Daladier, Édouard (1884-1970)

            Hijo de Claude Daladier (con el nobilísimo oficio de panadero, y republicano por tradición familiar) y de Rosine Mourier, Édouard venía al mundo en Carpentras (Vaucluse) el 18 de junio de 1884, a un hogar donde ya estaban sus hermanos Antoine/Gustave y Marie-Louise y vendrá tras él Marie-Madeleine Rose.

Becario mientras estudiaba en el lycée de su ciudad, y luego en el lycée Ampère de Lyon y en la Facultad, a partir de 1909 ejerce en Nîmes como catedrático de historia y geografía de enseñanza secundaria, y luego en Grenoble y en Marsella, al tiempo que se comprometía como periodista de combate y en la lucha política.

Y en 1911, constituye una lista radical que triunfa en las elecciones municipales y así se convierte en alcalde de Carpentras al año siguiente.

Movilizado en 1914, es citado tres veces y termina la guerra como oficial.

            En 1919, ya profesor en el lycée Condorcet de París, es solicitado por los radicales del Vaucluse y se presenta a las elecciones legislativas del 16 de noviembre, resultando holgadamente elegido por aquel departamento.

Por esta época contrae matrimonio con Madeleine Laffont, hija de un médico de París, con la que tendrá dos hijos: Jean y Pierre Daladier.

            Y, en el verano de 1922, acompaña a Édouard Herriot (presidente del partido radical, diputado y antiguo profesor suyo) al nuevo país de los soviets, persuadido de que los sucesos recientemente acaecidos en Rusia habían de ser tenidos en cuenta a la hora de diseñar la política exterior de Francia.

            Con ocasión de las elecciones de 1924, el Cartel de izquierdas, que dirigen Painlevé y Herriot, le encarga la redacción del capítulo de su programa relativo a la defensa nacional, y Daladier expone allí su idea de que la defensa deberá apoyarse en los progresos de la industria y sustentarse también en una buena relación entre el Estado mayor, la industria y la ciencia.

Y en el primer gobierno que constituye el jefe de su formación Herriot (junio de 1924-abril de 1925), se le confía a Daladier el ministerio de las Colonias, al frente del cual inicia el proyecto de enlace ferroviario del Congo al Océano e impulsa una decidida política sanitaria.

            Tras de un breve paso por la Guerra (3er gabinete Painlevé, de octubre-noviembre de 1925) y luego, de la Instrucción Pública (8º gabinete Briand, de noviembre de 1925 a marzo de 1926, y 2º Gabinete Herriot de julio de 1926), siguió en su derrota a los miembros del Cartel. Y la unidad del partido radical solo pudo mantenerse con su elección a la presidencia (1927). Daladier debía asumir ese cargo hasta 1931, y de nuevo entre 1936 y 1939.

Édouard Daladier

Congreso del Partido Radical (figuras centrales: dcha. Daladier; izq.,Herriot.

Desde el 21 de febrero de 1930 al 14 de diciembre de 1932, fue por tres veces y de modo efímero ministro de Fomento (Travaux publics), período de inestabilidad ministerial durante el cual –orador poderoso y de carácter enérgico, al que empiezan llamar “le taureau du Vaucluse”-  aumentaron su autoridad y su prestigio, cuando su competencia en materia de defensa nacional era ya reconocida. Así, Paul Boncour le confía la cartera de la Guerra de diciembre de 1932 a enero de 1933, puesto que iba a ocupar Daladier en otros nueve gobiernos entre enero de 1933 y mayo de 1940, de los cuales tres veces en uno presidido por él mismo.

El primer gabinete Daladier, en efecto (de 31 de enero a 24 de octubre de 1933) se constituía en circunstancias dramáticas derivadas de la depresión económica: el déficit alcanzaba los diez mil millones y determinadas medidas financieras, aun moderadas, le valdrán la oposición virulenta de la extrema derecha y de la extrema izquierda.

