Toulouse Lautrec, Henri de – (1864-1901)

          Henri Marie Raymond de Toulouse Lautrec Monfa, el que habría de ser conocido dibujante, pintor original, litógrafo y autor de affiches o carteles de reconocido talento y muy personal ejecución, nacía el 24 de noviembre de 1864 en el hôtel du Bosc en Albi (Tarn); era el primer hijo del conde Alphonse-Charles, conde de Toulouse Lautrec Monfa (1838-1913) -personaje de no poco excéntrica personalidad-, y de su esposa y prima-hermana la condesa Adèle Zoé Marie Marquette Tapié de Céleyran (1841-1930), que su hijo adorará. Y un hermano, Richard-Constantine, nacido en agosto de 1867, morirá antes del año.

Descendiente de vieja familia aristocrática, Henri crecía en las propiedades familiares en el Midi francés, de Albi y Céleyran (cerca de Salles-d’Aude, Aude), cuando sus padres acabaron separándose en agosto de 1868.

Y ya se ve a su madre con el niño en París, en 1872, con apartamento en el hôtel du Parey, en el 5, de la Cité du Rétiro. Henri asiste, a partir de octubre, al lycée Fontane (luego Condorcet), teniendo como compañeros a su primo Louis Pascal y a Maurice Joyant, que se convertirá en galerista y su mejor amigo y biógrafo. Y llena ya sus cuadernos de esbozos y caricaturas.

A través de los amigos de su padre, establece contacto con algunos artistas como René Princeteau, pintor animalista sordomudo del círculo familiar, que le da sus primeras lecciones de arte y le inicia en escenas ecuestres y militares, motivos que continuará durante un tiempo (“Artilleur sellant son cheval”, “Artillero ensillando su caballo”, de 1879).

Pero Henri se ve incapacitado para seguir clases regulares, a causa de cierta enfermedad ósea que se le declara ya abiertamente, y, en 1875, regresa a Albi, para recibir lecciones particulares en casa.

Toulouse Lautrec

Toulouse Lautrec

En 1878, Henri se rompe el fémur izquierdo a la altura del muslo, y vive entonces una penosa convalecencia en Amélie-les-bains (Rosellón), cuyos baños le han prescrito.

Y en la pirenaica Barèges hace amistad con Étienne Devismes (1860-1910), luego periodista, al que pintará en 1882 y una de cuyas narraciones ilustrará él más adelante.

En agosto de 1879 vuelve a romperse, esta vez, el fémur derecho, también a la altura del muslo; y a partir de ese momento sus piernas dejan de crecer, para quedar deforme en adelante.

Necesitado de reposo, pasará largos períodos de tiempo dibujando y pintando, mientras seguía tratamientos en Niza.

En julio de 1881, suspende sus exámenes de culminación del bachillerato en París, pero supera las pruebas en Toulouse, en la convocatoria de otoño. El joven Henri tenía ahora 17 años.

Pasa el invierno entre Albi y Céleyran, y en marzo de 1882, vuelve a París para continuar sus lecciones con Princeteau, porque su propia decisión de dedicarse a la pintura en adelante, es también apoyada por los pintores amigos de su padre.

Y en abril, con la recomendación de Princeteau y de Henri Rachou que ya es alumno, entra en el estudio que tenía en el 30 de la rue de Clichy el severo Léon Bonnat, (retratista de salón, académico y burgués, favorito de los medios oficiales (Victor Hugo, GambettaJules Ferry…) y, tras haber cerrado éste al año siguiente, al ser nombrado profesor de la Académie de Paris, pasa a ser alumno en septiembre de Fernand Cormon, con estudio-taller en el 10 de la rue Constance. Son entonces o serán compañeros suyos: el belga Eugène Boch (1855-1941), René Grenier (1858-1925), de muy acomodada familia pero de mente bohemia, los meridionales como él Henri Rachou (1855-1944) y François Gauzi (1862-1933), el parisiense franco-polaco Charles Laval (1860-1894), el normando Louis Anquetin (1861-1932)…, todos mayores que él.

Y pinta un óleo:“Le Jeune Routy à Céleyran”.

En 1883, la condesa Adèle adquiere cerca de Burdeos el château de Malromé (Saint-
André-du-Bois, Gironde, apenas 40 km al SE de Burdeos), donde, a partir de ahora, pasará Lautrec sus vacaciones anuales de verano, entre veleros y baños de mar.

