Babeuf, François-Noël (1760-1797)

          El activista y teórico revolucionario François-Noël Babeuf, conocido por “Gracchus”, Graco,  nacia en San Quintin (dep. del Aisne), el 23 de noviembre de 1760, y era hijo de Claude Babeuf, empleado en la administración de los dominios reales, y de Marie-Catherine Ancherel.

Autodidacta de origen modesto, ocupa humildes empleos desde su temprana adolescencia, antes de entrar en el gabinete de un notario feudiste (especialista de derecho feudal) en Flixecourt, y de instalarse él por su cuenta en Roye (Picardia), de 1781 a 1788, como agrimensor y especialista en estos temas.

          Y en noviembre de 1782, con veintidós años, contrae matrimonio con una demoiselle Langlet, tres años mayor que él, hija de un quincallero y doncella de servicio hasta entonces, union de la que nacerán cinco hijos, de los que únicamente Émile llegará  la edad adulta.

Gracchus Babeuf (BNF)

Gracchus Babeuf (BNF)

Tomando conciencia de la explotación feudal y de las renovadas pretensiones de la nobleza que rebuscaban en sus pergaminos derechos olvidados -en un momento en que la aristocracia rústica ha de seguir viviendo con sus rentas congeladas, mientras los precios suben a su alrededor, en este último tercio del siglo-, Babeuf denuncia la desigualidad del reparto de la tierra. Y, a partir del análisis del problema agrario, concibe un sistema ideológico que no tarda en evolucionar, en el ardor de la Revolución, hacia un proyecto de república comunitaria e igualitarista.

Y publica sus reflexiones particularmente en un “Cadastre perpétuel” que le da a conocer en 1789, donde, proponiendo una reforma fiscal, ya manifiesta enérgicamente sus reivindicaciones igualitarias. Y luego en los periódicos en los que él colabora, o que edita a partir de estas fechas.

          De regreso a Roye, después de una estancia en París, dirige, entre 1790 y 1792, la resistencia de los campesinos de Picardía contra los impuestos indirectos del Antiguo Régimen y los derechos feudales, y defiende la ley agraria; activismo que le lleva a la cárcel por dos veces.

          Republicano temprano y hostil, también él, a los girondinos (que representaban, mayoritariamente, la clase media culta), Babeuf es elegido, en septiembre de 1792, administrador del departamento del Somme. Pero, acusado de falsedad en documentos y luego destituído, Babeuf es condenado en rebeldía a veinte años de prisión.

Es por estas fechas cuando adopta para sí el nombre de Gracchus, en honor a los Gracos reformadores de la Antigua Roma.

Los acontecimientos se sucedían con rapidez y dramatismo: ante la deriva política, Luis XVI quiso ponerse a salvo (fuga de Varennes de junio de 1791); el pintor David accedía a la Convención y a las instancias del nuevo Terror; la monarquía era abolida (10 de agosto de 1792) y la familia real encarcelada, hasta la ejecución del monarca en enero de 1793.

Es el momento en que Babeuf viene a Paris a refugiarse, y aquí restablece el contacto con sus amigos “cordeliers”; y encuentra de nuevo empleo en la administración de subsistencias, que pronto dejará para volcarse en su labor periodística.

          En la construcción de su sistema, Babeuf se aparta de las ideas utópicas (de Mably y Rousseau particularmente), en este siglo XVIII que concluye. Instalado ya en el comunismo, y en el marco de un control estatal de la economía y de la sociedad, a partir de una reforma agraria, Gracchus propugna vehementemente:

  • la soberanía del pueblo, a la que sólo se llegará con
  • la supresión de clases y de la propiedad individual.
  • la abolición del derecho a la transmisión por herencias.
  • la gestion común de la tierra, poniendo así la riqueza y el trabajo de todos al servicio de todos.
  • la distribución de la producción, según las necesidades del individuo, no en función de lo que cada cual haya producido o contribuido a producir.

          Con lo que, al defender la abolición de la propiedad privada (clave de bóveda de su sistema), Babeuf rompía también con el movimiento montagnard y las aspiraciones de los sans-culottes y el campesinado. Pero es que, fundado en una economía de pequeños productores y elaborado en una coyuntura de penuria, el babuvismo no percibía el advenimiento de la sociedad industrial.

Oponente, en lo social, por la izquierda a Robespierre (pero no partidario del terror como elemento de acción política –llamará al dictador “Maximilien l’exterminateur”-), Babeuf vuelve a ser detenido en noviembre de 1793, y liberado el 18 de julio de 1794 (pocos días antes de la caída del Incorruptible).

