Morgan, Michèle (1920-2016)

          La actriz Simone Roussel, conocida por Michèle Morgan, nacía en Neuilly-sur-Seine (hoy Hauts-de-Seine, al Oeste de París), el 29 de febrero del año bisiesto de 1920 (lo que ella verá luego como un guiño del destino), primogénita de Louis Roussel, ejecutivo medio en una casa de perfumes y de Georgette Payot, ama de casa, en un hogar donde crecerán cuatro hermanos.

Su padre perderá el empleo, llegada aquella crisis de 1929 que tarda un tiempo en repercutir en Francia. Tras lo cual, la familia se traslada a Dieppe en Normandia.

Pese a las sólidas virtudes burguesas de sus padres, construidas sobre la constancia, el trabajo y el ahorro, la economía familiar seguía yendo mal, por lo que la adolescente Simone, después de haber ganado un concurso de fotogenia, decide regresar a París en 1935 con su hermano pequeño Paul, y se instala en casa de sus abuelos de Neuilly.

Frecuenta agencias profesionales y platós de rodaje: “Con su fisico y sus quince años, es imposible que usted no acabe triunfando” –le dice el director Yvan Noé, con quien rodará “Gigolette”en 1937-; no era sólo cuestión de físico, sino de aptitudes naturales y talento, y la joven Simone tenía mucho de ambas cosas.

Después de algunos papeles insignificantes y de seguir clases de arte dramático en el centro “Cours Simon”, que el actor René Simon ha abierto no hace mucho tiempo, conoce la notoriedad en el cine con “Gribouille” (ya con el seudónimo de “Michèle Morgan” que ha querido darse), película que cuenta la historia de una mujer acusada erróneamente del asesinato de su amante, dirigida por Marc Allégret en 1937, y que, con guión de Marcel Achard y Jan Lustig, presenta a Raimu y a la joven actriz en este su primer papel importante. Le sigue, a finales de ese mismo año, el drama “Orage”, que dirige también Marc Allégret (según “Le Venin”, obra del dramaturgo Henri Bernstein), en la que Morgan interviene al lado de Jean-Louis Barrault y, sobre todo, de esa gran estrella del cine mundial que era Charles Boyer. ¡Ella tiene entonces 17 años!

Viene luego, al año siguiente, “Le Quai des brumes” -“El Muelle de las brumas”-, bajo la dirección de Marcel Carné, según novela de Pierre Mac Orlan adaptada por Prévert; Michèle Morgan encarna aquí al personaje de Nelly, al lado de Michel Simon, Pierre Brasseur y Jean Gabin, que le dirá aquel inolvidable “T’as d’beaux yeux, tu sais!”: Obra maestra del realismo poético, es la historia, en Le Havre, de un desertor que, mientras busca alejarse de Francia, conoce a una joven huérfana acogida por su tutor, un viejo zorro perista…

          Y luego el melodrama “Les Musiciens du Ciel”, con Michel Simon, bajo la dirección de G. Lacombe,  y “La Loi du Nord” , del franco-belga Jacques Feyder, ambas de 1939, y el drama de Jean Grémillon “Remorques” que, terminado a duras penas (ya la guerra declarada en septiembre de 1939), saldrá en 1941, con guión de J. Prévert, y en el reparto Jean Gabin –que había tenido que pedir permiso especial para concluir el rodaje-, y Madeleine Renaud, en el que Michèle Morgan encarna a Catherine, hermosa mujer rescatada del mar que provoca que un sólido y honesto patrón de barco venga a debatirse entre el amor y el deber conyugal con la atención a su mujer gravemente enferma.

Michèle ha tenido un episodio sentimental con Gabin, “une jolie romance” –dirá ella-, pero, con Francia ocupada por los alemanes,  ambos deciden partir para los Estados Unidos, cada cual por su lado.

Y allí termina casándose en septiembre de 1942 –veintidós años tenía ella entonces-, con el realizador y productor William Marshall, con el que tendrá un hijo en diciembre de 1944, que será también actor y rodará con su madre en algún momento.