Con veinte años ya, Toulouse-Lautrec se muda a Montmartre, donde, para sorpresa y cierta repugnancia de su madre, dice que quiere fijarse; y su familia, deseando protegerle, empieza negándole el dinero necesario para alquilarse un estudio: se instala como subarrendatario del acomodaticio René Grenier y de su esposa la libérrima y espléndida Lily, modelo de diversos pintores, en el 19 bis de la rue Fontaine, frente por frente, hasta 1891, del atelier de Edgar Degas, y no lejos de Renoir.

Y se va liberando paulatinamente del academicismo, y asimilando el arte de Degas.

Toulouse-Lautrec ha empezado dibujando caballos y bailarinas, colabora en revistas como “Le Mirliton” a partir de 1885, o “La Revue Blanche”, a partir de 1891, y acabará pintando cancanes y lupanares.

El joven Émile Bernard (1868-1941) entra ahora en el estudio de Cormon.

Lautrec participa por primera vez en una exposición colectiva en Pau. Y pinta “La Grosse Marie”. Tenía 20 años.

En 1885 comienza a frecuentar los locales de aquella zona de la Capital, considerada de perdición por la buena sociedad, donde se aventuran discretamente los burgueses al caer la noche, como el “Élysée Montmartre” y “Le Moulin de la Galette” y otros cafés cantantes; pronto parroquiano habitual de su predilecto “Le Mirliton”, el cabaret de Aristide Bruant. Y allí expone sus cuadros.

Realiza una estancia en el Étrépagny natal de Anquetin y, con los Grenier, en Villiers-sur-Morin.

Ocupa ahora un apartamento en el 22 de la rue Ganneron con Henri Rachou, del otro lado del bd. de Clichy. Y pinta el retrato de Émile Bernard (Londres, Tate Gallery), y la serie de retratos sobre la pelirroja Carmen Gaudin, una de sus modelos preferidas.

En 1886, conoce en el estudio Cormon a Vincent Van Gogh, con quien entablará, en adelante, muy buena amistad. Y pasa el verano en Villiers-sur-Morin, Malromé, Arcachon y Respide.

En otoño de ese año abandona a Cormon y se arrienda su propio estudio en el ángulo de la rue Tourlaque y la rue Caulaincourt, donde permanecerá durante once años. Y conoce a Suzanne Valadon, una habitual de los bares de Montmartre, de recia belleza y estampa, modelo de diferentes artistas, con alguno de los cuales acaba teniendo esporádicas relaciones, y que será su modelo y su amante durante dos años (“Gueule de bois”, ”La Bebedora” o “Resaca por la bebida”, “Fogg Art Museum” EE.UU.). Un intento de suicidio de ella acabará con su relación

Primera publicación de dibujos en revistas.

En 1887 y durante cuatro años, comparte piso con el médico Henri Bourges, en el 19, rue Fontaine (del que pintará un óleo en 1891), y participa en una exposición colectiva en Toulouse bajo el seudónimo anagrama de “Treclau”.

A partir de la moda “japonista”, emplea la cromoxilografía japonesa (o xilografía en colores) y, desde un primer núcleo en torno a Louis Anquetin y Émile Bernard, al que se irán uniendo, cada cual a su manera, Van Gogh, el mismo Toulouse Lautrec y otros pintores como Paul Gauguin, aparece por estos años el “cloisonnisme” (técnica pictórica en aplats, que separa los colores con un trazo más oscuro, como en las vidrieras, las estampas japonesas y cierto arte primitivo). Y el grupo expone en cafés y restaurantes.

Y en este año de 1887 -23 años tiene entonces-, Lautrec pinta el retrato de Vincent Van Gogh, en pastel sobre cartón (57 x 46 cm).

En febrero de 1888, participa con once obras en “Los Veinte” de Bruselas, y Theo Van Gogh, hermano menor del pintor, le compra por 150 frcs., para su propia colección, el óleo sobre lienzo “Poudre de riz” (“Polvo de arroz”), allí expuesto, de 65 x 58 cm. (Rijksmuseum Vincent Van Gogh), también conocido por “Mujer joven sentada ante una mesa”, retrato con Suzanne Valadon como modelo, de la que Lautrec se separa por estas fechas.

Pinta el óleo “Écuyère au cirque Fernando”, de 1 x 1,61 m (“Amazona…”, en el Art Institut of Chicago), y pasa el otoño en Villiers-sur-Morin.

