Pagnol, Marcel (1895-1974)

            El que será célebre dramaturgo, escritor regionalista francés, director de cine y guionista   Marcel Paul Pagnol, nacía el 28 de febrero de 1895, en Aubagne,  cerca de Marsella (Bouches -du-Rhône), donde su padre Joseph Pagnol (descendiente de una vieja familia española, establecida en el Midi, francés desde principios del s. XVII), ejercía como maestro de escuela primaría desde hacía seis años, y su madre, Augustine Lansot, de familia católica practicante, siempre de fragil salud, ayudaba a la economía doméstica como costurera. Serán en casa cuatro hermanos: él, Paul, nacido en 1898 y que morirá en 1932, Germaine, en 1902, y el benjamín René en 1909. Por desgracia, su madre morirá tempranamente en junio de 1910, a los 37 años.

Su padre era desde 1889, uno de esos “hussards noir” como los había llamado Jules Ferry, en su proyecto de extensión de la enseñaza primaria y secundaria en los inicios de la III República. Y sus dos tías y tío paternos eran también instituteurs.

Pagnol, Marcel

Pagnol, Marcel

La enseñanza pública era tradicional en la familia de este padre, formado, por lo demás, en esas escuelas normales donde se había sustituido la enseñanza de la teología por el anticlericalismo militante, y la familia materna hubo de bautizar al pequeño Marcel casi a escondidas.

En 1897, cuando apenas tenía él tres años, su padre consigue traslado al pueblecito de Saint-Loup (hoy X distrito de la ciudad de Marsella), para luego ir mejorando, él su posición y la familia en comodidad dentro de la ciudad.

Llegado el momento, el adolescente Pagnol prepara el concours des bourses, que le abrirá las puertas de un prestigioso centro, el lycée Thiers, donde va a seguir con gran aprovechamiento, a partir de 1905, sus estudios de secundaria, para concluirlos en 1913. No tardará en adentrarse en la creación personal con poemas que publica por esos años. Y entre sus condiscípulos conocerá a un joven judío, nacido allá en Corfú, Albert Cohen, un dia autor de “Le Livre de ma mère” (1954) y “Belle du Seigneur” (1968). Una brillante escolaridad lleva al joven Pagnol hasta el nivel de “kâgne” en 1914.

 Y funda entonces una revista “littéraire, artistique et théâtrale”, a la que llama “Fortunio” y que desaparecerá durante la primera Guerra Mundial para volver en los años 20’, bajo el nombre de “Cahiers du Sud” y la dirección de Jean Ballard; allí coincidirán las plumas más prestigiosas de Francia hasta finales de los años 60’ del s. XX.

Pagnol, Marcel. Fotograma de Marius, película de

Pagnol, Marcel. Fotograma de Marius, película de

Estalla la guerra de 1914 y, como muchos de sus amigos de escolaridad y estudios, es mobilizado también él, para ser rechazado poco después por debilidad de constitución. Licenciado, finalmente, en filología inglesa, por la universidad de Aix-en-Provence, en 1916, Pagnol es nombrado en sucesivos puestos docentes, en Aix, Marsella, y en el “lycée Condorcet” de París en 1922.

Es por esta época cuando se afirma en él su vocación literaria y escribe para el teatro, siguiendo la huella de ese otro marsellés que fue Edmond Rostand. En 1922 crea “Catulle”, drama en verso en cuatro actos, que no encontrará editor. Por el contrario, “les Marchands de gloire” (1925), escrito en colaboración con Paul Nivoix -ácida sátira en la línea de Becque o de Mirbeau, acerca de los explotadores de la memoria de los soldados caídos en la Gran Guerra-, empieza a dar a conocer a este joven marsellés, recientemente instalado en París. Seguirán “Jazz” en cuatro actos (representada primero en Montecarlo en diciembre de 1926 y luego en París), orientada hacia la vanguardia, cuyo protagonista es un profesor universitario, antes de volverse, finalmente, hacia el naturalismo de “Topaze”(1928), su verdadero primer éxito, que expone la historia de un profesor expulsado por una fruslería, para convertirse luego en uno de los caballeros de industria y timadores más voraces de la “Belle Époque”.

