Champollion, Jean-François (1790-1832)

            Jean-François Champollion, quien sería fundador de la egiptología científica, nacía en Figeac (departamento del Lot), el 23 de diciembre de 1790, en el seno de una familia de mediana burguesia local por parte de madre, donde vinieron a nacer siete hijos (cinco supervivientes), de los que Jean-François será el benjamín. Su padre vivía del noble ejercicio de vender libros.

Después de haber seguido una irregular enseñanza inicial (es la Revolución con sus incertidumbres) entre las atenciones de su hermano mayor, un preceptor y la escuela primaria, Jean-François sigue su enseñanza secundaria, a partir de 1804, en el lycée de Grenoble (uno de aquellos establecimientos que acababa de fundar Napoleón en mayo de 1802), y es entonces cuando comienza a sentir la pasión por las lenguas antiguas –cuyo estudio habia esbozado ya-, y por Egipto, cuya asombrosa civilización acababan de revelar a los franceses los soldados recien desembarcado de la expedición de Bonaparte [mayo de 1798→]; aprende latín, griego, hebreo, arameo, siríaco, etíope, árabe y, finalmente, el copto, a través del cual pensaba poder remontarse el egipcio antiguo. Y es alentado en su estudio por el amigo de la familia Joseph Fourier, matemático y prefecto del departamento del Isère, pero, sobre todo, eminente participante que había sido de aquella expedición, ex-secretario general del Instituto del Cairo y autor del prefacio de la “Description de l’Egypte”.

Champollion, Jean-François

Jean-François Champollion (retrato de L. Cogniet, 1831)

A los 16 años, Champollion, que ya ha dado pruebas de muy notables dotes en esas materias, somete a la consideración de los académicos de Grenoble un “Essai de description géographique de l’Egypte avant la conquête de Cambyse” [de Cambises II], academia que le elige como correspondiente.

En 1807, año en que su madre fallece -contando siempre con la generosidad material de su hermano Jacques-Joseph-, sigue en París los cursos de la Escuela de Lenguas Orientales, y en el Collège de France esboza una gramática y un diccionario coptos

En 1809, cuando aún no ha cumplido los 20 años, Champollion regresa a Grenoble como profesor suplente de historia en la Facultad de letras.

Y, en competición con el inglés Thomas Young, pone su empeño en comparar los textos griegos, demóticos y jeroglíficos de los facsímiles de aquella piedra en basalto negro que soldados de Bonaparte acababan de descubrir en 1798 en Roseta, cerca de Alejandría; y luego, del obelisco de Filae, acumulando hipótesis arriesgadas, hasta comprender que los jeroglíficos eran ideográficos y, a la vez, simbólicos y fonéticos.

Cae Napoleón y llega la Restauración, y el joven Champollion pierde su puesto en Grenoble. Pero es que los Borbones se acordaban de las simpatías jacobinas públicamente marcadas por su padre en los años aciagos de la Revolución. Afortunadamente para él, ahí estaba su hermano mayor Jacques-Joseph, también arqueólogo, que le ayuda materialmente y le alienta a proseguir sus investigaciones.

            En diciembre de 1818 contrae matrimonio con Rose Blanc, de cuya unión nacerá Zoraide Champollion. Asuntos del corazón que no impiden al joven Jean-François proseguir sus reflexiones.

Nombres de soberanos no egipcios le permiten esbozar un alfabeto, hacia 1821.

Tenía entonces 32 años. El 14 de septiembre de 1822, el símbolo del sol (“Ra” en copto), dos “s”, y un signo que –supone él-, correspondía a la “m”, le desvelan la escritura del nombre “Ramsés”. “¡Je tiens mon affaire!” (“¡ya lo tengo!”) –parece que exclamó-. Y es que los jeroglíficos mezclaban, efectivamente, ideogramas y signos fonéticos. Porque no imaginaban aquellos griego de la Antigüedad que los vieron que estos grabados tuvieran otro valor que el de simples ideogramas sagrados. Después de varios años de investigación, Jean-François Champollion acababa de descifrar el verdadero sentido de los jeroglíficos: aquel conjunto que se remontaba a 3.300 años atrás constituía un verdadero sistema de escritura.

A partir del 27 siguiente, Champollion presentaba en el Institut su “Lettre a M. Dacier, relative à l’alphabet des hiéroglyphes phonétiques”, en la que consignaba el resultado de sus investigaciones. Joseph Dacier (1742-1833) era el presidente de la Académie des Inscriptions et Belles Lettres.