A partir de 1889 –año de la Exposición Universal de París-, va a participar en casi todas las convocatorias hasta 1894, en el “Salon des Indépendants”, y en el “Cercle artistique et littéraire Volnay”.

En el jardín del Père Forest, en Montmartre, crea una serie de retratos al aire libre.

Y este año se inauguraba el “Moulin Rouge”, para erigirse pronto en el gran cabaret de este  Montmartre donde los había (“Au Rat Mort”, “le Moulin de la Galette”, “Élysée Montmartre”), del que Lautrec será pronto asiduo parroquiano con mesa reservada.

Y pinta el óleo “au Moulin de la Galette”.

A Lautrec le gustaba el espectáculo, el teatro y la mujeres, pero él era deforme, con aquel busto sobre piernas tan cortas que movían a risas reprimidas cuando pasaba, y a rechifla; su buen humor, no obstante, un no sé qué heredado de su padre, que le hacía ser a menudo el alma de la fiesta, y un ejercicio de humor amargo con sí mismo ante los demás, de cuando en cuando, le ayudaban a conllevar su frustación y sufrimiento interno.

Ese verano lo pasa en Arcachon y sale vencedor de una regata. “¡Soy feo, pero la vida es hermosa¡” –exclamaba él-.

Con Paul Signac y Maurice Guibert viaja a Bruselas en 1890, para la apertura de la exposición de “los Veinte”.

El 6 de abril, poco días antes de suicidarse el 27 de abril de este 1890, Van Gogh visitaba a Lautrec. Su compañero de escuela Joyant será el sustituto de Théo Van Gogh como director de la sucursal de la galería Goupil, en Montmartre.

Veranea en la estación balnearia de Taussat, al fondo de la bahía de Arcachon, y de ahí una excursión a Biarritz y San Sebastián.

Y pinta el óleo sobre cartón Marie Dihau au piano (de 69 x 49 cm, en el museo Toulouse-Lautrec de Albi), y “Bal au Moulin Rouge” (óleo sobre lienzo de 1,15 x 1,50 m en el Philadelphia Museum of Art).

          Después de cuatro años en el 19 de la rue Fontaine, en 1891 se cambia a la casa de al lado junto con Bourges, al 21. Una parte de ese verano lo pasa en Arcachon y luego en Malromé. Luego regresa en compañía de su primo preferido, Gabriel Tapié de Céleyran (cinco años más joven) que viene a Paris para culminar sus estudios de medicina, y será frecuente compañero suyo en las noches montmartrianas.

En diciembre de este año, Toulouse-Lautrec participa con los simbolistas y los impresionistas –bajo cuya influencia ya ha aclarado él su paleta, aún manteniendo el nítido perfil de sus figuras-, en la primera exposición del Barc de Boutteville de la rue Le Peletier. También es de este año el “Café La Mie” (óleo y acuarela sobre cartón, de 53 x 68 cm en el Boston Museum of Fine Art), con su amigo Maurice Guibert de modelo y una mujer de Montmartre.

Y comienza la litografía. Primera “affiche”, para el Moulin Rouge, en la serie que seguirá a partir de este 1891, obras todas notables por la gran concisión del rasgo y su valor expresivo y decorativo.

En febrero de 1892 efectúa un viaje a Brusela para una exposición, y luego a Londres a finales de mayo. El verano lo pasa en Taussat. Este año ejecuta un cartel para Aristide Bruant, y otro para Jane Avril (Jeanne-Louise Beaudon, de nombre real, famosa bailarina de cancán en el “Moulin-Rouge”, en competición con “la Goulue”, antes de pasar al “Jardin de Paris” en los Campos Elíseos); y una serie de litografías. Y pinta el óleo “Au Moulin Rouge” (1,23 x 1,41 m, en el The Art Institut of Chicago), con la cantante y bailarina May Milton en primer plano..

          En 1893 tiene lugar en la galería Goupil una exposición individual algo más amplia que las anteriores. Y de nuevo participa en la exposición de “Los Veinte” en Bruselas. Visita a Bruant en Saint-Jean-les-Deux-Jumeaux (Île-de-France). Y pasa a vivir en un piso del mismo inmueble de la rue Tourlaque de su Montmartre, donde tiene su estudio.

Ejecuta un cartel litografía para Jane Avril en el “Jardin de Paris”, de 130 x 95 cm. Y en su obra sigue mostrando un profundo interés por el teatro -en cuyos ambientes le han introducido el crítico de arte y periodista Félix Fénéon y otras amistades-, y por la vida de las prostitutas también, a las que frecuenta con asiduidad.

