Lévi Strauss, Claude

          Lévi Strauss, Claude (1908-2009) – El luego célebre antropólogo Gustave Claude Lévi Strauss, considerado uno de los grandes intelectuales franceses del siglo XX, nacía en Bruselas el 28 de noviembre de 1908, adonde sus progenitores, judíos de origen alsaciano, habían venido, antes de intalarse en Francia, poco después de su nacimiento. Era su padre Raymond Lévi -pintor retratista venido a menos con el perfeccionamiento y comercialización de la fotografía en color-, y su madre Emma Lévi, prima hermana de su esposo.

Y Claude se  naturaliza francés.

Sigue su enseñanza media en París en varios lycées, para, a continuación, estudiar consecutivamente las licenciaturas de derecho y filosofía, que culmina en 1931, a los 23 años. Y es por estos años cuando descubre a los alemanes Marx y Kautsky, y milita por un tiempo en el seno de la Section Française de l’Internationale Ouvrière (SFIO), y ocupa diversos puestos dentro del aparato del Partido Socialista.

Consigue enseguida el grado de agrégé de philosophie, y comienza una labor docente de profesor de lycée en Mont-de-Marsan (Landes) y luego en Laon (Aisne). El joven Claude Lévi hubiera podido seguir, en adelante, una brillante carrera universitaria o política, en los aledaños de aquella intelectualidad de izquierda que existía entonces, los herederos de Jaurès y Blum. Pero algo vino a cambiarlo en lo inmediato, y será para bien. Él dirá unos decenios después (en unas declaraciones a “L’Express” de octubre de 1986), que se consideraba un “anarquista de derechas”, que se acordaba de Marx.

Lévi Strauss, a los 97 años

Lévi Strauss, a los 97 años

          Y en 1932 se ha casado con una joven etnóloga, Dina Dreyfus, que va a contribuir no poco al despertar de su gran vocación.

          En 1934 acepta formar parte de una expedición de asistencia universitaria al Brasil, y allí permanecerá cinco años, enseñando sociología en la universidad de Sao Paulo, mientras recorría con su esposa el inmenso país, la Amazonia y el Mato Grosso, en los períodos no lectivos. “Percibí enseguida en ello –escribirá él más tarde-, el medio de conciliar mi formación profesional con mi afición por la aventura ”. Y visita a la tribus de los Caduveo y los Bororo de Mato Grosso.

Luego a los Nambikwara en el segundo semestre de 1938.

Regresa en 1939, cuando ya la guerra se reiniciaba en Europa, y fue movilizado, pero en su cartera traía ya amplias anotaciones.

(Él contará en “Tristes Tropiques” -1955, obra fundadora de la etnología moderna y “un des moments de la conscience occidentale”, como lo calificará el editor Pierre Nora-, de qué manera surgió en él la vocación de etnólogo, que descubre en los escritos del austroamericano Robert Harry Lowie, y su primera expedición para encontrarse con los indios del Brasil).

          Llegó el armisticio, el gobierno de Vichy encabezado por Philippe Pétain se instala en Francia y Claude Lévy pierde su puesto de profesor, por su identidad judía.

Parte entonces para los Estados Unidos, donde va a desarrollar también labores de docencia hasta 1948, particularmente en la neoyorquina New School for Social Research, mientras iba redactando su tesis, y cercano siempre al movimiento de la France libre del general De Gaulle.
Su mujer Dina Dreyfus se ha quedado en Francia, comprometida con la Resistencia a la Ocupación alemana.

Termina la guerra y el nuevo gobierno francés de la Liberación le nombra consejero cultural de la embajada de Francia en ese país.

          En 1945 Lévi Strauss sienta las bases de lo que habrá de ser su método en un célebre artículo, “Analyse structurale en linguistique et en anthropologie”, que luego retomará en “Anthropologie structurale”.

          Divorciado ahora de su primera esposa, contrae nuevo matrimonio en 1946 con Rose-Marie Ullmo, con quien va a tener un hijo al año siguiente. Laurent.

En 1948 regresa a Francia y, ya doctor en Letras, publica al año siguiente “La Vie  familiale et sociale des indiens Nambikwara”, según aquel estudio de investigación de sus años jóvenes. Y es nombrado subdirector del Musée de l’Homme, y director de investigación (directeur d’études) en la “École Pratique de Hautes Études”(en la Cátedra de Religiones comparadas de los pueblos ágrafos), adonde ha llegado solicitado por el historiador Lucien Febvre.

          Su matrimonio con Rose-Marie tampoco dura y en 1954 contrae terceras nupcias con Monique Roman de cuya unión nacerá Mathieu.

