Deffand, madame Du – (1697-1780)

Con algunos escándalos menos y más empaque aristócrático, esta borgoñona Marie de Vichy Chamrond, nacida en 1697, casó, siendo aún muy joven, con el marqués Du Deffand (o du Deffant), hombre ya de una cierta edad, del que no tardaría en separarse. Hermosa, inteligente y de una moral poco exigente, tiene en común con madame Tencin las aventuras galantes que también ella acumuló en su juventud.  En 1730 abría en la rue de Beaune, y luego en el convento de Saint Joseph, rue Saint Dominique un salón que se haría célebre y que se iba a convertir en cita obligada de cuanto la villa y corte, la literatura y la magistratura tenían de más brillante y notable: Fontenelle, Montesquieu, Marivaux, y los enciclopedistas que allí se daban a conocer a los políticos y a la sociedad… Pero, en su salón, los filósofos debían atenerse a una cierta prudencia.

Pocas mujeres de su tiempo pudieron hacer gala de más talento y esprit que ella, pero era un talento más escéptico; entre los que llamaban “filósofos”, sólo distinguía verdaderamente a Voltaire y en el fondo despreciaba a los enciclopedistas, esa gente que seguía creyendo en algo. Mantuvo correspondencia seguida con Voltaire, d’Alembert, Walpole, o el presidente Hénault del que fue amante, y a través de ella analizaba con severidad y buen criterio, a personas y producciones del momento, y también ese indefinido sentimiento de tedio y nostalgia que un día Baudelaire llamará spleen.

Y es que un incurable tedio moral la corroía, agravado por la pérdida paulatina de la vista, desde la edad madura. Contribuyeron igualmente a destrozarla dos dramas (¡ella que únicamente pretendía tener esprit!): Por un lado, su demoiselle de compañía, mademoiselle de Lespinasse, que había adquirido la costumbre de recibir a sus familiares, antes de aparecer luego en su propio salón, acabó siendo expulsada en 1762, lo que provocó una enemistad clamorosa que fue pasto de la actualidad en aquellos mentideros mundanos durante un tiempo, y Julie de Lespinasse arrastró con ella a parte de los parroquianos de la marquesa. Y por otro, la loca pasión que prendió en su corazón de casi septuagenaria por el británico Horace Walpole (1717-1797), veinte años más joven, porque en ella, como en otras mujeres de su tiempo, el pretendido escepticismo intelectual coexistía con una potencialidad afectiva, que eclosionaba en crisis sentimentales.

Morirá en París en 1780.

BIBLIOGRAFÍA

Su Correspondance avec d’Alembert et avec le président Hénault (1809).

Su Correspondance avec Walpole et Voltaire (1811)

Correspondance inédite, con introducción, par Ste.-Aulaire (1859).

Frivolidad y agonía (Correspondencia); introducción de Fernando Savater; traducción, selección y notas de Laura Cobos; Fondo de Cultura Económica, 1988.

CRAVERI, Benedetta:  Madame du Deffand y su mundo; Siruela, 2005 (traducción del italiano).También L’âge de la conversation. (traducción del italiano “La civittà della conversazione”) Gallimard, 2002.

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