Champaigne, Philippe – (1602-1674)

         El pintor y también grabador Philippe de Champaigne, nacía en Bruselas el 26 de mayo de 1602, y fueron sus padres Henri de Champaigne y Élisabeth du Troch, “de familia mediana, pero gente de bien” (Félibien, ver bibliografía).

Desde su tierna infancia Philippe sigue su educación elemental, verosímilmente con los jesuítas de su ciudad natal, pero muestra ya gran propensión hacia la pintura, por encima de cualquier otra enseñanza, por lo que su padre acaba aceptando que su hijo, ya con doce años, entre en algún taller de pintura cercano, para formarse seriamente.

Al no querer integrarse en el estudio-taller de Rubens en Anvers, sus primeros maestros flamencos le inculcarán el gusto por el buen oficio y por la factura fluída y untuosa; fueron el bruselense Jean Bouillon -con el que pasa cuatro años-, Michel de Bourdeaux -que trabajaba, al parecer, para la corte de Isabel Clara Eugenia y de su esposo Alberto de Austria, pero de quien nada se conoce-  y, sobre todo, el paisajista Jacques Fouquières -que había trabajado con Rubens y acabará fijándose en París-; fue antes de pasar a recibir la enseñanza del manierista francés Georges Lallemand (el más frecuentado de París antes de la llegada de Vouet), cuyo taller terminará dejando en 1627 para independizarse.

Philippe de Champaigne (Estampa, BNF).

Philippe de Champaigne (Estampa, BNF).

Porque, con el proyecto inicial de partir para Italia, Philippe había llegado a París en 1621, con 19 años, aunque enseguida decidió permanecer aquí, ante la perspectiva de trabajo que parecia ofrecer el proyecto que albergaba María de Médicis; y se hospeda entonces en el collège de Laon, en la Montagne Sainte-Geneviève.

Tampoco querrán ir a Roma pintores como Laurent La Hyre (1606-1656) o Eustache Le Sueur (1616-1655).

Y Philippe comienza a trabaja, efectivamente, en la decoración del palacio del Luxemburgo de la florentina, bajo la dirección de Nicolas Duchesne.

Y con Rubens en París, desde 1622, trabajando en la galería de Médicis de ese palacio, porque fue Flandes, más que Italia, la que llevó a Francia, inicialmente, por la senda del barroco, situación que no tardaría en revertirse.

A vueltas entonces con retratos y paisajes, Philippe ha entablado amistad con Nicolas Poussin, unos años mayor que él y convecino de alojamiento en el collège de Laon, en esta época (1622-1623) en que también éste trabaja en la famosa galería.

Después de dejar a Lallemand, Philippe ha vuelto a Bruselas, pero, habiendo fallecido Duchesne, es llamado poco después a París, ofreciéndosele el puesto de primer pintor de la reina madre, con morada en el propio palacio y unos emolumentos de 1.200 libras.

A principios de enero de 1628 ya estaba de regreso y, relativamente próspera su situación ahora, en noviembre de ese año contraía matrimonio con Charlotte, la hija de Duchesne, y obtenía en 1629 la naturalización francesa.

Philippe de Champaigne. Luis XIII coronado por la victoria

Philippe de Champaigne: Louis XIII couronné par une Victoire (1635). Louvre.