Toulouse Lautrec - Jane Avril, robe au serpent (1899)

Toulouse Lautrec – Jane Avril, robe au serpent (1899)

Participa en la regular exposición de los “Peintres-Graveurs”.

En 1894 vuelve a cambiar de apartamento, esta vez a la planta baja del 27, rue Caulaincourt. Viaja con Anquetin de nuevo a Bruselas, para participar en el Salon de “La Libre Esthétique”; serán luego Haarlem y Ámsterdam, para estudiar a Rembrandt y Frans Hals. Y está presente en otra exposición en Toulouse, en mayo siguiente.

Este año, efectúa igualmente, dos estancias en Londres, donde expone un número de carteles suyos en el “Royal Aquarium”: una en junio y otra en octubre. Durante el verano ha viajado a España (Burgos, Madrid, Toledo…) y descansado en Malromé.

Primer álbum litográfico para la cantante Yvette Guilbert.

En el círculo de amigos de la revista cultural “la Revue Blanche” se encuentran también los nabis (entre otros Vuillard, Vallotton, Bonnard).

Ya por afición personal, ya por las circunstancias derivadas de su físico, Toulouse Lautrec era cliente asiduo de burdeles y otras “maisons closes” y en una de ellas, “la Fleur blanche”, tenía incluso habitación propia; y las pupilas habituales le tenían afecto sincero, porque, además de su generosidad material en el consumo y la bebida, las hacía reir con sus ocurrencias y su buen humor. Allí encontraba quien le hiciera caso y se ocupara afectivamente de él, pero también encontró la sífilis.

En uno de esos lupanares se aloja temporalmente y pinta, sin crítica ni prejuicios, el óleo “Salon de la rue des Moulins”, escena con un puñado de prostitutas aburridas esperando al cliente (1,11 x 1,32 m, en el Museo Toulouse Lautrec de Albi).

Vuelve a Bruselas  para la exposición de “La Libre Esthétique”. Y en Londres, donde ya se encuentra en mayo junto a Joyant, se reúne con Oscar Wilde y con el pintor americano afincado en esa capital Whistler, al que admiraba y cuyo entusiasmo por el arte japonés le transmitió; y ambos posan para él.

De nuevo cambia de casa en junio de 1895, esta vez al 30 de la rue Fontaine. Participa en una exposición de carteles y hace una excursión por Normandía con su amigo Maxime Dethomas, pintor también él. Luego, con Maurice Guibert, viaje en barco a Lisboa en agosto, con escala en Burdeos (“La passagère du 54”). Viaje de regreso por España (Madrid, Toledo, para ver o volver a ver a Velazquez, Goya, el Greco), y la costa del SO.

Decora la barraca de La Goulue en la “Foire du Trône”; cartel para la cantante May Belfort y para May Milton, y óleo de Cha-U-Kao, la payasa.

Toulouse Lautrec - May Milton (1895)

Toulouse Lautrec – May Milton (1895)

Frecuenta, por entonces, el “Irish and American Bar”, de la rue Royale, donde actuaba el famoso “Chocolat” (Rafael) cubano de raza negra, entre bailarín y payaso; de ese local ejecuta una affiche publicitaria en 1896, y de Rafael un cuadro ese mismo año, para la revista “Le Rire”: “Chocolat dansant” (Musée Toulouse Lautrec de Albi).

Y expone en la galería de Joyant, con buena afluencia de público (era su segunda gran exposición personal). Visita Le Havre, Burdeos, Arcachon, y en estos primeros meses del año vuelve a Bruselas con Joyant, y se encuentra con Henri van de Velde.

Viaja de nuevo a España en agosto, y regresa a Arcachon, para, llegado el otoño, hacer una excursión por los châteaux-palacios del Loira.

Y se interesa por las estampas eróticas japonesas y por Utamaro en particular.

Tristan Bernard introduce a Lautrec, por esta época, en el nuevo mundo del deporte ciclista, ahora que la bicicleta se ha convertido en el capricho del siglo y de la nueva sociedad, y el pintor litógrafo realiza dos affiches sobre este tema.

Album litográfico de una serie de 10 planchas “Elles” con ilustraciones como “Elsa la Viennoise”, “Femme au tub”, (“Mujer con palangana”), “La Charette anglaise”, (o “Paseo por el campo”)…, conjunto magistral de Toulouse-Lautrec en el terreno de la litografía color.