          Su marido está comprometido en la fuerza aérea de su país mientras dura la guerra, y ella, después de participar en cuatro o cinco películas mediocres (como “Passage to Marseille”“Cap sur Marseille”– de Michael Curtiz en 1944, junto a Humphrey Bogart) y sin nada relevante que la retenga allí, regresa a Francia con la Liberación.

          Interviene entonces en  “La Symphonie pastorale” de Jean Delannoy (1945) –adaptación de la novela de André Gide-, con Pierre Blanchar, encarnando a Gertrude, una joven ciega; trabajo por el que recibirá el Primer Premio de interpretación femenina en el Festival de Cannes del año siguiente, que era el primero en celebrarse (1946).

Morgan Michele

Michèle Morgan nominada para el 1er.Festival de Cannes por “Symphonie pastorale” (1946).Portada de Cinévie (BNF)

          Divorciada de Marshall en 1948, vuelve a casarse en febrero de 1950, con el actor Henri Vidal, al que ha conocido en Italia el año anterior, rodando ambos la superproducción “Fabiola” con Michel Simon, bajo la dirección de Alessandro Blasetti.

Con el inestable y –hay que decirlo-, drogadicto Henri Vidal, rodará Michèle alguna película, como “L’Étrange Madame X” de Jean Grémillon (1951), o “Pourquoi viens-tu si tard”  (1958),  de Henri Decoin, antes del temprano fallecimiento de él en diciembre de 1959, víctima de su adicción.

          Ya para entonces ha rodado, además de la coproducción franco-italiana “Le Château de verre” (1950), de René Clément, al lado de Jean Marais, “Les Orgueilleux” de M. Allégret en 1953, donde ha trabajado, por primera vez, al lado de Gérard Philipe; densa película esta (premio León de San Marcos, Venecia), que presenta el fortuito encuentro, en un puerto perdido del Veracruz mejicano achicharrado por el sol, de una mujer desamparada (Nellie) que acaba de perder a su marido, y un médico alcohólico (Georges), traido allí por una epidemia de meningitis; el amor que va a surgir entre ellos, redimirá a los dos.

Y “Les Grandes Manoeuvres” (1955), dirigida por René Clair, de nuevo con Gérard Philipe y Brigitte Bardot entre otros; ella en el papel de una joven modista divorciada (Marie-Louise), objeto de apuestas entre algunos militares de una pequeña ciudad de acuartelamiento; pero el jactancioso teniente Armand de la Vergne (Gérard Philipe), termina por enamorarse de verdad, en vísperas de la Primera Guerra Mundial.

          Ha intervenido también Michèle Morgan en “Marguerite de la nuit”, coproducción franco-italiana dirigida por Claude Autant-Lara (1955), especie de drama entre poético y fantástico, según la novela epónima de Mac Orlan (Pierre Dumarchais) al lado de Yves Montand entre otros.

Y en “Retour de manivelle”, película franco-italian        a de Denys de la Patellière (1957), donde la actriz, posiblemente en la cumbre de su carrera profesional, da vida a una maquiavélica mujer, esposa de un adinerado financiero, residentes ambos en la Costa Azul.

          Viuda ahora, Simone Roussel/Michele Morgan inicia un relación que se convertirá en larga y serena convivencia sentimental con Gérard Oury (pero él seguirá viviendo en Montmartre y ella en Neuilly); actor y director él al que había conocido allá en los tiempos del Cours Simon, y con el que permanecerá hasta la muerte de éste en julio de 2006.

          A partir de finales de los 50’  llega la “Nouvelle Vague” con nuevos cineastas y renovada estética (losTruffaut, Godard, Rohmer, Chabrol…), que dejan de recurrir a las viejas glorias del cine francés de antes de la guerra, demasiado caras y que imponen también prefiguras o tipos que ya no desean. Y Morgan, como otros actores y actrices de su generación, se va retirando y haciendo más discreta.

Y, sin embargo, ahí están:

. “Les Lions sont lâchés” (“Los leones andan sueltos”, 1961), de Henri Verneuil y diálogos de Michel Audiard, compartiendo cartel con Lino Ventura, Jean-Claude Brially, Claudia Cardinale y Danielle Darrieux;

. “Le crime ne paie pas”, (“El Crimen no trae cuenta” o “el Crimen se paga”), reunión de cuatro episodios, de Gérard Oury precisamente (1961), al lado de Danielle Darrieux.