            Ahí concluye la que podría considerarse fase anticonformista de Pagnol. Al año siguiente, “Marius” (1929), evocación brillante, en un modo campechano, tierno pero melodramático, del folkore y vida de Marsella, conoce un inmenso éxito en el Théâtre de Paris (y a él contribuirá no poco el actor Raimu interpretando a César, lo que será el inicio de una larga colaboración entre ambos). Pagnol parece haber encontrado ya su camino y un auténtico filón en el tratamiento del localismo provenzal, donde no está ausente, de cuando en cuando, el melodrama, como en “Fanny” (1931), continuación de “Marius”.

            Entretanto, en lo personal, el teatro ha acarreado cambios profundos en la vida de Pagnol: casado en marzo de 1916 con Simone Collin, cuando aún tenía él veintiún años, y, sin que ella acepte el divorcio, pero separados de hecho en 1926, Marcel había acabado sucumbiendo a los encantos de Kitty Murphy (con la que tendrá a Jacques en 1930), y luego de Orane Demazis, a la que conoció montando “Jazz”, y de cuya relación nacerá en septiembre de 1933 Jean-Pierre Burgart, apellido real de su madre.

            Y llegó el cine sonoro, en el que Pagnol puso grandes esperanzas: “El cine será en adelante asunto de dramaturgos, se trata de un nuevo arte, un arte completo. No volveré a escribir obras de teatro, sino peliculas”. El resto de su carrera, puede decirse que se repartirá entre el teatro y el cine, convirtiéndole en el maestro del teatro filmado. Y, sin embargo, va a hacer prácticamente lo mismo como realizador que aquello que había hecho como autor dramático, y firmará obras de gran habilidad en el arte del diálogo. Esa será su gloria, tanto en los años 30’ del siglo XX, como en las reposiciones en TV de los años 70’ u 80’ que volverán a recordar a aquellos grandes Raimu o Fernandel.

En un primer momento fue guionista. La Paramount confía al director y productor británico-húngaro Alexandre Korda (Sándor Laszlo Kellner) la adaptación de “Marius”, el cual impone a su producción el equipo de la obra y, particularmente, un tal Pierre Fresnay ¡alsaciano de origen que imitaba el acento marsellés como un meridional! El cine venía ahora a inmortalizar ciertas escenas como aquella partida de cartas entre los personajes Marius, Panisse, Brun y Escartefigue, que no hubiera podido retener el teatro. Y se adaptó también “Topaze”, con Louis Jouvet y la joven Edwige Feuillère, y luego “Fanny”, que dirigirá en 1932 Marc Allegret.

            Pagnol, entretanto, se ejercita en el nuevo arte. Dirige “L’Article 330” que Courteline escribiera en 1900, crea “Les Cahiers du film” como un lugar donde exponer sus ideas, y rueda en medio metraje por primera vez (lo que repetirá en “Cigalon et Merlusse”), y al aire libre, no en estudio, una adaptación del “Jofroi” de Giono –otro gran provenzal-, lo cual era vanguardista, dada la técnica de entonces. Y, basándose en la novela del mismo autor “Un de Baumugnes”, rueda, en 1934, “Angèle”, donde brilla Orane Demazis y donde aparece por primera vez Fernandel.

            En 1936, se lanza en un nuevo largometraje, realizando el tercer título, “César” de su tríptico marsellés, para volver a Giono y a Fernandel, al año siguiente, con “Regain”. Siguen “Schpountz” (reflexiòn sobre el cine y los mecanismos de la risa, también con Fernandel), y la historia cómico-trágica y mítica, donde no falta la emoción, desarrollada en un pueblecito de Provenza, “la Femme du boulanger” de 1938; era la cumbre del arte de Pagnol, que combina un breve episodio de la novela de Giono, “Jean le Bleu” con, posiblemente, algún recuerdo personal relativo a su propio padre, tratado todo con una sencillez bonachona, popular y encantadora:

                La mujer del nuevo panadero se ha escapado con un pastor; el pobre marido, desesperado y deprimido, ha dejado de hacer pan, lo cual supone todo un asunto para este pequeño pueblo provenzal; las mujeres salen en busca de la infiel y hasta el descreido maestro de la escuela coopera con el cura párroco a fin de encontrarle solución a tan espinoso problema comunitario.

            Destaca aquí, igualmente, además de Raimu, la sensual presencia de Ginette Leclerc en el papel de la panadera.