En febrero de 1897 participa en Bruselas en “La Libre Esthétique”, y en mayo estrena un nuevo estudio en el 5 de la avenue Frochot, donde permanecerá apenas doce meses.

Era el año en que Gustav Klimt fundaba en Viena ”La Secesión” que divulgaba en Austria el Modernismo (“L’Art Nouveau”), y Gauguin pintaba su testamento artístico: “D’où venons-nous? Que sommes-nous? Où allons-nous” (“De dónde venimos, quiénes somos y a dónde vamos?”).

En junio, pasa unas semanas en Londres con Joyant. Y se le ve a principios del verano por los canales de Holanda, a bordo de una gabarra con Dethomas; luego en Villeneuve-sur-Yonne, donde sufre una de esas crisis de delirium tremens, propia de los alcohólicos.

Porque, aun cuando sigue ejecutando obras como  el óleo sobre cartón “Femme nue devant sa glace” (“Mujer desnuda ante el espejo”), de 63 x 48 cm, en el Metropolitan Museum of Art de N.Y., que recuerda otro parecido de Pierre Bonnard, Lautrec –pocas veces sobrio ya-, comienza a ser objeto de temblores que le incapacitan y de obsesiones y delirios de persecución -entre el alcoholismo y la sífilis (¡el mal del siglo!)-; sus problemas con el alcohol eran crecientes, mezclando el coñac con el ajenjo, él que decía que bebería leche sólo el día en que las vacas pacieran uvas.

La condesa Adèle, su madre, se instala cerca de él, en la rue de Douai, pero no tardará en partir para Albi donde la llama el cuidado de su propia madre enferma.

          En 1898, está presente en la exposición de Goupil en Londres, con 78 obras suyas. Pero, si no en calidad, su producción ha descendido en cantidad, a causa de su salud, severamente deteriorada. Pasa el verano en Arromanches y en Villeneuve-sur-Yonne.

Después de aquél de 1894, el segundo album de litografías dedicadas a Yvette Guilbert aparece en Londres (ed. Sands).

Nueve aguafuertes.

El estado general de su salud iba de mal en peor y, en el invierno de 1899, sufre un colapso en plena calle, con nuevos episodios de delirium tremens, por lo que su familia decide internarle durante tres meses, de febrero a mayo, en la clínica psiquiátrica del dr. Sémelaigne, en Neuilly, en las inmediaciones de París. Salvo la excepción de algunas plumas (como Arsène Alexandre en “Le Figaro” del 30 de marzo de 1899) se desata entonces una campaña denigratoria en los periódicos contra este “détraqué pitoyable” (lamentable chiflado), este “misérable désequilibré”, personaje histriónico y bohemio al que se conocía sobre todo por su frecuentación de los lupanares y otros lugares de escándalo de la Capital.

Durante su convalecencia, protesta, apela a Joyant y a todos sus amigos, y lucha, sobretodo, por demostrar que está sano de juicio y en plenas condiciones de seguir una normal existencia. Allí vino a ejecutar de memoria al carboncillo y en color cerca de cuarenta dibujos sobre temas circense: “¡Cuando haya hecho un cierto número de dibujos, ya no podrán mantenerme aquí. No tienen derecho a encerrarme!”

Recibe el alta en mayo de 1899, y Toulouse-Lautrec parte para descansar en Le Havre y en la costa SO. Y, como solía hacer en estas ocasiones, embarca en un vapor que le llevaría a Burdeos. Este año también, se le ve por los cafés cantantes de los alrededores del puerto, y en uno de ellos conoce a una rubia y jovial camarera, Miss Dolly, que pinta en el óleo sobre tabla “Anglaise du Start au Havre”, de 1899 (Musée Toulouse-Lautrec de Albi). Del tránsito de 1899 a 1900 es también “Au Rat Mort” (55 x 45 cm), en el Courtauld Institute of Art de Londres, en el que resalta el tratamiento de la luz artificial, y donde presenta a Lucy Jordain en ese restaurante de lujo del tout Paris (¡gastrónomo entendido él mismo!), junto, probablemente, a un rico acompañante rubio.

En 1899 ejecuta también ilustraciones para Histoires naturelles” del escritor Jules Renard.