            Desafiando a los socialistas, Daladier creyó encontrar la solución de la crisis internacional firmando en Roma, el 7 de junio de 1933, un pacto a cuatro (Francía, Gran Bretaña, Alemania e Italia), que Hitler se habia declarado inicialmente dispuesto a aceptar, pero que se revelará inmediatamente ineficaz, al retirar el canciller alemán a su delegación, a finales de año, de la SDN y de la Conferencia de Desarme. Retomando entonces cierto proyecto de 1927, Daladier pensó completar el escudo de fortificaciones fronterizas con la organización de divisiones motorizadas potentes y móviles; pero su gabinete acabó puesto en minoría por los socialistas.

            Pero siguió conservando el ministerio de la Guerra en los dos gabinetes efimeros que le sucedieron: Albert Sarraut (octubre-noviembre de 1933) y Camille Chautemps (noviembre de 1933-enero de 1934).

El sonado caso Stavisky iba a salpicar al equipo Chautemps y al partido radical. Al sustituir a Chautemps en la Presidencia del Consejo, en enero de 1934 (reservándose él los Negocios Extranjeros), le faltó tiempo a Daladier para remover al prefecto de policía Jean Chiappe, sospechoso de debilidad para con los movimientos de extrema derecha, pero aquella medida iba a desatar la cólera de los sectores  apuntados, porque, ¡lejos de orientar la acción de la justicia contra los corruptos y los turbios sectores que orbitaban en torno al poder, el gobierno les atacaba a ellos!

            Mientras Daladier presentaba su ministerio, apresuradamente formado, una bronca manifestación vino a amenazar el Palacio Borbón, sede de los diputados, aquel 6 de febrero, de lo que se derivaron violentas confrontaciones, con 16 muertos y centenares de heridos. Y habiendo reclamado en vano la facultad de instaurar el estado de sitio, dimitía el 7 de febrero, cuando ya se formaba una mayoría de “Unión nacional”.

            A partir de entonces –marzo de 1934-, Daladier milita activamente con vistas a combatir las ligas derechistas y por la adhesión de su formación a un frente, considerado, ante todo, como un reagrupamiento antifascista. También en la fundación del “Comité d’Action antifasciste”, inicio de lo que pudiera llegar a ser un frente popular.

            Su esposa ha fallecido dos años antes, y en 1934 Édouard ha conocido a Marie-Louise Béziers, veinte años más joven, cuya relación interrumpirán las circunstancias políticas en 1940.

            Cuando el 4 de junio de 1936, León Blum forma su gabinete de frente popular, llama a Daladier para la cartera de la Defensa nacional con rango de vicepresidente del Consejo. Y el ministro hace votar inmeditamente un programa de rearmamento de más de 18 mil millones de francos.

            El gabinete Blum cae el 21 de junio de 1937, pero Daladier va a permanecer al frente de su ministerio de la rue Saint-Dominique en los tres gabinetes sucesivos presididos por Chautemps (dos veces) y León Blum (es decir, desde junio de 1937 a abril de 1938).

            Blum cayó por segunda vez y, esta vez, fue a Daladier a quien el presidente de la República, Albert Lebrun, llamó para formar gobierno, aquel 10 de abril de 1938. El nuevo presidente del Consejo asumía también ahora la Defensa nacional. Y el Parlamento le concedió por unanimidad plenos poderes en materia financiera.

Édouard Daladier

Édouard Daladier, página de la “Revue diplomatique” (31 de marzo de 1938).

            Apenas se había constituido su ministerio, cuando el problema checoslovaco vino a plantearse en toda su agudeza, en el momento (21 de abril), en que el jefe del partido proalemán de los sudetes Konrad Henlein vino a publicar un programa autonomista.

Si bien Francia, por los acuerdos de Locarno de 1925, estaba ligada a Checoslovaquia por un pacto de asistencia, Daladier seguía pensando que el país no se encontraba aún preparado para afrontar la guerra; y Gran Bretaña se limitaba a ofrecer sus “buenos oficios”, a pesar de la triunfal acogida que París les brindaba a los soberanos británicos ese mes de julio de 1938.

