Signoret, Simone (1921-1985)

          La que sería conocida actriz Simone Kaminker, conocida por Simone Signoret (del apellido de su madre que ella adoptó durante la Ocupación alemana) nacía en Wiesbaden (entonces bajo ocupación francesa), en 1921, y era hija de André Kaminker, intérprete-traductor judío de origen polaco, con estudios de derecho y filosofia, y de Georgette Signoret, francesa católica de Provenza. Casada la pareja y ya con la pequeña Simone con dos años, el matrimonio decide establecerse en París en 1923. Después de ella nacerán sus dos hermanos Alain y Jean-Pierre.

Instalados sus padres en Neully, en un medio social burgués, la adolescente Simone prosigue sus estudios hasta concluir la enseñanza secundaria, con una educación tradicional que en nada anunciaba su posterior evolución professional.

Llegó la guerra y la ocupación de París por los alemanes en 1940, y André Kaminker desaparece; sólo después sabrán su esposa e hija que había ido a unirse en Londres con las Forces Françaises Libres en torno a De Gaulle. Y, con 19 años, la joven Simone se emplea en dar lecciones de inglés y en tareas dactilográficas y de secretariado, “pour ne pas crever de faim” –dirá ella-, para no morir de hambre.

Y se traslada entonces al Saint-Germain-des-Près de intelectuales y artistas: “Yo nací una noche de marzo de 1941, en una mesa del Café de Flore”. El conocer a unos cuantos amigos venidos de la compañía “Octobre”, ya disuelta, de propaganda y agitación, teatro obrero filocomunista, con Jacques Prévert, le permite iniciar su carrera de artista, condicionando también sus opiniones políticas; y, a pesar de su ascendiente medio judía, que la obliga a cambiar de nombre, obtiene durante la Ocupación algunos papeles subalternos, como en “Les Visiteurs du soir” y en “Adieu Léonard”.

          Su itinerario personal y profesional va a rebasar los límites del teatro (en Francia e Inglaterra) y del séptimo arte, donde ella debutaba en 1942, para englobar la acción militante, junto a otro gran personaje del mundo artístico, Yves Montand.

          Por el momento, Simone Signoret conoce en 1943 a un joven realizador desconocido por entonces, Yves Allégret, que le confíará primero algún papel secundario (“Les Demons de l’aube”, 1946), y luego personajes principales, como el esa chica de puerto y marineros, mantenida por un truán, pero ya desengañada y que quiere dejarle, que interpreta en “Dédée d’Anvers” (1948); o Dora, la esposa manipuladora de “Manèges” (1950), junto a Bernard Blier.

También rueda el film “Macadam”, en 1946, sórdida historia que dirige Jacques Feyder, por el que va a recibir el premio Suzanne Blanchetti para jóvenes promesas.

Con Allégret tendrá una hija en abril de 1946, Catherine, antes de casarse ambos progenitores en 1948.

          Hasta que Simone conoce en 1949 a Yves Montand, que trabajaba por entonces en el music-hall, a cuyo encanto no pudo resistirse. Tras haber divorciado ella, Yves y Simone se casaban en diciembre de 1951.

Poco formado él y procedente de ambientes populares, ella se encargará de “pulir” la educación y formación de su marido, de protegerle y de inducirle a sus posiciones incondionalmente procomunistas de entonces. Fue hasta cierto viaje que la pareja hizo en 1957  a la Europa del Este, en el transcurso del cual pudieron ambos comprobar las concretas aplicaciones de su ideología a la vida cotidiana de la gente.

Y Signoret se instalará luego en un humanismo que podría calificarse de izquierda sistemática, al lado de los Semprún, Sartre, Beauvoir…

Y su hija crece  con ellos. Era una relación aquella que iba a durar 35 años, a pesar del fuerte carácter de Simone -a menudo fort-en-gueule y mal hablada-, de los vaivenes de la vida y contra viento y marea (episodio Marilyn Monroe, a partir de 1960, y otras muchas infidelidades de él).

 

          En el teatro, puede decirse que Simone Signoret debuta al lado de Yves Montand en “Les Sorcières de Salem” (“Las Brujas de Salem”, 1954), de Arthur Miller, esa alegoría del macarthismo que se desarrollaba en Norteamérica por esos años, en una época en que estaba bien visto decirse comunista entre los intelectuales. Era antes de que en Occidente se conocieran, realmente y en todo su alcance, los procesos estalinistas de Moscú de 1936/1938 y el Gran Terror en la Unión Soviética de finales de los años 30’, y los términos también de aquel reciente proceso de Praga de 1952 (después del golpe de Estado comunista de 1948), que Costa Gavras llevará al cine en 1970 con “L’Aveu” (La Confesión), que Montand y Signoret, precisamente, protagonizarán; todo ello, a pesar de las advertencias que, unos años antes, André Gide hiciera públicas en su desencantado “Retour de l’URSS” (1936), tan criticado entonces por el lobby intelectual.