          Después de algunas decepciones previas, es nombrado en 1959 para ocupar la cátedra de antropología social en el Collège de France.

Y en 1961, en colaboración con el geógrafo Pierre Gourou y el lingüista Émile Benveniste  funda la revista “L’Homme” (revue française d’anthropologie) con vocación de abordar la reflexión e investigacion etnológica y antropológica, acogiendo textos teóricos, ensayos críticos y estudios etnográficos en una perspectiva interdisciplinar, y que sigue publicándose actualmente.

          Contrario, al igual que R. H. Lowie, tanto al evolucionismo unilineal de Lewis H. Morgan (que insistía en la importancia de los factores económicos y tecnológico) como al funcionalismo de Malinowki y de Alfred Radcliffe-Brown, Lévi Strauss quiso darle a la etnología una nueva metodología venida de la lingüística, y que, después de Ferdinand de Saussure, será ilustrada también por Michel Foucault, Lacan, Roland Barthes… Al estar cualquier sociedad fundada en la comunicación, la etnología deberá recurrir no sólo a las formas más modernas de la lingüística, como la lingüística estructural y la fonología (Nicolai Troubetskoi, Roman Jakobson –del Círculo lingüístico de Praga- al que Lévi Strauss conoce en N.Y. en 1941), sino también a aquellas investigaciones físicas y matemáticas orientadas a la comunicación (y aquí recibirá el apoyo del colectivo de jóvenes matemáticos que firmaban Bourbaki).

Partiendo de una observación y de una descripción minuciosa de las relaciones sociales, la etnología estructuralista –como arma contra el etnocentrismo occidental-, establece modelos formales capaces de poner en evidencia la estructura de las sociedades; y estos modelos han de estar construidos de tal manera que su funcionamiento pueda dar cuenta de todos los fenómenos observados.

Cara teórica de lo que será “Tristes Tropiques”, Lévi Strauss aplica primero esa metodología al estudio de las “Structures élémentaires de la parenté” (de consanguinidad o de alianza), publicada en 1949 a partir de su tesis doctoral de Estado, comenzada a principios de los ’40 y leída en 1948, que venía a marcar la irrupción en Francia del estructuralismo y donde ponía de relieve cómo el intercambio matrimonial, el matrimonio como relación contractual, no sólo entre los individuos concernidos, sino (sobre todo en las sociedades tradicionales), entre grupos sociales, se halla en la base de toda sociedad humana. Y así, las reglas de esas alianzas matrimoniales, que definen y distinguen las buenas uniones de las prohibidas, se comportan como lois d’echange, o de intercambio.

Lévi Strauss. Structures élémentaires de la parenté

Lévi Strauss. Structures élémentaires de la parenté

Y trataba de explicar la prohibición del incesto (tema ya suscitado por Freud), en el marco de las leyes de circulación de mujeres y bienes, en el seno del grupo social; es decir, no por razones genéticas o biológicas, sino sociales: ampliar la solidaridad más allá del estrecho círculo familiar. Percibiendo como prohibido el tomar por mujer y tener coito con parientes cercanas, el hombre se ve obligado a dirigirse a otras unidades que aquella de la que él procede (exogamia), a fin de establecer un correcto intercambio entre unidades diferentes; paso, pues, del estado de naturaleza a la cultura y “processus par lequel la Nature se dépasse elle-même”. “En la sociedad humana –escribía él-, un hombre sólo puede obtener mujer de otro hombre que se la cede, ya sea hija o hermana”.

Y así, la noción de “parenté”/ parentesco no se agota en la familia elemental, porque ese hombre  establece igualmente otra relación, la de alianza.

          Siguiendo al británico James George Frazer en sus trabajos sobre totemismo y exogamia, Lévi Strauss, muestra que el modelo ideal de alianza matrimonial es el simétrico simultáneo entre primos cruzados (hermano y hermana casándose con primos hermana y hermano), tipo que se daba en algunas tribu australiana (Arenda) o americana (kariera)

Esta noción de parentesco, junto con el mito y el totemismo, constituirán la esencia de la obra de Lévi Strauss.