. “Landru”, de Claude Chabrol (1962), con guión de Françoise Sagan, con Charles Denner en el papel del famoso asesino, Danielle Darrieux, Juliette Mayniel y Michèle Morgan en Celestina Buisson.

. O la comedia “Benjamin, ou les mémoires d’un puceau” –“Benjamin, diario de un mozo virgen” (1968), dirigida por Michel Deville, donde Michèle Morgan –condesa licenciosa en la película-,  rueda al lado de Catherine Deneuve y Michel Piccoli, ambientada en el libertino siglo XVIII.

          Tras cuyo rodaje, Michèle Morgan parece apartarse del cine. Reparte ahora su actividad entre la alta moda (creando una línea exclusiva de corbatas que no durará), la grabación de poemas  cuentos clásicos y, sobre todo, su vieja pasión, los pinceles, actividad en la que encuentra la serenidad y de la que quedarán varios centenares de dibujos y pinturas suyas.

          Fue presidente del jurado del Festival de Cannes en 1971.

          Ha dejado ya, por entonces, el rodaje activo, pero Claude Lelouch la rescata aún en 1975,  para su “Le Chat et la souris”, donde Michèle -en el papel de la mujer de un rico industrial que aparece brutalmente asesinado-,  trabaja con Serge Reggiani.

          En 1992, en el cénit de su renombre profesional, recibía un César honorífico; y luego un León de Oro honorífico en 1996 (Leone d’Oro alla carriera).

Espontánea, pero elegante siempre ante la cámara, el personaje que había creado a lo largo de más de setenta películas, lírico, soñador, patético, aunque, quizá, de una involuntaria frialdad (“el frigorífico ambulante” se decía de ella, o “la gran burguesa”), venía perfectamente auxiliado por un rostro fotogénico y una mirada de una conmovedora y profunda belleza.

          Michel Morgan hizo también algunas incursiones en el teatro: “le Tout pour el tout”,  de Françoise Dorin, en 1977, al lado de Pierre Mondy; “Chérie” de Colette, en 1982; “Une femme sans histoire” del americano Albert Ramsdell Gurney, en 1988; “Les Monstres sacrés”, de Jean Cocteau, en 1993, compartiendo escenario con su amigo “Jeannot”, Jean Marais.

E intervino igualmente en muchos télefilms o series para la televisión.

          Habiendo dejado unos Souvenirs autobiográficos: “Avec ces yeux-là” (1977) -en cuya redacción  colaboró pero que no escribió ella misma-, y perdido a su hijo Michael (Mike, fallecido en 2005), Michèle Morgan, “les plus beaux yeux du cinéma” –los ojos más hermosos del cine, se decía de ella-, , actriz fetiche de la mujer francesa de toda una época, moría en Meudon en la mañana del martes 20 de diciembre de 2016, a la edad de 96 años. Ella dejó dicho: “Siempre encarné la imagen de una mujer francesa en la que la mayoría pudiera reconocerse. Yo no me veía en mujer de mala vida, cosa que nadie hubiera creído; sobre todo, las mujeres que representan las tres cuartas partes de mi público”. Y también: “Nunca tuve ocasión de interpretar a mujeres sexy, se ve que mi encanto no estaba en mis nalgas”.

            Tres días después, recibía sepultura en el panteón familiar del cementerio parisiense de Montparnasse.

APUNTE BIBLIOGRÁFICO

MORGAN, Michèle: Avec ces yeux-là; con la colaboración de Marcelle Routier; Robert Laffont, 1977.
BOUNIQ-MERCIER: Michèle Morgan; Colona, 1983.
DUREAU, Christian: Michèle Morgan, les yeux du souvenir; Paris, D. Carpentier, 2010

SERVAT, Henri-Jean: Les Trois glorieuses: Danielle Darrieux, Michèle Morgan, Micheline Presle; Pygmalion, 2008.

En español:

ARIAS, Antonio A.: Michèle Morgan (14 hojas), Madrid, 1958

Deja un comentario