Piaf, Edith (1915-1963)

          Existe una bruma de leyenda y de dimes y diretes no siempre debidamente aclarados por la interesada en torno a su nacimiento y primera infancia y, más tarde, en torno a su actitud en los ambientes colaboracionistas de Paris, llegada la Ocupación. 

Parece poder afirmarse, no obstante, que Edith Giovanna Gassion, conocida por Edith Piaf, nacía en el popular barrio de Belleville de París, el 19 de diciembre de 1915, en plena guerra. Y eran sus progenitores Louis-Alphonse Gassion, acróbata y contorsionista circense, y Annetta Maillard, cantante aquí y allá, por las calles de París, que no tardó en abandonarla; su padre, terminada la contienda 1914/18, quiso ocuparse como pudo de la niña, y también  ella empezó a cantar por las calles.

Legalmente divorciados ya sus padres, Louis Gassion vuelve a casarse, y en 1931 nace Denise, por lo que el lazo entre el padre y su hija mayor se distiende. Édith, huérfana de afectos, cae ahora en brazos de un Louis Dupont, un par de años mayor que ella, relación de la que nacerá en 1932 una hija. Édith tiene ahora diecisiete años, la depresión económica afecta a Francia y, en el turbio mundillo de la prostitución para sobrevivir, de la droga y de los rufianes de Belleville y de Pigalle, ella parece hundirse paulatinamente sin remedio en la depresión moral y la casi miseria, con una hija a la que no puede o no sabe atender. Y la  pequeña Marcelle muere en su tercer año de vida.

          Acaba de perder a su hija, pero el encuentro, en este 1935, con Louis Leplée, director del Gerny’s, conocido cabaret por la zona de los Campos Elíseos, iba a decidir de su futuro. Tiene ahora veinte años, y la “môme Piaf” -nombre que Leplée le da, sobre todo por su perfil menudo de 1,47 de estatura y su aparente fragilidad-, conoce a Maurice Chevalier, al productor musical y director artístico Jacques Canetti, a Marguerite Monod (pianista y compositora de la que un día cantará no pocas canciones), y a otros brillantes nombres del espectáculo, a los que seducen sus cualidades y que toman en serio su talento.

Leplée es asesinado en oscuras circunstancias en su domicilio, en abril de 1936, pero la carrera de Piaf parecía ya lanzada y empezaba a ser conocida a través del cabaret, del music-hall y pronto de la radio y del cine, a la espera de la televisión, para convertirse en pocos años, por la seguridad de su instinto artístico, la generosidad de su inspiración y el poder de su voz clara y vibrante, en una gran figura de entre guerras y, andando los años, de la historia de la canción universal.

En 1937 tuvo amores con el cantante y letrista Raymond Asso, catorce años mayor, que quiso asumir la carrera de Édith y fue su letrista prácticamente hasta el  principio de la nueva guerra. Y triunfa ya en la escena del montparnassiano music-hall Bobino, donde en 1938 presenta la revista “La Lune Rousse”.

Piaf canta "Le Légionnaire" en la revista "La Lune rousse" (dibujo de Pierre Payen, 1938). BNF

Piaf canta “Le Légionnaire” en la revista “La Lune rousse” (dibujo de Pierre Payen, 1938). BNF

En 1940, creaba en el teatro Bouffes Parisiens “Le Bel Indifférent” de Cocteau, con Paul Meurisse, que se convierte en su amante (1940/42); y rueda, durante la ocupación de Francia por los alemanes, algunas películas en zona libre, como “Montmartre sur Seine”, de Georges Lacombe, al lado de Jean-Louis Barrault (1941), y luego “Étoile sans lumière” (“Estrella sin luz”), en 1945, de Marcel Blistène (con quien rodará también “Les amants de demain” en 1959); período durante el cual no deja de cantar, contratando –se ha dicho-, siempre que puede, a músicos judíos. Sus relaciones parisienses en los medios colaboracionistas, blanqueadas complacientemente, llegada la Liberación, han dejado rastro, no obstante, en crónicas y testimonios de la época. Pero había que vivir, y el mundo del espectáculo era entonces un ámbito estrecho.