            Después de haberse separado de Orane, y de haber tenido relaciones, entretanto, con Yvonne Pouperon, de las que nacerá Francine en 1935, Pagnol conoce en 1939/40, a Josette Day (su compañera durante, prácticamente toda la Ocupación), y, como director y productor, rueda con ella “la Fille du puisatier” (“la Hija del pocero”, 1940), con musica del prolífico Vincent Scotto (autor de las primeras composiciones de éxito para Tino Rossi y del mundialmente famoso “Sous les ponts de Paris”). Historia trágico-cómica, suave, tierna y sentimental, llena de valores y más profunda de lo que parece, donde la actualidad coincide con la ficción: los personajes encarnados por Raimu (en el papel del pocero Pascal Amoretti), Josette Day (su hija mayor), Fernandel (Felipe) y Fernand Charpin (Jacques. Mazel) oyen al mariscal Pétain, aquel 17 de junio, que, por la radio, dice dar su persona por el bien de Francia…Fernandel (reunido a Raimu por la única vez bajo la dirección de Pagnol) vuelve a su figura de cómico, si bien, esta vez, en un papel y circunstancias trágicas.

Narra la historia de un humilde pocero viudo, que vive en un pueblecito provenzal, entre una hija -encinta de un padre partido para el frente de guerra-, que se viene ocupando de sus hermanas pequeñas, y su asistente Felipe. Nada parece poder librarla de un oscuro destino de madre soltera, cuando llega el armisticio y el discurso de Pétain con su proyecto de regeneración nacional y sufrimiento redentor, en el que muchos quieren creer entonces, porque, al menos, traía la paz, y las ilusiones familiares podrían seguir su curso: vuelve el padre de la criatura y la moral patriarcal acaba triunfando, con los eternos valores de Travail, Famille, Patrie que propugnaba Pétain.

            En la realidad, aquel 18 de junio, también el general De Gaulle habló desde Londres para los franceses; pero en la película no parece mención de ello, porque nunca el ocupante alemán lo hubieran permitido. Explicación verosímil que quiso darse a posteriori. Daniel Auteuil firmará una nueva versión en 2011.      

            La división de Francia en dos zonas, después de la Ocupación, lleva a Pagnol a crear un embrión de productora cinematográfica (“les Films Marcel Pagnol”) en Marsella, en el Prado (estudios) y en el château de la Buzine, que compra en 1941 y donde vive con Josette. Y rueda con ella y Pierre Blanchard la inconclusa “Prière aux étoiles” (“Plegaria a las estrellas”), historia de un loco amor.

Tras haberse conocido en la Foire du Trône, Florence y Pierre parten para Cassis en la Provenza para vivir su amor; pero ella oculta un agitado pasado de mujer mantenida; al final la dulzura de ella, hace triunfar aquel amor.

            Llegada la Liberación, Pagnol parece querer dar un cambio profundo a su vida: en 1945 se casa con Jacqueline Bouvier, a la que ha conocido rodando “Naïs”, según una novela de Zola, y con ella tendrá dos hijos: en 1946 Frédéric, y en 1951 Estelle, que morirá antes de los cuatro años.

Y es recibido en la Academia Francesa en 1946, a la edad de cincuenta y un años, noble recinto donde ingresaba por primera vez un cineasta. Coincidía ello (septiembre de 1946) con el fallecimiento de Raimu.

            Nada será como antes. A Pagnol no le gusta el  ambiente de revanchas y depuraciones que se ha instalado en la Francia de la IV República, y abandona Marsella para instalarse en Mónaco, donde se convierte en familiar de Rainiero. Y para su esposa Jacqueline y el teatro de Montecarlo, traduce y adapta en 1947, sin mucho éxito, “El Sueño de una noche de verano”, y vuelve por ella a ponerse detrás de la cámara para rodar, inspirándose en los románticos Franz Schubert y Wilhelm Müller, “La Belle Meunière” (“la Bella molinera”), historia bucólica y de  montaña, inicialmente con Vincent Scotto (1876-1952) en la música y el popular Tino Rossi en el papel de Schubert. Pero un Tony Aubin, ex-alumno suyo en Condorcet, que ya ha demostrado talento, acaba sustituyendo en la música a Scotto enfermo.

En el cine ya no crea, porque siente que su estética pertenece a la época anterior a la guerra; readapta, ahora, con Fernandel, el “Topaze” al que tanto brillo había dado Jouvet. El mismo Fernandel, sobre un guión de Pagnol según Maupassant, retoma, en “le Rosier” un papel con el que habia conocido el éxito en 1931. El público no responde a la propuesta de “Manon des sources” de 1952, pero de su película sacará dos novelas bajo el título genérico de “l’Eau des collines” (El agua de las colinas): “Jean de Florette” y “Manon des sources” (1963), que no tienen mayor éxito que los dos tímidos reintentos en el teatro de “Judas” (1955) y “Fabien” (1956).