          En 1955, decíamos, Lévi Strauss publicaba “Tristes Tropiques” en la editorial Plon, obra semiautobiográfica y literariamente más cuidada, que a punto estuvo de obtener el Prix Goncourt y que, en cualquier caso, le dio a conocer por el gran público. El libro empezaba con aquella polémica frase de “Je hais les voyages et les explorateurs” (“odio los viajes..”) con la que el autor pretendía expresar que, para el etnólogo, lo importante no es el viaje en sí, sino aquello que se trae de él en conocimiento e información, no un fín “turístico”, sino un medio para acercarse a otras culturas; y expresaba igualmente su hostilidad a cierta voga mundana como aquellas conferencias en la parisiense salle Pleyel adonde se venía a escuchar a ciertos oradores que presentaban otras culturas y pueblos de la manera como un exhibidor de feria o montreur expondría curiosidades para consumo de gente “superior”.

Lévi Strauss. Tristes Tropiques

Lévi Strauss. Tristes Tropiques

          Lévi Strauss criticó la idea que en los años ’30 se tenía en la comunidad científica de “tótem” (“es mi pariente” en lengua algonquina, dicho de un animal -oso, halcón, bisonte…- de quien se pretendía venir). Por lo que, dejando el campo del parentesco, renueva el concepto de totemismo en su “Le Totémisme aujourd’hui” (1962).

Y analiza “La Pensée sauvage” (1962), mostrando que está guiada por una lógica rigurosa y clasificadora, contrariamente a la noción de mentalidad “prelógica” y mística de los pueblos primitivos, que un Lévy-Bruhl, p. ej., oponía al pensamiento racional.

          Y, durante una decena de año, se consagra luego al estudio de los mitos (mitología amerindia), y a explicitar la estructura y significado de ciertos mitos relativos al campo de la comida preparada, determinando que están construidos sobre sistemas de oposición:”Le Cru et le Cuit” (“Lo Crudo y lo Cocido”, 1964), “Du miel aux cendres” (“De la miel a las cenizas” 1967), continuación de Le Cru… y segundo volumen de “Mythologiques”; luego “L’Origine des manières de table” (“El Origen de las maneras en la mesa”, 1968, tercer volumen), y “L’Homme nu” (“El Hombre desnudo”, 1971, finalmente).

          Ya desde 1958 se había propuesto reunir y publicar (ed. Plon) sus artículos escritos entre 1944 y 1956, bajo el título reivindicativo de “Anthropologie structurale”,  cuyo 2º tomo aparecerá en 1973, pero, esta vez, será recibido más templadamente, reflejando ya cierto cambio de tendencia en el pensamiento metodológico. Allí pretendía dejar patente que la etnología es una ciencia de riguroso método de análisis, donde sólo el temperamento del investigador cambia.

            Y en 1966 funda un laboratoire d’anthropologie sociale, que acoge por un tiempo al colectivo de la revista Communication que anima el semiólogo estructuralista Greimas (hasta el distancimiento entre ambos).

          En 1982 Claude Lévi Strauss se jubilaba, frisando en los 75 años, de su enseñanza en el Collège de France, después de veintitrés años de docencia en ese prestigioso foro.

Y continuó la publicación de sus compilaciones con “Le Regard éloigné” (“La mirada distante”, 1983), muy bien recibido por la crítica, pero que él, aun fiel a su método, ya no llama “Anthropologie structurale trois”, tratándose de la continuación de los publicados en 1958 y 1973.

          Y “La Potière jalouse” (“La alfarera celosa”, 1985).

          En 1989, su valiosa colección de objetos quedaba expuesta en el Museo del Hombre, donde él había desarrollado labores de gestión y dirección.

          En  “L’Histoire de Lynx” (1991), a partir de las diferentes versiones de un mito de los indios “Nez-percés”,  interpelaba a los mitos amerindios (desde la costa oeste de América del Norte a los de Brasil), poniendo de relieve las constantes existentes entre ellos, y se interrogaba acerca de la crisis que sufre Occidente.

          “Regarder, écouter, lire” (“Mirar. escuchar, leer”, 1993) es una reflexión sobre las artes (pintura, música y literatura).

Y a partir de ahora va a publica ya muy poco.

          Claude Lévi Strauss que, a estas alturas de su vida, ejercía ya gran influencia internacional en las ciencias humanas y sociales, cumplía cien años en este 2008. Amplio pensamiento pluridisciplinar él mismo quiso siempre reconocer sus deudas intelectuales, como eran el sociólogo Durkheim o el etnólogo Marcel Mauss; y, para conmemorar su fecundo centenario, se le dio su nombre al teatro del museo etnológico Jacques Chirac del Quai Branly de Paris, que lleva en complemento a su nombre, “une scène ouverte aux cultures du monde”;  además de crearse, instado por el Ministère de l’Enseignement Supérieur et de la Recherche, un premio Claude Lévi Strauss de 100.000 €, para el mejor investigador anual en Ciencias humanas y sociales.