Días después, el 21 de agosto, con un horizonte cada vez más sombrío, el Presidente del Consejo lanzaba a través de las ondas, un grito de alarma pidiéndole a Francia mayor productividad y que se pusiera a trabajar, pero semejante petición de que se aumentaran las horas de trabajo, más allá de las 40 legales por semana, encontró la inconsciente hostilidad de aquellos para quienes las leyes sociales de 1936 eran intangibles; y los ministros de Fomento, el ex-comunista y ahora neosocialista L. O. Frossard y el de Trabajo, Paul Ramadier, presentaron su dimisión (23 de agosto). ¡Era antes de que el primero de ellos acabe votando la confianza política para el colaboracionista Pétain!

            Poco después, estallaba en toda su crudeza la crisis checa; un plan de compromiso establecido por Daladier y Neuville Chamberlain, aceptado en último extremo por el checo Edvard Benès, fue rechazado por Hitler y Mussolini: la guerra parecía inevitable. El 24 de septiembre el gobierno francés decidía llamar a 400.000 reservistas y Gran Bretaña amenazaba con entrar en guerra al lado de Francia; visto lo cual, Hitler aceptó la sugerencia de Roosevelt de reunir una conferencia; será en Munich, los días 29 y 30 de septiembre de este 1938. Y alli se reunieron Hitler, Mussolini, Daladier y Chamberlain. Checoslovaquía quedó, de hecho, a merced de Alemana, si bien la guerra, por el momento, había sido evitada. Un escéptico Daladier aceptó la situación, en aras del entendimiento con Gran Bretaña Y su regreso desilusionado a París fue un triunfo para la opinión pública: ¡la paz se había salvado!

Pero la política alemana de agresión no iba a quedar allí: a partir de ese mismo otoño de 1938, un Hitler más envalentonado que nunca formulaba oficialmente sus reivindicaciones sobre Dantzig; y Daladier obsesionado por la idea de ganar tiempo y reforzar su potencial bélico, contemporizó otra vez, aun mostrándose mucho más firme ante las reivindicaciones italianas sobre Saboya, Córcega, Túnez y Djibouti.

            El 15 de marzo de 1939, Hitler ocupaba toda Checoslovaquia, y el 22 de mayo tenía lugar la firma del “Pacto de acero” entre Italia y Alemania. Daladier solicitó los plenos poderes que le permitieran llevar a 45 horas la duración semanal de trabajo (condición indispensable –estimaba él-, de la recuperación económica y del rearme necesario), y establecer un impuesto extraordinario sobre los beneficios de las industrias de guerra (29 de marzo). Su posición quedaba igualmente reforzada por la decisión británica de comprometerse ahora en el Continente y de restablecer (29 de abril) el servicio militar obligatorio. Sin embargo, cierta negociación a tres bandas de franceses, ingleses y soviéticos no llegó a puerto, cuando, por el contrario, un pacto de no agresión germano-soviético era firmado el 24 de agosto de este 1939, lo cual sembró un profundo desconcierto entre los comunistas de Francia cuando se supo.

            El 1 de septiembre, las tropas alemanas penetraban en Polonia, y el 3, Francia y Gran Bretaña declaraban la guerra a Alemania. Fue entonces la “drôle de guerre” (o “curiosa-guerra- ésta-en-que-no-pasa-nada”).

            El 13 de septiembre, Daladier remodelaba su gobierno con cierta corrección hacia la derecha, asumiendo él mismo los Asuntos Exteriores, además de la Defensa nacional, con la creación, igualmente, de dos nuevos ministerios: de armamento (que asumía el ingeniero y político Raoul Dautry) y del Bloqueo (para el conservador Georges Pernot). Y el 21 siguiente, el Presidente del Consejo lanzaba un mensaje a la nación francesa “Pour ne pas être asservi, pour défendre notre sol, nos biens, nos libertés” que luego será publicado.