Fijado ahora en París -ciudad que, salvo algún esporádico viaje a Bruselas (1655), ya no dejará-, Philippe de Champaigne va a desarrollar aquí una brillante carrera. Situación en la que ganará también numerosos encargos: decoraciones religiosas para el Carmelo en París del faubourg Saint-Jacques: “Nativité”, 1628; “Crucifixion”, 1628 -hoy desaparecida y presentada en una perspectiva que admiraron sus contemporáneos-,“Présentation au Temple” (1629), así como retratos de corte: “Réception d’Henri d’Orléans, duc de Longueville dans l’ordre du Saint-Esprit” (1634, Musée des Augustins, Toulouse), y particularmente de Richelieu, hasta once veces, a partir de 1635 (Louvre, Chantilly Varsovia, Londres), todopoderoso personaje entonces, al que Philippe de Champaigne es el único autorizado a retratar con la púrpura cardenalicia. Obras en las cuales la tradición de los pintores flamencos Pourbus, cede ya en beneficio de un estilo más brillante y flexible, inspirado, al parecer, de Van Dyck. Y, a petición del Cardenal, para cuyo palacio (Palais-Cardinal), trabaja igualmente (Galerie des Hommes illustres), Champaigne realiza encargos oficiales, como aquel retrato de “Louis XIII couronné par une victoire”, óleo sobre lienzo de 1635 y encargo real que pretendía dejar constancia histórica del asedio a la Rochelle calvinista en 1628 (hoy en el Museo del Louvre).

Philippe de Champaigne (retrato de Richelieu)

Philippe de Champaigne (retrato de Richelieu)

El carácter de las composiciones de Philippe de Champaigne y la riqueza de su cromatismo parecen indicar entonces la influencia de Rubens y una orientación barroca, con préstamos de los Boloneses, del caravaggismo e incluso de Poussin.

Pintará también la bóveda de la iglesia de la abadía parisiense del Val-de-Grâce de Ana de Austria, y, por encargo de Richelieu, la bóveda también de la capilla de la Sorbona (1641/44), la única, ésta, conservada hoy de sus obras de ornamentación; y decorará el Palais-Royal.

Con Simon Vouet (1590-1648), aunque más joven que él, Champaigne comparte el privilegio de ser considerado ya, a estas alturas de su carrera, entre los muy principales pintores del Reino, hasta 1654, en que comienza a ser desbancado por Le Brun)

En este siglo en el que se constata un regreso a la espiritualidad, en reacción contra el excesivo imperio de la razón y el intelectualismo renacentista, después de la muerte de su mujer Charlotte en 1643, Champaigne hace ingresar a sus dos hijas en el convento de Port-Royal de París (donde la más pequeña, Françoise, morirá joven), siguiendo los consejos de Monseñor Péréfixe, futuro arzobispo de París; y él mismo se refugia cada vez más en la devoción y la austeridad de aquellos medios religiosos jansenistas; lo cual va reflejándose igualmente en su obra de manera progresiva: mayor economía de medios, creciente sobriedad cromática y rechazo de las seducciones del color, rigor y gravedad en la expresión de sus personajes –rasgos perceptibles, tanto en sus grandes composiciones religiosas, como en sus retratos de eminencias del jansenismo y de los “solitaires” de Port-Royal des Champs (25 km al SO de París, en el camino de Rambouillet): Jean Duvergier de Hauranne abbé de Saint-Cyran (1648), Arnauld d’Andilly, Mère Angélique Arnauld (1654)-, en los que alcanza la excelencia, además de otras ejecuciones religiosas, como el “Christ mort” en el Louvre, “Madeleine repentante” (Rennes), revelando así su ansia de sinceridad y su fervor, su voluntad de distanciarse de los presupuestos barrocos, cierto menosprecio por los efectos pintorescos, unido a la agudeza psicológica necesaria para captar la realidad substancial del alma (no el momento existencial del personaje); era la manifestación de cierto realismo sobrio traido de Flandes, pero jansenista (el mismo Jansenius era natural de Ypres).

Todo ello acabará valiéndole a Philippe de Champaigne –representante él de ese clasicismo en formación- el ser considerado figura eminentes de la nueva estética francesa, y su serie jansenista como uno de los episodios más puramente franceses de la historia del retrato, aun cuando, en su tiempo, se tenía por secundaria esta forma de arte  pictórico. Hasta el punto de que, en 1647, Philippe decide trasladarse al faubourg Saint-Marcel (SE  de lo que era entonces el núcleo político y cultural de la Capital), para sentirse así más tranquilo y no verse en la situación de deber aceptar encargos que le apartaran de otras realizaciones, cuales eran las histórico-religiosas.