Y, con ocasión de su centenario biológico, la “Bibliothèque de la Pléiade” de Gallimard, publicaba un volumen con una selección de su obra bajo el título “Oeuvres”.

 

          Su centenario y cansado corazón no quiso seguir bombeando en un mundo en el que ya no creia. “Lo que constato, son los estragos actuales, la espantosa desaparición de especies vegetales y animales (…) y pienso en el mundo en el que estoy terminado mi existencia. No es un mundo que me guste” (declaraciones en 1984 a Bernard Pivot; traducimos). Y Claude Lévi Strauss moría en su domicilio parisiense de la rue des Marronniers el 30 de octubre de 2009, de un ataque al corazón.

Y fue enterrado en Lignerolle (Côte-d’Or).

          Probablemente uno de los más conocidos intelectuales franceses contemporáneos en el extranjero, Claude Lévi Strauss dejaba una honda impronta, no sólo en etnología, sino en otros diversos campos del pensamiento y la investigación, en sociología e historia, en filosofía y literatura…Pero, desde los años ’70 del siglo XX, su distanciamiento respecto a los derroteros por los que iba circulando aquel estructuralismo cada vez más formalista, sincrónico y abstracto, alejándose de la realidad objetiva, era ya una evidencia. Y se había distanciado de Roland Barthes, de Laca, de Julien Greimas.

 Además de que fueron apareciendo crecientes críticas a su pensamiento desde posiciones de “izquierda” (anticolonialistas, marxistas, feministas), a ello vino a añadirse el declive mediático e incluso intelectual del “estructuralismo” a partir de esas fechas en que convivía con un “postestructuralismo” o le cedía ya el paso. El mismo Lévi Strauss había venido postergando paulatinamente el término “Structuralisme”.

Los activos grupos de presión feminista (¡que por apriorismo ideológico aceptarían destruir hasta el mismísimo “Rapto de las Sabinas” del pintor Poussin!), se encontraron entre sus más pertinaces discrepantes ideológicos, ya desde la lejana época de “Structures élémentaires de la parenté”, en que presentaba a la mujer, en aquellos pueblos primitivos, como objeto de cambio, de igual modo que lo eran los demás bienes. Y ello aún cuando el eminente etnólogo ha venido insistiendo en que su modelo sería incluso válido en un hipotético matriarcado:

“Que en esta construcción sean los hombres o las mujeres las que se desplazan no cambia nada, bastaría con invertir los signos (…). Y, aun suponiendo que los dos sexos estén en igualdad, podría decirse –con lo que vendríamos a lo mismo-,  que ‘grupos formados por hombres y mujeres intercambian entre sí relaciones de parentesco” (postfacio en la revista “L’Homme”, 2000; traducimos)

          En todo caso, según señalará el antropólogo Maurice Bloch, como “figura solitaria e imponente de la historia del pensamiento”, Levi Strauss, no ha dejado realmente escuela.

Era miembro de la Academia francesa desde 1973 y Grand-croix de la Légion d’honneur, además de numerosos otros reconocimientos de prestigio, tanto en Francia como en el exterior.

APUNTE BIBLIOGRÁFICO

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DESVEAUX, Emmanuel: Au-delà du structuralisme: Six méditations sur Claude Lévi Strauss; París, Complexes, 2008.
DOSSE, François: Histoire du Structuralisme; 2 ts. París, La Découverte, 1991/92.
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HÉNAFF, Marcel: Claude Lévy-Strauss et l’anthropologie structurale; París, Belfond, “Points Essais”, 1991.
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LOYER, Emmanuelle: Lévi Strauss; París, Flammarion, “Grandes biographies”, 2015.
PIAGET, Jean: Le Structuralisme; París, P.U.F., 1968 y reediciones posteriores.

En español:

ARRARÁS ILUNDAIN, Pedro: La antropología de Lévi Strauss; Univ. País Vasco, 1996.
GÓMEZ GARCÍA, Pedro: La antropología estructural de Claude Lévi Strauss, Tecnos, 1981; también: Lévy-Strauss, vida, obra y pensamiento; Barcelona, Centro Editor PDA, 2008.
PAZ, Octavio (1914-1998): Claude Lévi Strauss, o el nuevo festín de Esopo; 1967 y posteriores.
SALOTTOLO, Delio: Claude Lévi Strauss: Un viaje iniciático hacia el descubrimiento del hombre; 2018.
VINARDELL CRESPO, Salvador: El concepto de hombre en la obra de Claude Lévi Strauss; Salamanca, Universidad Pontificia, Fdad. de Filosofia, 1977.

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