            El 26 de diciembre el Partido Comunista francés era disuelto, y detenidos una treintena de sus dirigentes.

            La capitulación de Finlandia ante los soviéticos (12 de marzo de 1940) vino a poner al ministerio Daladier en mala situación, y el 20 de marzo tuvo que dimitir. La pasividad de la que sus oponentes le acusaban era, de hecho, solo “attentisme”, actitud de espera.  Pero Daladier pudo conservar el ministerio de la Defensa nacional y de la Guerra en el gabinete que formó entonces Paul Reynaud el 21 de marzo.

            Una operación franco-inglesa, en abril/mayo de 1940, con la intención de cortarles a los alemanes en Noruega la “vía del hierro” (route du fer) no culminó, y el fracaso fue atribuido también a Daladier, quien, el 18 de mayo -cuando las “panzerdivisionen” se desplegaban ya por Francia, después de haber arrollado Bélgica-, pasaba la cartera de la Defensa nacional a Reynaud, asumiendo los Negocios Extranjeros. Y Daladier se esforzó por evitar que Italia entrara en el conflicto.

            Partidario de proseguir la guerra a partir de África del Norte, Daladier se vio eliminado el 5 de julio, con ocasión de un último cambio ministerial. Y, después de que se firmara el armisticio, fue vigilado, y luego detenido en Marsella por orden de Pétain, cuando pretendía embarcar a bordo del “Massilia”, y encarcelado hasta la apertura, en febrero de 1942, del proceso de Riom organizado por Vichy. No le costará trabajo justificarse y mostrar que la seguridad de Francia había sido su constante preocupación durante cuatro años.

            Deportado al campo de Buchenwald en Alemania, en abril de 1943, y luego transferido al Tirol, Daladier pudo regresar en 1945 con la Liberación; en sus bolsillo traía un “Journal de captivité, 1940/45”.

Vuelto a la política, los comunistas, que se acordaban de las rigurosas medidas tomadas contra ellos en 1939/40, le atacaron acerbamente. Y fue reelegido diputado –ya bajo la IV República-, desde 1946 a 1958, habiendo asumido otra vez la presidencia del partido radical en 1957/58.

            Este político de raza, de la madera de un Clemenceau con menos bilis, habituado toda su vida a un entorno institucional en el que la inestabilidad ministerial y el interminable mercadeo eran la regla, no comprendió la nueva Constitución que traía la V República de De Gaulle, con el reforzamiento del ejecutivo y la estabilidad en detrimento del parlamento; y mostró públicamente su hostilidad al nuevo marco. Fue derrotado en aquellas primeras elecciones legislativas de noviembre de 1958, y se retiró definitivamente.

            Y en diciembre de 1951 había contraido nuevo matrimonio con Jeanne Boucoiran.

            Morirá en París el 10 de octubre de 1970, a los 86 años, después de una existencia absolutamente dedicada a la política, salvo un breve paso por la enseñanza, allá en su juventud. Está enterrado en el cementerio del Père Lachaise.

APUNTE BIBLIOGRÁFICO

DALADIER, Édouard: Journal de captivité, 1940/45; texto fijado y con prefacio de Jean Daladier, y anotado por Jean Daridan; Le Grand livre du mois; 1990; también en Calmann-Lévy, 1991.
BRACHER, Julia, presentado por — : Riom 1942, le procès; París, Omnibus, 2012 y France-Loisirs, 2013.
GÉNEBRIER, Roger: La France entre en guerre, septembre, 1939; quelques révélations sur ce qui s’est passé dans les derniers jours de la paix; Alta, 1982. 
RÉAU, du –, Élisabeth: Édouard Daladier, 1884-1970; Fayard, 1993.  También: Édouard Daladier et le problème de la sécurité de la France (microfichas); Lille,ANRT, 1988.

Deja un comentario