Verne, Julio (1828-1905)

                Jules Verne nacía en Nantes el 8 de febrero de 1828, y era el primogénito de Pierre Verne, jurista de profesión, venido de l’Île-de-France, de profundas convicciones católicas, y de Sophie Allote de la Fuÿe, de una estirpe local de armadores y navegantes, en cuyo seno familiar nacerán otros cuatro hermanos. Sigue su primera formación y sus estudios medios en diversos establecimientos de su ciudad natal, y la prueba final de “baccalauréat” en Rennes, en julio de 1846.

Destinado por los suyos a asumir la sucesión de su padre en la dirección de un gabinete de abogados, se traslada posteriormente a París, con la primera intención de comenzar sus estudios de derecho. Pero él ya pensaba en dedicarse profesionalmente a las letras. Y, entre idas y venidas, el joven Verne abandonaba definitivamente su ciudad natal para instalarse en París en julio de 1848. Era el tiempo de la Segunda República, después de la caída de la monarquía de Luis-Felipe, y el general Cavaignac dominaba entonces la situación.

 Atrás quedaban Nantes y algunos amores frustrados que le hicieron sufrir y cuya huella marcará algunos momentos de su obra. Sólo volverá a la ciudad en 1887, a fin de arreglar asuntos sucesorios derivados del fallecimiento de sus padres.

                Por el momento, conllevando como podía sus estudios de derecho, instado por su progenitor, ya introducido en algunos salones literarios, gracias a relaciones familiares, y gran lector él mismo, de los grandes dramaturgos presentes y pasados, el joven Verne presentaba en 1850 en el Gymnase -gracias a la amistad con los Dumas padre hijo-, una comedia en verso, “les Pailles rompues”  y, poco después, conseguía presentar en el Vaudeville una obra en prosa, “Onze jours de siège”, que apenas encontraron un simple éxito de estima; y escribía igualmente, los libretos de varias óperas cómicas.

Es la época, finales de 1851, en que entra como secretario de Édouard Seveste que asumía la reapertura de la Opera nacional bajo el nombre de Théâtre-Lyrique, y en la que toma la decisión de rechazar definitivamente la oferta de asumir el bufete paterno. Y con Seveste permanecerá hasta su muerte en 1854. Porque, entretanto, ha conocido al navegante Jacques Arago (hermano, él mismo, del célebre astrónomo y físico François Arago) que le transmite la pasión por los viajes.

                Y es que, paralelamente a su carrera de libretista y de autor dramático, Verne daba ya sus primeros pasos como novelista con “Les Premiers Navires de la marine mexicaine” (título mudado luego en “Un drame au Mexique”), y “Un voyage en ballon” (1851), seguidos en 1854 por una novela histórica “Martin Paz” y en 1855 por “Un hivernage dans les glaces”.

Es la época, también, en que aparecen en él algunas señales de trastornos gástricos que le acompañarán toda su vida, y otros episodios intermitentes de parálisis facial, que le afectan de cuando en cuando.

Numerosas visitas a la biblioteca nacional le permiten ir adquiriendo un vocabulario científico y técnico a la altura de la tarea que ya se asignaba a sí mismo: despertar en el público, a través de sus obras, interés por el movimiento científico y los trabajos del mundo de los sabios.

Al mismo tiempo, la lectura de las obras de Poe (a través de la traducción de Baudelaire), le mostraban todos los recursos de lo fantástico en el arte literario, como lo demuestra un cuento publicado en 1854:”Maître Zacharius ou l’horloger qui a perdu son âme”.

                El 10 de enero de 1857, Jules Verne, con 28 años, se casaba con Honorine du Frayssel de Viane (o Deviane), joven viuda con dos hijas ya; y, poco después, la nueva familia va a instalarse en la rue Saint-Martin, del parisiense barrio del Temple; y será luego, en poco tiempo, el 54, bd. Montmartre, el 45 bd. Magenta  y el 18 Passage Saulnier.

Y en agosto de 1861, nacía Michel Jean Pierre Verne, el que será único hijo del matrimonio.

                Apasionado por los problemas de la aeronáutica y la aerostación, Verne se halla muy cercano a la fundación, en 1862/63, de una sociedad para la investigación de la navegación aérea, entre Félix Nadar (1820-1910) y Gabriel de la Landelle (autor este último de novelas marítimas que fueron primeras referencias para él).

Nadar, bien conocido luego como fotógrafo, escritor y aeronauta, efectuó numerosos ascensos reales, con su globo “Le Géant”, y los personajes del novelista vinieron a imitarle en la ficción por medio de aparatos más ligeros o más pesados que el aire. Fueron “Cinq semaines en ballon” ya citado, “De la Terre à la Lune” (1865, cuyo personaje principal fue bautizado con el nombre de Michel Ardan, anagrama de Nadar), “Autour de la Lune” (1870), y “Robur le Conquérant” con su helicóptero (1886).

