Ney, mariscal – (1769-1815)

            Michel Ney, que será mariscal de Francia, duque de Elchingen y príncipe de la Moskowa (¡que así da gusto hacer revoluciones!), nacía en Sarrelouis (Saarlouis en alemán, a caballo entre el ámbito germánico y el francófono) el 10 de enero de 1769, y era el segundo hijo de Pierre Ney, maestro tonelero y de su mujer Marguerite Grewelinger, en un hogar donde crecerán cinco hermanos.

            Después de haber recibido una primera educación en el colegio de los agustinos de Sarrelouis, el joven Michel Ney fue colocado, a los 13 años, como escribiente principiante en el bufete de un notario, donde seguirá recibiendo alguna formación; pero allí se aburría y acabó prefiriendo el ruido de las armas.

            Y así, en 1787 se alista en ejército, con diecinueve años. Llega la Revolución, siendo ya suboficial, y Ney es elegido capitán en 1794, para distinguirse en las campañas de Alemania de 1796, se apodera de Würzburgo (Baviera) y Pforzheim (Baden-Wurtemberg), y llega a general de brigada, habiendo servido primero bajo el general Lamarche y, sobre todo, bajo Kleber que apreció enseguida sus cualidades.

Mariscal Ney

Mariscal Ney

            Y el 28 de marzo de 1799, a la cabeza de 150 hs., se apodera por sorpresa de Mannheim, en el marco de la rivalidad franco-austríaca, lo que le vale alcanzar el grado de general de división.

            Sencillo de costumbres y compartiendo la vida de la tropa, Ney contaba con el cariño de sus soldados y era apreciado por su ímpetu, su bravura y su capacidad de liderazgo como entraîneur d’hommes, habiéndose ganado ya el apelativo de “brave des braves” o “le lion rouge”, en alusión a su aspecto pelirrojo.

            Fama, llegado el momento, que le va a permitir no ser marginado de los honores, cuando, de hecho, sólo conoce a Bonaparte en mayo de 1801, después de haberse distinguido bajo Moreau en Hohenlinden (3 de diciembre de 1800).

            Y Bonaparte le nombra en 1802 ministro plenipotenciario cerca de la República Helvética, con la misión de conseguir la adhesión de los Cantones a aquella constitución federalista que el Primer Cónsul acabará dándoles en febrero de 1803, después de cinco años de desórdenes, y que llamará “Acta de mediación”.

Michel Ney, duque de Elchingen y príncipe de la Moscova

Michel Ney, duque de Elchingen y príncipe de la Moscova

            Es el año, 1802, en que contrae matrimonio con Aglaé Louise Auguié de Lascans (1782-1854), hija de un alto funcionario de Luis XVI y dama de palacio que será de la emperatriz Josefina y de María-Luisa.

            Los celos profesionales, en adelante, junto a cierta brutalidad y una no sobrada moralidad personal, serán algunos de sus defectos. Nombrado mariscal del Imperio, con motivo de la gran promoción de mayo de 1804, y deseoso de rebasar a los demás mariscales, hacia los que le mueve una envidiosa rivalidad, toma a veces la iniciativa de acciones para las que no ha recibido misión ni instrucciones, sin demostrar en ello grandes cualidades de estratega. Lo cual no le impide desempeñar un papel determinante en la victoria de Elchingen (14 de octubre de 1805), que obligará al austriaco Mack a capitular en Ulm; en Erfurt también en 1806, y en Eylau, Guttstadt y Friedland en 1807.

En 1808 recibe el título de duque de Elchingen con rentas de más de 200.000 francos, gracia a las cuales se instala lujosamente, él y su familia, en un hotel del faubourg Saint-Germain.

            Y, ese año, enviado por Napoleón a España con el 6º Cuerpo, opera en Galicia y en Asturias contra las guerrillas bajo las órdenes de Soult, con el que no se entiende. Luego actúa en el seno del ejército de Portugal y se apodera de Ciudad Rodrigo en julio de 1810, y consigue la rendición de Almeida en agosto siguiente; finalmente, con grandes desavenencias entre ambos, protege la retirada de Masséna desde Portugal, en la primavera de 1811, después de la derrota de éste en Torres Vedras ante el ejército de Wellington.

            Todo ello entre robos y exacciones  a las que, al igual que el duque de Elchingen, se entregan también otros altos oficiales.

            Negativa disposición de Ney (reacio a recibir en España otras órdenes que aquellas que vinieran directament de París), que llevaron al Emperador a destituir a aquel brillante oficial de incómodo carácter.

            Al comienzo de la campaña de Rusia (1812), Ney recibe el mando del 3er Cuerpo de la Grande Armée, derrota a los rusos en Ostrovno (25/26 de julio) y, en agosto, ocupa Smolensk en llamas; su temeridad va a permitir, el 7 de septiembre, la sangrienta victoria de la Moskowa (o de Borodino), sobre las tropas del viejo mariscal Kutusov, para –aun en malos términos con Davout- salvar luego de la derrota total a los jirones del ejército francés, durante la desastrosa retirada, en la travesía del río Beresina, a finales de noviembre.

            Convertido ahora en príncipe de la Moskowa, Ney hace la campaña de Alemania de 1813 (principio del final de todo el tinglado napoleónico), se distingue aún en Lützen, Sajonia (2 de mayo) y en Bautzen (20/21 de mayo), contra rusos y prusianos, al lado de Oudinot, pero es derrotado por Bülow en Dennewitz (Brandeburgo), el 6 de septiembre de 1813, ¡con el francés Bernadotte combatiendo al lado del enemigo!