          Simone Signoret firmará actuaciones geniales en papeles de prostitutas o pécoras y de mujeres malas. Entre las cincuenta películas aproximadamente, en las que intervino, destaca “Casque d’Or” de Jacques Bécquer (1952), película convertida en un clásico de la historia del cine francés, donde, al lado de Serge Reggiani, Simone Signoret interpreta a una semimundana sumergida por el amor; sin que desmerezcan en absoluto, además de alguna de las ya mencionadas, “La Ronde” de Max Ophuls (1950), “Thérèse Raquin” de Marcel Carné (1953), basada en la novela homónima de Zola, “Les Diaboliques”, de Henri-Georges Clouzeau, cuyo éxito fue enorme (1955), “La Mort en ce jardin”, de Luis Buñuel (1956), o “Les Chemins de la haute ville” (“Room at the top”), de Jack Clayton, en  Gran Bretaña, cuya lengua dominaba (1958), donde interpreta a una mujer adúltera de buena burguesía, y por la que mereció un Oscar a la mejor actriz en 1960, además de otros premios.

Simone Signoret en "Casque d'Or"

Simone Signoret en “Casque d’Or”

En la década de los 60’ Simone Signoret se mantuvo relativamente ausente de Francia, rodando algunas películas en los Estados Unidos, como “La Nef des fous” , de Stanley Kramer (1965), “Le Diable à trois” de Curtis Harrington (1967), y “La Mouette” de Sidney Lumet (1968), según la novela de Tchekhov.  O haciendo teatro, como aquel “Macbeth” en Londres (1966), al lado de Alec Guinness.

          Ya entrada en cierta edad, fumadora empedernida e inmoderada con el alcohol, los personajes que va asumiendo se adecuan al nuevo perfil de su persona; así, en 1960 asumía ya el papel de una mujer en el otoño de la vida en “les Mauvais coups”, de François Leterrier.

Y es cierto igualmente que sus convicciones y compromisos la llevan a asumir papeles muy connotados, como en “L’Aveu” ya citado, o en “Judith Therpauve”, (1970), de Patrice Chéreau, en defensa de la libertad de prensa.

          En la última etapa de su carrera, Simone Signoret protagoniza películas como “L’Armée des ombres” de Jean-Pierre Melville, con Lino Ventura, Paul Meurisse, Reggiani… (1969, episodio de la resistencia interior antialemana, según la novela de J. Kessel), o“Le Chat”, al lado de Jean Gabin, film de Pierre Granier-Deferre (1971),

“Le Chat” expone el lamentable y opresivo final, de un matrimonio de jubilados, en cuya tediosa y opresiva existencia viene a irrumpir un gato vagabundo que Julien (Gabin) recoge un día, separándoles afectivamente aún más.

          Del mismo año es el drama psicológico de “La Veuve Couderc”, con Alain Delon (1971), también de Granier-Deferre (según la novela de Simenon). Luego vienen “Les Granges brûlées”, de J. Chapot (1973), y la película“La Vie devant soi”, del israelí Moshé Mizrahi (1977), según la novela de Romain Gary, donde Signoret da vida a una vieja prostituta ya retirada (madame Rosa), y por la cual Signoret gana el “César” de intepretación.

          Casada con Yves Montand, con quien ella llegó a formar una pareja mítica, tanto en la pantalla como en sociedad, Simone Signoret se había convertido en una figura imprescindible de la cinematografía.

Pero su salud se iba resquebrajando y sus prestaciones se fueron haciendo escasas, a pesar de alguna aparición como en “L’Adolescente”, en el papel de abuela, que dirige Jeanne Moreau (1978), en “L’Étoile du Nord” (1982),  de Pierre Granier-Deferre (según la novela de Georges Simenon “Le Locataire”), al lado de Philippe Noiret; o en alguna serie de TV.

          Simone Signoret hizo también algunas incursiones personales en la literatura (“La nostalgie n’est plus ce qu’elle était” (“La nostalgia ya no es lo que era”), de 1976, donde aborda sus recuerdos y su amor por Yves Montand, que prolonga, tres años después, con “Le lendemain elle était souriante”; y “Adieu Volodia”, de 1985, coincidiendo con su muerte.

 

          Porque Simone Kaminker, conocida sobre todo por Simone Signoret, moría en el domicilio común de Autheuil-Authouillet (Eure, Normandía), el 30 de septiembre de este año de 1985, víctima de un cáncer de páncreas. Y será enterrada en el cementerio parisiense del Père Lachaise (hoy “Cimetière de l’Est”), adonde traerán también a Yves Montand, un día de noviembre de 1991.

 

APUNTE BIBLIOGRÁFICO

BLOUCHARDEAU, Huguette: Simone Signoret: biographie; Flammarion, 2005 y otras.
DAVID, Catherine: Simone Signoret: la nostalgie; Robert Laffont, 1990; también: Simone Signoret, ou la mémoire partagée; Librarie générale française, 1992. 
DURANT, Philippe: Simone Signoret, une vie; Lausana/París, Favre, 1988.
GUILCHER, Emmanuelle: Simone Signoret, une vie; Privé, 2005.
GRZESIAK, Nathalie: Yves Montant-Simone Signoret: une passion engagée; París, Acropole, 2001.
JOSSELIN, Jean-François: Simone, deux ou trois choses que je sais d’elle; Bernard, Grasset, 1995.
LHERMINIER, Pierre: Signoret, Montand: deux vies dans le siècle; París, Ramsay, 2005.
PÉRISSET, Maurice: Simone Signoret; ed. J’ai lu, 1988

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