                En 1862, Verne pudo aportar el manuscrito de “Cinq semaine en ballon” a Pierre-Jules Hetzel, readaptado a la nueva idea de literatura científica que ese editor deseaba impulsar, y que apareció en forma de libro en los primeros días de 1863. Y esta vez va a ser el éxito inmediato –no sólo en Francia-, por las fantásticas invenciones que allí desarrollaba y la vulgarización de lo más actual de la ciencia aerostática. La buena acogida de esa obra le alentó en esa dirección, constituyendo el primer volumen de la serie “LES VOYAGES EXTRAORDINAIRES” que comprenderá,  en particular, “Les Aventures du capitaine Hatteras” (1864), “Les Enfants du capitaine Grant” (1868), “Vingt mille lieues sous les mers” (1870), “Une Ville flottante” (1871), “Au pays des fourrures” (1873), “Le Tour du monde en 80 jours” (1873), “Un Capitaine de quinze ans” (1878), “L’Étoile du Sud” (1884), “Deux ans de vacances” (1888), “Mrs. Branican” (1891), “L’Île à hélice” (1895), “Le Sphynx des glaces” (1897), “L’Étonnante Aventure de la mission Barsac” (1910)…, hasta 62 novelas, algunas adaptadas a la escena, y cerca de un veintena de novelas cortas -generalmente, primero, en forma de folletín en diversos medios-.

                Miembro ya, desde febrero de 1863, de la “Société des auteurs et compositeurs dramatiques”, a la exploración de los espacios aéreos o interplanetarios, respondía la exploración de los abismos terrestres u oceánicos, con títulos como “Voyage au Centre de la Terre” (donde posiblemente alcanza la cumbre de su talento, noviembre de 1864), “Vingt mille lieues sous les mers” ya citado, “Les Indes noires” (1877).

                En un viejo barrio de Hamburgo, el tímido Axel –narrador él mismo de “Viaje al Centro de la Tierra”-, trabaja con su tío, el irascible y apasionado científico Otto Lidenbrock, geólogo y mineralogista, de cuya ahijada, la encantadora Graüben, está enamorado. ¡Pero algo va a cambiar aquella rutina y a precipitar las cosas! Y es que, en un viejo manuscrito el profesor ha encontrado un criptograma en el que Arne Saknussemm, famosos sabio islandés del s. XVI, revelaba que, por la chimenea del cráter Sneffels, ya extinguido, él había penetrado hasta el centro de la Tierra.

Lidenbrock se entusiasma ante la noticia y parte inmediatamente con su sobrino hacia aquellas tierras donde, acompañados por el flemático y valiente guía Hans, ¡nunca carente de recursos!, se abisman en las entrañas del volcán. Y aquella aventura de varias semanas, en el transcurso de la cual descubren un mundo fascinante o terrorífico, da lugar a prodigiosas y peligrosas peripecias.

En “Veinte mil leguas de viaje submarino”…

                …El profesor Pierre Aronnax, del Museum de Paris (narrador de la historia), su criado Conseil y el arponero canadiense Ned Land, a bordo del “Abraham Lincoln”, tratan de capturar un fantástico monstruo marino, fusiforme y fluorescente, del que vienen dando cuenta diversos navíos por todo el mundo, y así limpiar los mares de tan inquietante monstruo. Pero aquella “chose énorme” resulta ser el submarino“Nautilus” del extraño capitán Nemo, a cuyo dorso vienen a parar, después de que una tromba de agua les halla precipitado fuera de su fragata. ¿Qué negro secreto oculta Nemo para querer retenerlos así, en aquel lujoso y avanzado ingenio, prisioneros para siempre y condenados a no volver a ver su patria ni a sus amigos y familiares? Es entonces cuando, paralelamente al fabuloso periplo marítimo que inician, aparece una lucha psicológica y cultural entre Aronnax y el misántropo y hosco Nemo. Al hechizo creado por las aventuras y los fabulosos descubrimientos (los vestigios de la Atlántida, un tunel secreto entre el mar Rojo y el mediterráneo, la fauna y vegetación submarina…), viene a añadirse el picante interés de los debates científicos e históricos a los que se entregan el capitán y el profesor. Hasta que el infeliz trío consigue escapar…

                El gran éxito editorial que ya conoce la producción de Verne por estos años 60’, le deciden a abandonar aquella otra actividad de corredor de bolsa, que habia iniciado diez años antes con la ayuda financiera de su padre. Y se traslada a Auteuil, 39 rue de la Fontaine, donde el matrimonio Verne puede recibir. Allí vivirán hasta 1869.