          Ya desaparecido Robespierre, Babeuf edita, el 3 de septiembre de 1794, el primer número de su “Journal de la liberté de la presse” (sept.-oct.), título que cambiará unas semanas después por “Le Tribun du peuple ou le Défenseur des droits de l’homme”, órgano virulento contra los nuevos termidorianos, y que se convierte, hasta el verano de 1796, en el arma esencial y el vehículo de sus ideas.

Babeuf (de Le Tribun du peuple) BNF

Babeuf (de Le Tribun du peuple) BNF

          Ya en noviembre de 1795, precisamente, acababa de aparecer en París un nuevo club político, el club du Panthéon, que empezó a reunirse en la antigua abadía de Sainte-Geneviève, (en el actual lycée Henri IV). Allí empezaban a reunirse un millar, aproximadamente, de jacobinos y de ex- terrorista, asiduos lectores del “Tribun du peuple”, entre lo que se veía a Amar (ex-miembro del Comité de Sûreté Générale, y colega que había sido del pintor David en las mismas funciones de terror) y a Darthé, ex-acusador público en el tribunal revolutionnaire de Arras. Y pronto el club se puso en la línea de cuanto propugnaba Gracchus Babeuf.

          Hostil al liberalismo económico, en unos tiempos en que la inflación y la miseria hacían estragos entre los más pobres, Babeuf ataca con violencia a los termidorianos y conoce de nuevo la cárcel, entre febrero y octubre de 1795, mientras, en diferentes ciudades, se iban creando asociaciones babuvistas, como otros tantos focos de conspiración.

A la salida de prisión vuelve a retomar sus diatribas contra las nuevas instituciones del Directorio implantado entretanto en agosto de este 1795 (Constitution de l’An III), para en su lugar restablecer la constitución de 1793.

 Mientras el Directorio se debatía entre rivalidades y enredos, y chapoteaba en la más indescriptible corrupción, Babeuf publicaba en su periódico “le Manifeste des plébéiens” (o des Égaux) –9 frimaire, An IV, 30 de noviembre de 1795-, un programa político que propugna la abolición de la propiedad y el igualitarismo en la distribución de la producción.

          El club del Panteón no tarda en ser clausurado manu militari, por el general Bonaparte, comandante del ejército del Interior, el 29 de febrero de 1796 -haciendo méritos para Barrás, el gran mandamás de Francia entonces y uno de los Directores-.

Ya para entonces, Babeuf había pasado a la clandestinidad, pero no a la inacción. Obligado a ocultarse a partir de diciembre de 1795, crea un “Comité insurrecteur” y defiende la unión de todos los opositores “demócratas”, hebertistas y robespierristas, y es él el instigador de la Conjura comunista, o conspiración secreta de los Iguales, “la Conjuration des Égaux” –documento que ha redactado el poeta panfletario y activista Sylvain Maréchal, “l’homme sans Dieu”-, que pretendía derrocar al Directorio. De dicho núcleo formaban parte gente cercana a Babeuf como Philippo Buonarroti, Maréchal, Félix Lepeletier, Darthé, y viejos jacobinos como Lindet, Amar o Drouet, con infliltrados, incluso, en el ejército; y en la cúspide, un directorio secreto con Babeuf en la cabeza.

En quel documento se denunciaba el engaño de una revolución que sólo había cambiado a unos privilegiados por otros nuevos, y se anunciaba una próxima y auténtica revolución –que completaría la revolución política de 1789-, y que, esta vez, realizaría la restitución general, instituyendo “la parfaite égalité”.

Y aquel Comité insurreccional desarrolló igualmente una campaña propagandística con carteles clandestinos, panfletos y canciones, como aquella “Mourant de faim, mourant de froid” de Sylvain Maréchal, que cantaban por las tabernas de los faubourgs:

         Mourant de faim, mourant de fro                 Muriendo de frío y de hambre,

         Peuple dépouillé de tout droit,                     Pueblo despojado de todo

         Tout bas tu te désoles:                                 Aquí abajo te afliges

         Cependant, le riche effronté,                        Y, sin embargo, el rico desvergonzado

         Qu’épargna un jour ta bonté,                       Al que un día perdonó tu bondad

         Tout haut, il se console…                             Allá arriba se consuela…

          Traicionados por algún agente doble (Georges Grisel), y denunciados, aquellos conjurados fueron detenidos el 21 floréal, An IV (10 de mayo de 1796).