            Durante la invasión de Francia todavía libró algunas batallas, pero cansado de la guerra que impedía gozar de lo adquirido, también él instó al Emperador para que abdicase,  considerada ya la situación irreversible.

            Y el mariscal de Francia Ney, duque de Elchingen y príncipe del Imperio abrazó favorablemente la Restauración de los Borbones, y Luis XVIII le recibió calurosamente y le nombró chevalier de l’ordre de Saint-Louis y par de Francia.

            Pero llegó el inopinado regreso del exiliado de Elba, que a tantos ex-imperiales, mariscales y generales ya reinstalados, cogía a contrapie (1 de marzo de 1815), y fue a él a quien Luis XVIII confió el principal cuerpo encargado de detener a Napoleón. Y aquel mariscal de Francia, duque de Elchingen y príncipe de la Moskowa, que tanto había combatido a su lado, juró traérselo enjaulado. Pero Ney cree descubrir ahora una Francia bonapartista y se deja influenciar por el sentimiento popular general que encuentra a su paso (Besançon, Lons-le-Saunier); sobre todo, constata cómo sus tropas se muestran reacias a enfrentarse al ex-Emperador, y de necesidad quiso hacer virtud, apartando de sí la bandera blanca flordelisada y adoptando la tricolor. Y en Auxerre, el 18 de marzo, se funde en un abrazo con Napoleón, a quien, de hecho, nunca le había unido una particular amistad en lo personal.

            Aquel regreso sorprendió a la cúpula aliada en el Congreso de Viena e inmediatamente se activó la contraofensiva contra el evadido de Elba, el “fauteur de troubles”, el alborotador de Europa. Y en tierras de Bélgica, al frente del ala izquierda, Ney no consiguió hacerse el 16 de junio con la posición controlada por los británicos, pese a toda la bravura que puso en el empeño; y, en Waterloo, dos días después, se mostró temerario, más que intrépido, comprometiendo su mejor caballería contra los ingleses atrincherados en el Mont-Saint-Jean y dando la impresión de que buscaba la muerte en el campo de batalla. Pero “tu étais réservé à des balles françaises, infortuné!” –dirá el incondicional imperialista Victor Hugo en “Los Miserables” (“Waterloo”), aludiendo al destino de este “bravo entre los bravos”-

            Tras la definitiva derrota, parecía que Luis XVIII no habría de perdonarle su deslealtad, presionado por el ultrarrealismo que le apoyaba e incitaba al rigor. Comprendido en una lista negra de condenados a muerte o al destierro (Ordenanza del 24 de julio de 1815), hoy se conoce que el gobierno le dio latitud para que pudiera ponerse a salvo, y el mismo Fouché (ministro de la policía durante los Cien Días). le ofreció pasaporte para los Estados Unidos.

            No se sabe por qué razón, Ney no utilizó aquellas facilidades y decidió ocultarse. Pero fue descubierto cerca de Aurillac, el 5 de agosto, por gente demasiado escrupulosa (¡para consternación del rey, que hubiera bien querido evitárselo! Pero ¿cómo juzgar a otros comprometidos sin hacerlo con el más clamoroso de los traidores!). Y Ney hubo de comparecer ante una corte marcial que se declaró incompetente. Juzgado, finalmente, de manera no tan expeditiva como algunos han escrito (del 21 de noviembre al 6 de diciembre), por la Cámara de los Pares a la que había pertenecido –constituida ahora en Alto Tribunal de Justicia- el mariscal acabó siendo condenado a la última pena, a pesar de la activa defensa de los abogados Berryer padre y Dupin aîné (139 votos por la muerte, 17 por el destierro y 5 abstenciones)

            Fue fusilado en las primeras horas del día siguiente, cerca del Observatoire, no lejos del palacio del Luxemburgo donde había sido juzgado. Y no defraudó su reputación, aquel 7 de diciembre de 1815: “¡Soldados, al corazón!” –le gritó al pelotón de ejecución, después de haber rechazado la venda que le ponían.

Tenía 46 años. Y fue enterrado en el parisiense cementerio del Père Lachaise.

            De su matrimonio con Aglaé Louise Auguié había tenido cuatro hijos:

  • Napoléon Joseph Ney (1803-1857, que será 2º príncipe de la Moskowa, casará con una hija del banquero Lafitte y llegará a senador con Napoleón III);
  • Michel Louis Felix Ney (1804-1854, diputado en 1848 y que morirá del cólera a principios de la guerra de Crimea);
  • Eugène Michel Ney (1806-1845);
  • Napoléon Edgar Ney (1812-1882, 3º príncipe de la Moskowa),

            Militares los cuatro con diversas trayectorias.

APUNTE BIBLIOGRÁFICO

FLORIOT, R.: Le procès du maréchal Ney; París, Hachette, 1955 y posteriores ediciones.
HOURTOULLE, François-Guy: Ney, le brave des braves; París, Charles Lavauzelle, 1981.
HULOT, Frédéric: Le Maréchal Ney; Pygmalion, 2000.
KURTZ, Harold: Le procès du maréchal Ney (traducido del inglés); Arthaud, 1964.
PERRIN, Éric: Maréchal Ney; Le Grand livre du mois, 1993.
PIERRE, Michel-Désiré: Ney, du procès politique à la réhabilitation du “Brave des braves” (1815-1991); París, SPM, 2003.

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