyr, à la fin du Grand Siècle; París, “Société Française de Musicologie”, 2000.

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