Louvre, el – y las Tullerías

          El Louvre fue, en su origen, un antiguo palacio, construido en la orilla derecha del Sena a su paso por París, y cerca de Saint-Germain-l’Auxerrois, la antigua parroquia de los reyes de Francia. Su viejo nombre puede proceder de [turris] lupara (de lobos), o de rubra [arcilla o arena] roja, o incluso de una deformación del sajón lower (fortaleza o torre de vigía).  Un château fort o fortaleza, en todo caso, construido por Philippe Auguste hacia 1204, el cual fue luego ampliado por Charles V en la segunda mitad del siglo XIV, para hacer un lugar habitable, que será su residencia en diversas ocasiones.

Francisco I (1494-[1515-1547] mandó posteriormente derruir parcialmente el viejo château, y será Pierre Lescot el encargado de levantar los planos de un palacio moderno, cuyos trabajos proseguirán bajo Enrique II (1519-[1547-1559]). Dicho palacio sólo supone entonces únicamente el lado SO. de la “cour Carrée” (o patio cuadrado), lo que se llama el “Vieux Louvre”. La obra de Lescot reflejaba la asimilación de los principios ornamentales italianos venidos de la Antigüedad y la voluntad de adaptar dichos modelos a la tradición francesa en pos de un estilo original.

Instalado en París después de las guerras de religión, Henri IV (Enrique IV el bearnés, 1553-[1589-1610]), al que llamarán “le premier maçon du royaume” (el primer albañil del reino) constata que, siendo su nueva ciudad la más grande de Europa, con 300.000 hbs. asentados en 600 ha, presenta aun un insufrible aspecto medieval, con sus callejuelas atestadas y malsanas, y, entre otros proyectos (el Pont-Neuf (primer puente de piedra), las plazas geométricas Royale y Dauphine, calles rectas…), quiere ver el Louvre de Lescot unido a las recientes Tullerías de Catalina de Médicis (lo que se llamó el “grand dessein”, el gran proyecto), más allá del cinturón de Charles V; y así, después de que se hubieron construido los quais o vías de rodamiento que permitieran alejar del Louvre la circulación, ordena comenzar en 1607 la “Grande Galerie [du bord de l’eau]” meridional, frente al río, trabajos que asume Jacques II Androuet du Cerceau.

          Porque el château de las Tullerías, acababa de ser construido bajo el empuje y los auspicios de Catalina de Médicis (1519-1589), esposa de Enrique II y luego regente, en el tiempo de la minoría de su hijo Charles IX. Había sido erigido más allá de la muralla levantada por Charles V, en el emplazamiento de unas fábricas de tejas (tuiles) del siglo XII, siguiendo un proyecto confiado primero a Philibert Delorme, que edificó sólo el cuerpo central entre 1564 y 1567, y luego a Jean Bullant, a partir de 1570, y a Androuet du Cerceau (pabellón de Flore).

Colonnade du Louvre. Estampa. BNF

Colonnade du Louvre. Estampa. BNF

La primitiva idea había sido la de construir lo que debía ser una residencia de recreo, abierta al campo y perpendicular al Sena. La primera cúpula edificada en París fue, por cierto, la de su pabellón central.

Y al O. el florentino Bernardo Carnessechi le vino a añadir un parque “a la italiana”, rodeado de altos muros (1564-1567).

Las Tullerías, que habrían de ser residencia parisiense de seis reyes y dos emperadores (con trabajos interiores de adaptación a nuevas necesidades y gustos), se convertirá, con el correr del tiempo, en un conjunto centro y escena donde se representará gran parte de la historia de París y de Francia.

          Mazarino y luego Colbert encargarán a Le Vau ampliarlo y remodelarlo: Una nueva cúpula cuadrangular (elevada sobre una planta adicional: attique), vino a coronar ahora el pabellón central, después de que un ala norte haya sido edificada, simétrica al ala sur de Flore y terminada en el que se llamó “pavillon de Pomone” y, luego, “pavillon de Marsan”.

Las escenografías de las Tullerías dieron entonces brillantez a la monarquía: Mazarino manda instalar aquí  (1659-1662), por Vigarani, su teatro a la italiana, destinado a las primeras representaciones de ópera en Francia. En 1662, se desarrolla un famoso carrusel en la plaza preparada delante de la fachada oriental del château. Y en la fachada occidental, Le Nôtre rediseña en 1666 el anterior parque de Carnessechi: a los parterres en arabescos que se extienden hasta los pies de la fachada del palacio, sucede una zona arbolada, bordeada por dos terrazas sobre las perspectivas trazadas hacia el campo de poniente (los Champs-Élysées, Campos Elíseos) y hacia el río al mediodía. De 1667 a 1672, Luis XIV reside, dos veces al año, en este palacio renovado.

Luego, las Tullerías quedaron abandonadas en beneficio de Versalles –salvo durante la minoría de Luis XV-. Y fueron algunos particulares los que vinieron a ocupar apartamentos de favor; la Ópera (1763-1770) y luego la Comédie française (1770-1782) y alguna academia se asentaron también aquí.