A la vista de aquellas noticias, otros confabulados arriesgaron otra intentona en el campo militar de Grenoble, en la noche del 23/24 fructidor siguiente (9/10 de septiembre de 1796), que, a falta de verdadero apoyo en la opinión (ni a la pequeña burguesía jacobina de artesanos, ni a la mayoría de los sans-culottes parecía interesarles aquel programa comunista), sólo consiguieron la detención de más de un centenar de personas y el fusilamiento de una treintena.

          El régimen del Directorio salido de Termidor -muy divididos ya sus miembros- se había convertido ya, por entonces, en patrimonio de políticos venales, de falsos patriotas y de codiciosas pendonas de la República (las Tallien o Cabarrús, la Beauharnais, pronto llamada Josefina…), con nuevos tipos sociales que habían pasado a la más descarada opulencia de la noche a la mañana. Eran las merveilleuses y los Incroyables. Ellas, sacerdotisas de la moda y la vacuidad, ligadas a los turbios sectores del nuevo poder, a agiotistas y galanes ricos; se las veía en opíparas cenas y sobrecenas, mientras gran parte del país no sabía de qué estaría hecho el puchero de mañana.

          Aquellos babuvistas caidos en mayo, tuvieron que comparecer, a partir del 20 de febrero de 1797, ante la Haute Cour de Justice en Vendôme (Loir-et-Cher), que no en París, para evitar intentonas de liberación de los presos. Y el 26 de mayo siguiente el tribunal pronunciaba dos condenas a muerte, las de Darthé y Babeuf, guillotinados ambos al día siguiente (7 prairial, An V), después de que Gracchus hubiera intentado darse muerte con un puñal, en la sala misma, finalizada la audiencia.

 

          La Conjura de los Iguales de 1796 y el resurgimiento de aquel movimiento, había sido producto, en su inmediatez, de la miseria y de la desesperación del momento, ante tanto granuja en el poder; pero había venido también a inaugurar un tipo nuevo de organización revolucionaria basada en la acción clandestina de un grupo minoritario, especie de vanguardia destinada a derribar al régimen con la intención de instaurar una dictadura revolucionria, teóricamente provisional, que prepararía “l’administration des choses”.

Aun muy minoritario y sin real peligro en lo inmediato, la Conjura fue utilizada muy a propósito por el Directorio para liquidar a la oposición de extrema izquierda, y contribuyó no poco a la adhesión de las notabilidades sociales, asustada por el espantajo de la “anarquía niveladora”.

Parcialmente reactivado en 1828 por el libro de Buonarroti “Histoire de la Conspiration des Égaux, dite de Babeuf”, el movimiento babuvista –protocomunista pero origen igualmente del anarquismo- vino a influenciar notablemente a la generación revolucionaria y socialista utópica entre 1830 y 1848, durante la monarquía de Luis-Felipe, en particular a Blanqui, especie de enlace con el marxismo.

          Su hijo Émile Babeuf (1785-1842) se encargará de dar a conocer sus ideas.

APUNTE BIBLIOGRÁFICO

BUONARROTI, Philippe (1761-1837): Conspiration pour l’égalité, dite de Babeuf (presentación de Sabrina BERKANE); La Fabrique Éditions, 2015.
BRUHAT, Jean: Gracchus Babeuf et les Égaux, ou Le premier parti communiste agissant; París, Perrin, 1978.
GUILABERT, Thierry: Babeuf, biographie non-autorisée; Ed. Libertaires, 2011.
LEGRAND, Robert (con prefacio de  A. SOBOUL): Babeuf et ses compagnons de route; Société des Études robespierristes (“Bibliothèque d’histoire révolutionnaire”), 1981.
MAZAURIC, Claude: Babeuf et la conspiration pour l’égalité; París, Éditions sociales, 1962.
RIVIALE, Philippe: La Conjuration. Essai sur la conjuration pour l’égalité, dite de Babeuf; L’Harmattan, 1994.
SCHIAPPA, Jean-Marc: Gracchus Babeuf vec les Égaux;  París, Éditions ouvrières, 1991. También: Gracchus Babeuf our le bonheur commun; París, Spartacus, 2015.
WALTER, Gérard: Babeuf et la Conjuration des Égaux; París, Payot, 1980 (1ª ed., 1937, repr. facsimilar)

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