Mantiene relación sentimental también con el compositor y letrista Michel Emer (autor de uno de los grandes éxitos de Piaf: “L’Accordéoniste”). Y con Jean-Louis Jaubert (Louis-Lazare Jacob de nombre real), principal figura del grupo Les Compagnons de la chanson, con quien estuvo a punto de casarse.

Es en el Moulin-Rouge donde conoce a Yves Montand en la primavera de 1944, seis años mayor que él, y entre los dos acaba surgiendo un sentimiento recíproco. Ella le guía y le dirige, le hace ensayar una y otra vez, le presenta a gente importante del mundillo del espectáculo y escribe canciones populares para este gran seductor que ya se ha revelado ser Yves Montand. Al año siguiente aparecían los dos compartiendo cartel en el Théâtre de l’Étoile,

Y en 1946 ambos parten de gira, pero la estrecha convivencia degrada aquella relación.

Y, desde 1948, será luego el boxeador y campeón Marcel Cerdan, al que ya conocía desde 1946, hasta que la trágica muerte de éste, en octubre de 1949, a los 36 años, venga a interrumpir aquel idilio de menos de dos años.

          Llegó la Liberación, y era ya tal la popularidad de Édith Piaf, que de todas partes la llamaban: Méjico, Brasil y Estados Unidos, donde sus inicios fueron difíciles al príncipio (1947), hasta terminar triunfando allí definitivamente: Carnegie Hall, N.Y., en 1959, en cuyo escenario la siempre frágil cantante cae desvanecida.

Porque, enfermedades, algún accidente y, particularmente, los fracasos sentimentales que iba cosechando, la irán llevando, poco a poco, de cuando en cuando a la droga y en todo caso a la degradación.

En 1950, vive una corta relación sentimental con el actor y cantante ruso-americano Eddie Constantine -recientemente afincado en Francia después de algunos fracasos en su país-, al que Piaf consigue incluir en su revista musical que arranca entonces “La P’tite Lili”; y él traduce para ella algunas canciones al inglés.

          En julio de 1952 Piaf se  casa con Jacques Pills, matrimonio que durará hasta 1956, en que divorcia.

Y, en septiembre de 1958, sufre un grave accidente de coche en compañía de Georges Moustaki -con el que acaba de inicia una relación-, que ha compuesto para ella la canción “Milord”.

          Y triunfa, una vez más, en la escena del parisiense “Olympia”, en 1961. Ese año recibe, como consagración de toda su carrera, el gran premio del disco de la Académie Charles Cros.

          Y, en septiembre de 1962, canta en presencia del general De Gaulle y al pie de la tour Eiffel, con motivo del estreno mundial de la película “Le Jour le plus long”, de K. Annakin, A. Marton et alii.

Edith Piaf

Edith Piaf

Un mes después, el 9 de octubre de este 1962, se casaba en París con el cantante Theophanis Lamboukas, más conocido enseguida por Théo Sarapo; matrimonio civil doblado con una ceremonia religiosa griega, según el origen de su joven marido que, hasta entonces, venía ejerciendo para ella funciones de secretariado: la novia iba para los 47 años, y él tenía 26. Juntos, van a interpretar enseguida una canción de éxito de Michel Emer, “Á quoi ça sert l’amour”.

            Hubiera podido ser un relanzamiento anímico para esta eterna huérfana sentimental que siempre fue Édith Piaf.  Pero su salud daba ya señales de graves alteraciones; sus últimos años vienen marcados por una lucha patética contra la enfermedad, que van a terminar de construir su leyenda, y algunos proyectos artísticos y giras con su nuevo marido no pueden llevarse a término.