Separado  por un foso de la “place Louis XV” (hoy, de la Concordia), su jardín público ofrece entonces cafés, sillas de alquiler y bancos para los paseantes; y aquí se mezcla los diversos niveles de la sociedad burguesa, salvo harapientos, criados y soldados.

          Bajo Luis XIII (1601-[1610-1643] y luego Luis XIV (1638-[1643-1715], Jacques  Lemercier y Louis Le Vau concluyeron también la “cour Carrée” del Louvre, que quedaba cuadruplicada en extensión, y cuya fachada oriental iba a adornarse por el exterior con una monumental columnata, cuya solución aportó Claude Perrault (1665-1670). La colonnade de Perrault iba a erigirse en uno de los más hermosos ejemplos del arte clásico francés. El proyecto primitivo preveía un amplio foso por delante, que no llegó a realizarse y que sólo se excavará en los años 60’ del siglo XX.

Cour du Louvre. Vieja estampa. BNF

Cour du Louvre. Vieja estampa. BNF

Y el ministro Colbert encargó igualmente a Le Vau un nuevo impulso de la galerie du Bord-de-l’eau.

          Forzada la familia real a instalarse en Paris y a dejar Versalles por el château de las Tullerías (semiabandonado desde hace treinta años), a partir de octubre de 1789 las cosas van a cambiar notablemente en el palacio: la residencia de Luis XVI es ahora el centro del ejecutivo. Pero el poder constitucional es derribado el 10 de agosto de 1792, dejando aquellos muros y aposentos a disposición de la siniestra Convención y de sus comités revolucionarios (1793-1795). Rebautizado “Palais national”, las Tullerías acogen al “Conseil des Anciens”, bajo la Convención Termidoriana y el Directorio, caído ya Robespierre (1795-1799), antes de que el Primer Cónsul Bonaparte lo ocupe en 1800.

Convertido ya en emperador, Napoleón mandará erigir en 1806 una entrada triunfal, el Arc du Carrousel -inspirado en el arco de Constantino de Roma, con planos de Charles Percier y Pierre Fontaine, que debería ser la entrada monumental del palacio de las Tullerías-; y también construir una galería a lo largo de la rue de Rivoli.

          Salvo en 1830/31 y durante la II República (1848/51)-, las Tullerías seguirán siendo la sede del Ejecutivo hasta 1870. Allí se sucederán los Borbones Luis XVIII y Carlos X, luego el rey Orleáns Luis-Felipe y el Bonaparte Napoleón III.

          Desdeñado por los soberanos en el siglo XVIII, en el Louvre los trabajos se habian reanudado con Napoleón I, bajo la dirección de Charles Percier y Pierre Fontaine; fueron estos arquitectos los que iniciaron la mencionada galería del lado norte (en una época en que en el lugar de la rue de Rivoli actual, sólo existía una maraña de edificios); la cual galería acabaría uniéndose al pabellón de Marsan de Le Vau de las Tullerías, en el ángulo NO. Pero, en 1814, el ala norte no pasaba aún del guichet o portillo de Rohan, y aquel “grand dessein” de Enrique IV concluirá en 1857 bajo Napoleón III, a cargo del ecléctico Hector Lefuel, si bien sobre los planos que Visconti, un alumno de Percier, había aportado en 1852.

Y fue nombrado, en junio de 1853, el que iba a revelarse gran prefecto del Sena, el barón Haussmann, sin cuya capacidad de gestión -aun dando lugar a grandes protestas de la oposición política-, apenas sería concebible el profundo proceso de embellecimiento y transformación del tejido urbanístico del París del Segundo Imperio. Entre las primeras tareas que se le encomendaron a Haussmann figuraba la demolición de aquel laberinto de casas deterioradas y algunos antiguos hoteles particulares.

El inmenso palacio fue, finalmente, inaugurado por el emperador en el verano de 1857, para volcarse a partir de entonces en la decoración interior de las nuevas construcciones.

A estas alturas y consecuencia de los diversos trabajos, el pabellón de Flore, en el ángulo SO, había venido resintiéndose en diferentes puntos, lo que se intentó remediar inicialmente con algunas acometidas de apuntalamiento, pero Lefuel convenció al Emperador, y Flore fue derruido con parte de la antigua Galerie du bord de l’eau, que concluye ahora, tras estos trabajos, con un pabellón La Trémouille, separado del pabellón Lesdiguières por tres arcos o guichets, alterando así el antiguo ordenamiento de Du Cerceau. El propio pabellón de Flore fue reconstruido, con los mismos volúmenes aunque con cambios en las diversas aberturas y abundante decoración, de la que forma parte el polémico Triomphe de Flore de Carpeaux (que Napoleón III ordenó mantener).

 Triunfo de Flora – Carpeaux

          Apenas se había terminado la multisecular obra (salvo arreglos interiores), cuando un incendio, provocado por los communards en su huida, devastó el palacio en mayo de 1871. La restauración hubiera sido posible, si hubiese habido voluntad, pero aquel château era un incómodo símbolo monárquico para la incipiente III República y, finalmente, fue destruido quince años después, tras lo cual, los pabellones de Flore y de Marsán (Tullerías), al igual que las galerías, serán de nuevo reconstruidos por Lefuel en los primeros años de la III República.