                Son dignos de mención, asimismo, otros títulos, a vueltas con los nuevos inventos que habrían de aportar progreso y bienestar a las sociedades modernas (¡aun con los riesgos que ello conlleva!), como la divertida historia de un sabio loco,“le Docteur Ox”, de 1874 (convertida en 1877 en ópera bufa, por Offenbach).

Aunque Julio Verne se mostrara interesado por los inventos del futuro, también lo estaba por la historia contemporánea, de la que se inspirarán “L’Archipel en feu” (1855), “Michel Strogoff” (1876), “Les Cinq Cents Millions de la Bégum” (1879), “Nord contre Sud” (1887), “Petit Bonhomme” (1892).

                Al valiente y decidido Michel Strogoff, capitán de los correos del Zar se le encarga entregar un mensaje al Gran Duque, hermano de Alejandro II (1818-[1855-1881]). Pero los ejércitos tártaros sublevados con el traidor Ivan Ogareff invaden el país y le cortan el camino entre Moscú  y la lejana Irkutsk, a través de las estepas rusas. Envuelto en innumerables peripecias, Strogoff sólo tendrá una idea: ¡entregar el mensaje a tiempo!

                ¡Quinientos millones de la Begún Gokool! ¡El doctor Sarrasin no puede creerlo! ¡Con esa inmensa fortuna podrá hacer realidad esa ciudad ideal con la que sueña, France-Ville, en la que van a reinar la paz y la armonía entre los hombres. La construirá en un páramo, allá en Oregón. Pero surge un imprevisto, y es que el profesor Schultze también reclama su parte de la herencia y alberga proyectos muy diferentes e inquietantes: construir al lado de France-Ville una secreta y terrible fortaleza: “La Cité d’acier”. La vida de miles de inocentes está en juego. El joven alsaciano Bruckmann deberá actuar pronto.

                En 1867, Verne había publicado con el historiador Théophile Lavallée una “Géographie illustrée de la France et de ses colonies”, y luego, él solo, una “Histoire générale des grands voyages et des grands voyageurs”, entre otras variadas producciones.

                Con los azares de la guerra franco-prusiana y la zozobra de la Comuna, por complacer los deseos de su esposa, los Verne se trasladan con sus hijos a Amiens en 1871, ciudad familiar para él, a 130 km. al N. de París, primero en el 44, bd. de Longueville, donde Honorine animará un salón, y, posteriormente, al 2, rue Charles Dubois.

                En noviembre de 1871, moría en Nantes Pierre Verne, el padre de nuestro autor, a los 72 años.

Tumba de Julio Verne

Tumba de Julio Verne

Y en 1877, el gran amante de los mares que era Jules Verne y miembro del Yath Club de France desde hacía tres años, adquiría por 55.000 frcs. de la época, después de dos anteriores que había tenido en propiedad, el barco Saint-Michel III, yate a vela y a vapor, de 31 metros de eslora. Con él hará varios cruceros en compañía de familiares y amigos, particularmente aquel famoso por el Mediterráneo, a partir de mayo de 1884, que le inspirará “Mathias Sandorf”(1885); tras lo cual pondrá en venta aquel navío de oneroso mantenimiento, cuando su hijo comience a darles problemas y a contraer deudas.

                Y es que Michel Verne ha cumplido ya 18 años, y a partir de la primera adolescencia y en adelante, ha venido revelando difícil carácter y un comportamiento rebelde. Recordando lo que sus padres habían hecho con Baudelaire, cerca de cuarenta años antes, también Jules Verne se resuelve en 1879 a embarcar a su hijo manu militari, rumbo a la India, por ver si acababa sentando la cabeza. Luego le negará la puerta de su casa, aun cuando el muchacho siga viviendo en Amiens con una pequeña pensión de sus progenitores. Aun con altibajos, las relaciones no vendrán a mejorar con el tiempo, y los Verne padres querrán saber poco en adelante del díscolo y manirroto vástago. Michel dará también en las letras, y en la cinematografía, explotando cómodamente su apellido y la obra de su progenitor.

            En febrero de 1887, fallecía su madre Sophie Verne (Allote de la Fuÿe de soltera).

Y en Amiens, donde había fijado su residencia, aun sin grandes convicciones ideológicas (siempre en el entorno del orleanismo liberal), él será concejal de 1888 a 1904, por la izquierda moderada, cuando la verdadera alternativa política, en la Francia de aquellos años eran las opciones republicana o restauración borbónica.

Chevalier de la Legion d’Honneur desde 1870, “por sus novelas cientificas”,  en julio de 1892 era promovido a Officier de la misma orden, aunque, esta vez, por su abnegación en su cometido de concejal municipal.