A pesar del permanente cuidado del bordelés Paul Viaud, dieciocho años mayor y pariente lejano, al que su familia ha encargado que cuide de él, Lautrec vuelve a recaer en la bebida.

En 1900 se ve inmerso en discusiones económicas con la familia, que pretendían someterle a una curatela judicial, aduciendo sus desórdenes mentales. Y expone en Paris y en Burdeos.

El verano lo pasa en la costa derrochando dinero (¡ahora que el precio de sus obras ha aumentado con los escándalos!), y el invierno en Burdeos. Pinta los cuadros “Maurice Joyant en Baie de Somme” (“Maurice Joyant cazando patos”, óleo sobre tabla de 1,16 x 0,81 m, en el Musée Toulouse-Lautrec de Albi) y el óleo sobre tabla de “La Modiste” o “La Chapelière” (“La Sombrerera”), de 61 x 49 cm, (en el Musée Toulouse-Lautrec de Albi), con Louise Blouet como modelo (¡pelirroja, por supuesto!). Y este artista, conocido sobre todo como pintor de burdeles y tabernas, donde encontró buena parte de su inspiración, dejaba aquí una obra maestra de clasicismo por su tema y su ejecución, entre claroscuros, luz y penumbra, exaltación también de la elegancia y la femineidad tranquila.

Llegó la Exposición Universal, y Toulouse Lautrec es nombrado miembro de un jurado de carteles, adonde llega ya en silla de ruedas. De mayo a septiembre, lo pasa en Taussat, y luego en Burdeos, llegado el otoño, donde alquila un piso con estudio para él y Viaud.

Pero Lautrec ha perdido ya el amor por la vida. En 1901, se ve afectado por parálisis en las piernas. Desde mediados de abril, pasa tres meses en París de donde se despide, arregla su sucesión, firma unas obra y destruye otras, y desbarata su estudio de pintura. Tras lo cual, abandona la Capital, llegado el verano.

Pero el mar y los nuevos aires, no arreglan su salud, ya irreversiblemente estropeada. Después de sufrir un ataque de apoplejía en Taussat, el 9 de agosto, quedaba paralizado de un costado, y el 20, su madre decidía trasladarlo a Malromé.

          Postimpresionista y con esa economía de medios en su grafismo propia del modernismo, incomprendido en el tiempo que le tocó vivir, allí morirá, al término de una existencia breve y disoluta, a las dos y cuarto de la madrugada del 9 de septiembre de 1901, agotado por sus propios excesos; tenía 36 años, una vida por delante, estúpidamente disipada y, sobre todo, una obra por venir. A su cabecera se encontraban el conde Alphonse de Toulouse-Lautrec, acudido a su lecho de muerte, y su desolada madre, su primo el doctor Gabriel Tapié, compañero de andanzas y calaveradas, y Viaud. A su padre, cazador inveterado, le pudo decir, en el débil aliento de un susurro: “¡Ya sabía yo, papá, que no faltarías cuando sonara el hallali final”.

Henri de Toulouse-Lautrec dejaba un legado artístico considerable (aunque, salvo su cartelería, todavía no generalmente apreciado por la crítica) de más de 700 pinturas, 275 acuarelas, cerca de 400 litografías y 5.000 dibujos, donde había abarcado un amplio abanico de clases sociales, reflejo de la sociedad francesa de los últimos decenios del siglo XIX.  El óleo sobre lienzo “Un examen à la faculté de médecine de Paris” fue su última obra.

Hubo sepelio en Saint-André-du-Bois, y posterior traslado al cercano Verdelais, donde hoy está enterrado.

Bruant, Caudieux, Jane Avril…, Toulouse-Lautrec había renovado el arte del cartel; y “La Goulue” (Louise Weber de nombre legal), aquella chispeante reina del cabaret, a la que él tanto había tratado, morirá allá por 1929.

El elemento gráfico fue dominante en su producción, y la mayor parte de su obra fueron bocetos sobre papel e ilustraciones (viñetas satíricas, carteles), con los que se hizo popular ya en vida y le sirvieron para mantenerse económicamente. Por el contrario, sus pinturas al óleo no son numerosas ni encontraron gran repercusión en exposiciones o ventas.

Bajo los auspicios de su buen amigo y marchante Maurice Joyant y con el acuerdo y cooperación económica de su madre Adèle, un importante museo iba a ser creado en el palais de la Berbie, antiguo palacio episcopal del medievo, en su localidad natal de Albi.

 

APUNTE BIBLIOGRÁFICO

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