Sólo era un bosquejo y, sobre todo en Inglaterra, se le discute la anterioridad y el método; pero aquello era el principio del desciframiento.

Y Jean-François publica a continuación un “Précis du système hiéroglyphique” (“Compendio del sistema jeroglífico”, 1824).

En Francia, Luis XVIII muere, y el nuevo rey Carlos X envía  a Champollion en misión a Italia, y allí visita las colecciones egiptológicas disponibles entre 1824 y 1826.

Prepara entonces una gramática y un diccionario (publicados tras su muerte), pide que se compre la colección de Henri Salt (1780-1827) –amante de la egiptología británico y cónsul que había sido recientemente en Alejandría-, que pasa a constituir el fondo principal del departamento de egiptología del Louvre, del que él va a ser nombrado conservador en 1826.

De 1828 a 1830, Champollion va dirigir una expedición científica a Egipto (donde, de hecho, nunca había estado aún), Y, a su regreso, ingresa en el Institut en 1830 y en el Collège de France en 1831, donde se creó para él una cátedra de egiptología. Por desgracia, apenas tendrá tiempo de impartir algunas lecciones, afectado pronto por una tuberculosis a la que sucumbirá poco después.

Jean-François Champollion fallecía en París el 4 de marzo de 1832. Más allá de sus trabajos, de los honores y de su muerte prematura, Champollion le Jeune se ha convertido, para la posteridad, en una especie de mito, para encarnar la voluntad de saber, el trabajo encarnizado, la inspiración genial, el gusto por la Antigüedad, el exotismo oriental y el espíritu de las Luces.

Su hermano mayor, al que se llama Champollion-Figeac (1778-1867), arqueólogo también él, profesor de literatura griega en la universidad de Grenoble, conservador de manuscritos en la Biblioteca Real (1828-1848) y profesor de paleografía, se encargará de editar las “Grammaire egyptienne” (1836-1841), “Dictionnaire egyptien en écriture hiéroglyphique” (1842-1843) y “Monuments de l’Egypte et de la Nubie” (1835-1845), de su hermano menor, a las que él mismo había contribuido particialmente.

Entre sus propias publicaciones se encuentran “Les Annales des Lagides, ou chronologie des rois grecs d’Egypte” de 1819 (que le permite regresar del exilio que los Borbones le habían infligido por su colaboración con Napoleón en los Cien Días), “L’Egypte ancienne” de 1839 (ya bajo la monarquía de julio), y algunos estudios lingüísticos sobre dialectos de Francia.

Con la Segunda República, en 1849, será nombrado bibliotecario del palacio de Fontainebleau.

            En Figeac (Lot), se puede visitar, desde 2007, el nuevo museo Champollion (“Les écritures du monde”), dedicado a Jean-François Champollion, después de aquellos inicios de 1986, en su casa natal.

APUNTE BIBLIOGRÁFICO

CHASSAGNARD, Guy: Les frères Champollion: de Figeac aux hiéroglyphes; Figeac, Segnat, 2001.
DEWACHTER, Michel: Champollion: un scribe pour l’Égypte; Gallimard, 1991.
FAURE, Alain: Champollion, le savant déchiffré; Fayard, 2004; también: Sur les traces de Champollion; Autres temps éd., 2012.
JACQ, Christian: Champollion l’Égyptien; Éd. du Rocher, 1992.
LACOUTURE, Jean: Champollion, une vie de lumières; París, Grasset, 1988 y Librairie génerale française; 1991. 
LUNEL, Alain: Champollion: le rêve inachevé; chronique historique. Jean-François Champollion, d’après les écrits de son frère; Monaco, Éd. du Rocher, 1995.
MACÉ, Gérard: Le dernier des Égyptiens: Gallimard, 1988 y 1997.
NOËL, Aimé: Champollion, dit le Jeune (1790-1832); (?), 1982.
RENÉAUME, Guy: Sur les traces de Champollion: 1790-1832; Moncoutant, Kancel, 1993; también: Histoire d’une découverte: Champollion l’Égyptien; Kancel, 1993.
REYMOND, René: Les Champollions, et la grande énigme égyptienne; R. Reymond, 2000.

En español:

ADKINS, Lesley: Las claves de Egipto. La carrera por leer los jeroglíficos; Madrid, Debate, 2000.

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