“Si je ne chante pas, je meurs”, “Si no canto, me muero” –había dicho ella alguna vez-. Venía siendo tratada con morfina, sin la que no podía ya pasarse y a la que, para sostenerse, vino ella a añadir el alcohol. Varias curas de desintoxicación, resultaron pronto insuficientes. Prematuramente degradada y envejecida, “La Môme de París” se había trasladado al Mediodía francés –Plascassier, a las afueras de Grasse, donde Théo había alquilado una casa para ella- afin de intentar recuperarse una vez más; pero, esta vez, la situación parecía irreversible: en abril de 1963 cae en coma, para morir a primera hora de la tarde del 10 de octubre siguiente, a la temprana edad de 48 años; y fue a unas horas de intervalo -en una de esas extrañas coincidencias en la historia cultural y afectiva de un país- del fallecimiento también del poeta Jean Cocteau al que le había unido una larga amistad. “La mort d’Édith Piaf a tué Jean Cocteau” –podrán decir algunos.

Era conocido su deseo de morir en París, por lo que sus amigos y allegados, tomaron la inmediata decisión, fallecida ya ella, de trasladarla clandestinamente en la noche del 10 al 11, a su hotel particular del boulevard Lannes de la Capital; ya en París, su muerte fue constatada y firmada legalmente por el dr. Berney de Laval, el viernes 11 de abril, por “hemorragia interna”. La verdad, no tardó en conocerse, pero la justicia quiso mostrarse benévola.

Los funerales tuvieron lugar en la iglesia Saint-Honore-d’Eylau, para ser luego inhumada, el 14 de octubre, con la asistencia de un inmenso gentío de varias decenas de miles de personas, en el cementerio parisiense del Père Lachaise. Marlène Dietrich, testigo de su primer matrimonio y buena amiga suya, quiso mostrarse personalmente en el acto.

Hoy, en su tumba, no faltan nunca flores renovadas.

          Inspirando a autores de calidad, ella misma creó  no pocas de sus canciones con letra y música, entre las cerca de 300 que grabó (faceta de su quehacer artístico menos conocida, más allá de su genial interpretación), como “La Vie en rose” o “L’Hymne à l’amour”. Asociadas a su nombre pervivirán muchas otras canciones como “Je t’ai dans la peau”, “Padam, padam”, “Milord”, “Non, je ne regrette rien”, “Mon Dieu”, “À quoi ça sert, l’amour”, “Les Mots d’amour”, “L’Accordéoniste”, “T’es l’homme qu’il me faut”, “Mon vieux Lucien”…

          Su último marido, Théo Sarapo morirá en agosto de 1970, a consecuencia de un accidente de  circulación: Marido y mujer reposan hoy juntos bajo la misma losa.

          Édith Piaf protegió y permitió revelarse a numerosos talentos: Yves Montand, Gilbert Bécaud, Aznavour, G. Moustaki…

Y en la rue Crespin-du-Gast de París (Mº Menilmontant), existe un pequeño museo-asociación, a la memoria de la cantante, visitable con cita previa.

 

APUNTE BIBLIOGRÁFICO

BELLERET, Robert: Piaf, un mythe français; Fayard, 2013.  
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BRIERE, Jean-Dominique: Édith Piaf: “Sans l’amour on n’est rien du tout”; París, Éd. Hors collection, 2003.
LANGE , Monique: Édith Piaf; J. C. Lattès, París, 1993.
LARUE; André: Édith Piaf, l’amour toujours; París, Michel Lafont, 1003.
LÉVY, François: Passion Édith Piaf  la môme de Paris; París,Textuel, 2003.
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NOLI, Jean: Piaf secrète; París, L’Archipel, 1993.
PERROUD, Frédéric: Marcel Cerdan-Édith Piaf, le bel amour; París, Acropole, 1999. 
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SIZAIRE, Anne: Édith Piaf, la voix de l’émotion; Desclée de Brouwer, 1996.
TROUBAC, Sophie: Piaf, l’hymne à l’amour; Monaco, Sauret, 1995.
VALENTIN, Louis: Piaf; Plon, 1993.

En español:

BERTEAUT, Simone: Piaf; Plaza y Janés, 1970, 1972
BURKE, Carolyn: Edith Piaf, una vida;  Barcelona, Circe, 2011.

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