            Su padre muere en 1956, viudo ya de su segunda mujer Madeleine

            Y fue presidente, por estos años, del jurado del festival de Cannes (1955) y luego miembro (1957 y 1961), para volver a figurar como miembro del jurado de ese prestigioso festival en 1966.

Y con la asistencia personal del escritor-cineasta, se abría un nuevo lycée que lleva su nombre, en el Saint-Loup de su infancia –hoy X distrito de la ciudad de Marsella-.

Quedaba el último Pagnol. Poco antes de que la televisión volviera a dar nueva vida a sus antiguas películas, presentadas ahora bajo el ángulo de la nostalgia, y a traernos de nuevo a aquellos grandes Raimu y Fernandel, Pagnol escribe sus recuerdos de infancia y adolescencia provenzal “la Gloire de mon père” y “le Château de ma mère” (1957), a los que seguirán “le Temps des secrets” (1960) y, años después, Le Temps des amours” (1977, póstumo).

La publicación de aquellos recuerdos de infancia, la Gloire… y le Château…,  constituyeron un inmenso éxito: el contexto turbio de los años de la guerra fría de Occidente enfrentado al bloque comunista, o el riesgo de guerra civil en Francia derivado de la descolonización de Argelia, incitaban al lector a buscar refugio e identificarse con ese tiempo pasado de los felices años veinte. De hecho, en ese regreso a sus vivencias personales, aunque embellecidas, Pagnol evitaba la trampa del estereotipo. La adaptación que el guionista y director Yves Robert hará de “la Gloire de mon père” y de “le Château de ma mère” (ambos de 1990), vendrán a ofrecerle otro nuevo éxito cinematográfico post morten a este gran provenzal, autor de una obra, en definitiva, clara y soleada como su tierra.

Él, autor de 35 películas, 24 libros y 13 obras de teatro, uno de los grandes novelistas y cineastas franceses del siglo XX,  había muerto ya para entonces, de un cáncer, el 18 de abril de 1974, en su domicilio parisiense del Square de l’Avenue du Bois.

Académico de la lengua (1946), Comendador de la Orden de las Artes y de las Letras (1961), Comendador de la Orden de las Palmas Académicas (1962), Gran Oficial de la Legión de Honor (1971), entre otras ilustres distinciones, Marcel Pagnol está enterrado en el cementerio de la Treille (Marsella), junto a los restos de su hija Estelle Pagnol y los de su madre Augustine, transferidos allí en 1974.

Y sobre su lápida se lee aquel verso virgiliano de “Fontes, amicos, uxorem dilexit”

APUNTE BIBLIOGRÁFICO

BERNI, Georges: Marcel Pagnol, sa vie, son oeuvre; Groupement d’éditions Côte d’Azur, 1980; también: Merveilleux Pagnol: histoire de ses oeuvres à travers celle de sa carrière; Montecarlo, Pastorelly, 1993.
BEYLIE, Claude: Marcel Pagnol, ou le cinéma en liberté; París, ed. de Fallois, 1995.
BORILU, Catherine: Le petit monde de Marcel Pagnol; Sers, Catherine Borilu, 2015.
CASTANS, Raymond: Il était une fois Marcel Pagnol, Julliard, 1978 y de Fallois, 1995. También Marcel Pagnol: biographie; E. de la Seine, 1987, luego, París, J. C. Lattès, 1987; Librairie Générale Française, 1988, 1995; France-Loisirs, 1991.
DEHAYES, Thierry: Marcel Pagnol: lieux de vie, lieux de création; Saint-Rémy-de-Provence, Equinoxe, 1995.
JELOT-BLANC, Jean-Jacques: Pagnol inconnu; Michel Lafon, 1998.
LUPPI, Jean-Baptiste: De Pagnol Marcel à Marcel Pagnol, voyage aux sources de sa gloire; Marsella, P. Tacussel, 1995.
MUNOZ, Colette: Escapades provençales avec Marcel Pagnol; Séguier, 2007.
TUDESQUE, André: Pagnol et la tradition bucolique; Worms (Alemania), G. Reichert, 1991.

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