                Ya con la vitalidad intelectual disminuída desde hacía unos años y con problemas visuales por la diabetes que le venía amenazando, Jules Verne moría en Amiens, el 24 de marzo de 1905, a los 78 años de edad, y será enterrado en el cementerio de la Madeleine de esa ciudad. Dos años después, el escultor local Albert Roze realizará allí un monumento funerario (“Vers l’immortalité et l’éternelle jeunesse”) con el finado rompiendo la piedra tumbal, torso desnudo y mirando al cielo con el brazo alzado.

                Su esposa Honorine le seguirá cinco años después.

                Fantástico soñador e increíble narrador, Jules Verne fue pionero de la novela de ciencia ficción, pero su obra, traducida a multitud de idiomas, adaptada numerosas veces al cine y luego a la televisión, auténtica invitation au voyage (parafraseando el poema de Baudelaire), no le permitirá erigirse -por popular que haya sido-, entre los primeros nombres de la literatura francesa de su siglo; “le grand regret de ma vie… –dirá él en 1893,…es que nunca he contado en la literatura francesa”.

                Considerada a menudo y precipitadamente como literatura para niños y jóvenes, aun cuando sus invenciones y fantasías imaginarias encontraron el escepticismo del mundo científico, Jules Verne representa bien el momento positivista en el que vivió, a través de una obra escrupulosamente documentada y bien encuadrada en su tiempo, por el optimismo humanista y cientista que refleja. Pero sus invenciones revelan igualmente, a través de sus personajes, ambigüedades y obsesiones, ideas fijas hasta la locura en algún caso; o la relación espacio-tiempo, el vértigo de la acción y del poder, temas de las profundidades cuyos misterios son revelados al héroe a través de un personaje ambivalente, tutelar y funesto; elementos, todos ellos, que constituyen otros tantos hitos para una lectura menos ingenua de su obra.

Y en Amiens, como en Nantes, existe un museo Jules Verne.

APUNTE BIBLIOGRÁFICO

VERNE, Jules: Souvenirs d’enfance et de jeunesse;
ALLOTTE DE LA FUYE;, Marguerite (sobrina nieta de J. Verne): Jules Verne, sa vie et son oeuvre; París, 1928; luego, Hachette, 1955 (leer con circunspección).

ANGELIER, François: Dictionnaire Jules Verne: mémoire, personnages, lieux, oeuvres; Pygmalion, 2006. AVRANE, Patrick: Jules Verne; Stock, 1997.
BLEYS, Olivier: Jules Verne; Nouveau Monde éditions, 2005.
BOIA, Lucian: Jules Verne, les paradoxes d’un mythe; Les Belles Lettres, París, 2005.
CHELEBOURG, Christian: Jules Verne, la science et l’espace. Travail de la rêverie; Minard, Lettres Modernes, 2005.
CLAMEN, Michel: Jules Verne et les sciences, cent ans après; París, Belin, 2017.
COMPÈRE, Daniel: Les voyages extraordinaires de Jules Verne. Analyse de l’oeuvre; Presse Pocket, 2005. También: Jules Verne, parcours d’une oeuvre; Encrage, 2005.
DEKISS, Jean-Paul (presidente del “Centre de Documentation Jules Verne”): Jules Verne. Le rêve du progrès; Gallimard, 1991; también: Jules Verne l’enchanteur; Éditions du Félin, 1999, luego en “poche”, 2012
DUPUY, Lionel: Jules Verne, l’homme et la terre. La mystérieuse géographie des “Voyages extraordinaires”; La Clef d’argent, 2006.
MARTIN, Charles-Nöel: Jules Verne, sa vie et son oeuvre; Lausana, Rencontres, 1971.
MAUDHUY, Roger: Jules Verne: la face cachée; París, ed. France-Empire, 2005.
TARRIEU, Alexandre (con Simone VIERNE): Jules Verne, entre Science et Mythe; Ellug, 2005.
VIERNE, Simone: Jules Verne: une vie, une époque, une oeuvre; Balland, 1986.

En español:

ÁNGULO, Jesús: Las veinte mil caras de Julio Verne; Festival Cine Huesca, 2003. 
REYES, Luis: Julio Verne, Mdrid, Rueda, J.M., 1991.
SALABERT, Miguel: El desconocido Julio Verne; Madrid, CVS Ediciones, 1974, y Alianza Editorial, 1985.
SALINERO CASCANTE, María Jesús: En torno a Julio Verne: aproximaciones diversas a los viajes extraordinarios; Univ. Rioja, 2008. 
SORDO, Enrique: Julio Verne: su vida y sus obras; De Gassó Hnos. 1977.
VIANA, Mercé: El amplio mar de Julio Verne; acercamiento biográfico; Biblioteca valenciana, 2005.

Deja un comentario