          La Orangerie de las Tullerías, construida al sur del jardín en 1853, y el Jeu de paume en 1861, siguen acogiendo hoy día exposiciones.

          En adelante, el Louvre ofrece al mundo su imponente y heterogéneo conjunto en el que, a lo largo del tiempo, desde el año 1200 hasta 2011, se han sucedido prestigiosos e innovadores arquitectos con diversos estilos, donde predomina, históricamente el renacentista y clásico francés.

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          Preparado ya por la monarquía, el Louvre fue transformado en museo bajo la Revolución, por ley de 6 de mayo de 1791, y llamado “Musée Napoléon” llegado el Consulado. Las primitivas colecciones de la Corona irán aumentando, a través de multitud de confiscaciones y robos sin paliativo de obras de arte por toda Europa, en el transcurso de las guerras y ocupaciones del Primer Imperio, y adquiriendo posteriormente, o recibiendo, muchas otras como legados, hasta convertirse hoy día en uno de los más ricos museos del mundo. Sus ocho departamentos (sin contar l’Orangerie y el Jeu de Paume) conservan muy apreciables colecciones artísticas, reorganizadas o dispuestas ahora según los principios de la moderna museología.

          En 1981, bajo la presidencia de François Mitterand, quedó decidido un gran proyecto de acondicionamiento del “Grand Louvre”. El traslado de los servicios del ministerio de Finanzas (que venía ocupando desde 1871 el ala Norte, a lo largo de la rue de Rivoli), al barrio de la gare de Lyon, iba a permitir, a partir de 1987, dedicar la totalidad del inmenso palacio a diversas expresiones de arte. Y, tras la nueva reubicación de las colecciones -con traslados a otros prestigiosos museos-, el Louvre ha quedado destinado a la exposición y custodia de las variadas manifestaciones del Arte Occidental hasta 1848.

En 1983, el arquitecto americano de origen asiático, Ieoh Ming Pei quedó encargado de realizar en la “cour Napoléon”, una nueva entrada a este grandioso conjunto en forma de pirámide de vidrio y metal, de base cuadrangular y 35,5 m de lado, que fue inaugurada en marzo de 1988.

Dos siglos después de aquella decisión bajo la Revolución, la apertura, en 1993, del ala Richelieu ha contribuido a hacer así del Louvre el museo más grande del mundo. Y el ala Rohan acoge el museo de la moda, desde 1996.

El “Grand Louvre” comprende, además, el Carrousel du Louvre, centro de comercio y de conferencias.

Por otro lado, en Lens (Pas-de-Calais) ha quedado abierto en 2012 una extensión del museo; y en los Emiratos Árabes Unidos. se ha abierto en 2016  un museo “Louvre Abou-Dhabi”.

 

APUNTE BIBLIOGRÁFICO (no se consideran aquí guías y comentarios sobre las colecciones)

Le projet Grand Louvre. France. Ministère de la Culture (1981-1986). Service information et communication. 1985.
ALLIMANT VERDILLON, Anne: Le jardin des Tuileries d’André Le Nôtre: un chef-d’oeuvre pour le Roi Soleil (en colaboración con el Museo del Louvre); París, Somogy, 2013.

BOULANT, Antoine: Les Tuileries: palais de la Révolution (1789-1799); A. Boulant, 1989. También: Les Tuileries, château des rois, palais des révolutions; Éditions Des Noyelles, y Tallandier, 2016.
BOULENGER, Jacques: Les Tuileries sous le Second Empire; Calmann-Lévy, 1932.
BRESC-BAUTIER, Geneviève: Le Louvre, une histoire de palais; Musée du Louvre éd., 2008 y 2015.
ARMONA, Michel: Le Louvre et les Tuileries: huit siècles d’histoire; La Martinière, 2004.
COIGNARD, Jérôme y otros: Le Grand Louvre et la pyramide; Beaux-Arts magazine, 1990. 
GADY, Alexandre: Le Louvre et les Tuileries; la fabrique d’un chef-d’oeuvre; Éditions du Musée du Louvre / Le Passage, París, 2015.
HAUTECOEUR, Louis: Louvre et Tuileries de Louis XIV; G. Vanoest, París, Bruselas, 1927. También: Histoire du Louvre: le château, le palais, le musée, dès origines à nos jours (1200-1928); l’Illustration, París, 1940.
HILLAIRET, Jacques: Le palais du Louvre, sa vie, ses grands souvenirs historiques; París, les Éditions de Minuit, 1961.
LENÒTRE, Gosselin: Les Tuileries: Fastes et maléfices d’un palais disparu; Firmin-Didot, 1933.
POISSON, Georges: La grande histoire du Louvre; Perrin, 2013.

En español

FIESOLI, Franco: El Gran Louvre (recurso electrónico); E.M.M.E. Interactive, 2 CD ROM 1999.

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