Por autorización especial del primer ministro Mazarino, Philippe de Champaigne funda con Le Brun, en febrero de 1648,  la “Académie royale de peinture et de sculpture”, cuyo secretariado recae en este último (Academia de la que forman también parte como fundadores otros pintores como La Hyre). Y es nombrado profesor, acción pedagógica que se irá incrementando en su actividad general, a través de conferencias profesorales, aun cuando no nos haya sido transmitido ningún escrito directamente de su pluma, sino únicamente transcripciones.

A partir de 1654 se constata la participación de Philippe de Champaigne en la decoración de las Tullerías, aunque ya bajo la dirección del que será primer pintor del rey Luis XIV, Charles Le Brun.

Y en Vincennes también en 1660, para el ordenamiento y decoración del apartamento del joven rey, por encargo de su madre Ana de Austria.

Muchas de sus ejecuciones -conocidas por diversas crónicas y fuentes-,  han desaparecido,.

Su otra hija –soeur Catherine Sainte-Suzanne, en religión-, interna en el convento de Port-Royal, vino a ser curada milagrosamente de una parálisis que la tenía prácticamente inmovilizada desde hacía largos meses. Y, en reconocimiento del beneficio recibido,  es a ella a quien Philippe representa en oración, al lado de la madre superiora Agnès Arnauld, en este lienzo místico (Exvoto, 1662, Museo del Louvre).

Philippe de Champaigne moría en París el 12 de agosto de 1674, dejando atrás cartones para tapicerías y, sobre todo, una amplia obra religiosa.

Philippe de Champaigne. La Visitation

Philippe de Champaigne. La Visitation

Fue notable, además, su obra como retratista (probablemente el mejor de su tiempo), tanto de altos personajes de Villa y Corte (retratos de Jacques Lemercier, arquitecto del Val-de-Grâce, Museo de Versalles; de Pomponne II de Bellièvre, presidente del parlamento de París; de Jean-Baptiste Colbert, futuro gran ministro  de Luis XIV…), como de otras figuras de la nobleza y la política del momento.

A pesar de que no tenía aún veinte años a su llegada a París, donde iba a instalarse para siempre, Philippe de Champaigne había conservado toda su vida recuerdos de su formación flamenca, atento siempre, no obstante, por mantenerse al corriente de las modas ultramontanas.

Y fue enterrado en Saint-Gervais, en el barrio del Marais, iglesia para la cual él había pintado, entre otras ejecuciones, L’Invention [el hallazgo] des reliques de Saint-Gervais et Protais (Museo de Bellas Artes de Lyon).

Llegó el período revolucionario, y la inclemente Convención vendió el cementerio y la capilla de Saint-Gervais como bienes nacionales, y los restos del pintor fueron trasladados al pequeño cementerio adyacente.

Philippe tuvo un sobrino igualmente pintor, Jean-Baptiste de Champaigne (1631-1681), al que él llamó en 1643, que fue a formarse a Roma y, con estilo más seco y menos profundo, trabajaría luego parcialmente con su tío (Tullerías).

 

APUNTE BIBLIOGRÁFICO

COJANNOT-LE BLANC, bajo la dirección de – [prefacio de Monique Cottret]: Philippe de Champaigne ou la  figure du peintre janséniste: lecture critique des rapports entre Port-Royal et les arts;  París, Nolin, 2011
DORIVAL, Bernard: Philippe de Champaigne (1602-1674), la vie, l’oeuvre et le catalogue raisonné de l’oeuvre; París, L. Laget, 1976.
FÉLIBIEN, André (1619-1695): Entretiens sur la vie et les ouvrages des plus excellents peintres anciens et modernes; 1666.
GONÇALVES, José: Philippe de Champaigne, le patriarche de la peinture; Courbevoie, ACR Éd., 1996.
MARIN, Louis: Philippe de Champaigne ou la présence cachée; París, Hazan, 1995.
PERICOLO, Lorenzo: Philippe de Champaigne; Tournai, La Renaissance du livre; 2002.

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