Condillac – (1715-1780)

          Condillac – (1715-1780). El filósofo Étienne Bonnot de Condillac, que será conocido por abate Condillac, nacía en Grenoble el 30 de septiembre de 1714 de una familia de juristas (de reciente nobleza de toga). Tercero de cinco hijos, era hermano menor del filósofo e historiador abate Gabriel Bonnot de Mably (1709-1785).

          Destinado al estado eclesiástico, ingresa en el seminario de Saint-Sulpice en 1733 y termina recibiendo las órdenes en 1740. Pero el joven “abbé Mureau” como se le conoce entonces, renuncia al sacerdocio y comienza entonces a frecuentar en París a los intelectuales ilustrados (Fontenelle, Rousseau, Diderot, Duclos…), y es asiduo del salón de madame de Tencin.

Abate Condillac

Abate Condillac

En buen discípulo de Locke, al que estudia en profundidad y al que rebasa en su sistematización, Condillac no admitía como filosofía más que aquella que se pueda fundamentar en la experiencia concreta, como dejará sentado en su “Traité des Systèmes”. Y fue a él a quien cupo el mérito de darle al sensualismo su forma más elaborada.

Su “Essai sur l’origine des connaissances humaines”, publicado en 1746 en 2 vols., en el que rechazaba ya cualquier consideración metafísica, fue seguido en 1749 del “Traité des systèmes”, también en 2 vols.

Y ese año de 1749 era recibido en la Academia Real de Ciencias de Prusia (para algunos remedo de la Académie des sciences de Paris, lo que venía a subrayar el idioma francés como lengua de trabajo); lo será en la sección de philosophie spéculative.

Cinco años después publicará el célebre “Traité des sensations” (1754), y el “Traité des animaux” en 1755, que será publicado en Amsterdam, en 2 vols.

El “Traité des sensations” tuvo una gran acogida. Aun cuando la obra aparecía dedicada a la condesa du Vassé, sus primeras ideas durante la redacción las había contrastado con su amiga Élisabeth Ferrand (1700-1754), cercana ella misma a la filosofía y geómetra, que no vivirá para verlo publicado, pero a la que el autor rinde homenaje en el prefacio. En su “Correspondance littéraire” dira Grimm el 1 de diciembre de ese 1754, evocando a Élisabeth Ferrand: “…Persona de un mérito sin igual, filósofa y geómetra, muerta hace dos o tres años y muy sentida por nuestro autor de quien ella era amiga íntima, así como de todos cuantos la conocieron. Si hemos de creer al abate de Condillac, mademoiselle Ferrand tuvo una importante participación en el “Traité des sensations”, y no sé si semejante reconocimiento honra más a ella o a quien lo ha expresado“ (traducimos).

Al igual que Locke, también Condillac se propone analizar nuestros conocimientos, pretendiendo descubrir las ideas simples que se hallan en su origen, y a partir de cuyos elementos se elaboran aquellos.

En el libro vendrá a explicar Condillac cómo todas nuestras ideas, conocimientos y facultades proceden de los sentidos. La conocida alegoría de la estatua ya había sido esbozada por Diderot en su “Lettre sur les sourds et les muets” (1751), y elocuentemente desarrollada por Buffon en el t. III de su “Histoire Naturelle” (1749). Condillac la utiliza como procedimiento de exposición metódica: su estatua, toda de mármol por el exterior e interiormente organizada como nosotros, aunque animada de un espíritu carente de ideas innatas, va despertándose sentido a sentido, empezando por el olfato; y deduce todo lo que va añadiendo a la conciencia, por asociaciones sucesivas -idea ésta, precursora de la psicología científica-. Tal sería el origen de nuestros sentimientos, conocimientos e ideas, que para Condillac sólo eran sensaciones trnsformadas (a diferencia de Locke que admitía también la reflexión como una segunda fuente para las ideas).

          El “Tratado de las sensaciones” se dividía en cuatro partes:

  • de los sentidos que por sí mismos no juzgan los objetos exteriores: olfato, oído, gusto y vista.
  • del tacto (le toucher) que juzga los objetos exteriores.
  • del tacto enseñándoles a los demás sentidos a juzgar los objetos exteriores.
  • donde se analizan las necesidades, la industria e ideas de un ser humano aislado y en plena posesión de sus sentidos.

          Para Condillac el “yo” no es, pues, una substancia pensante que existe por sí misma, sino el producto de las sucesivas transformaciones, cada vez más complejas, de nuestras sensaciones, y  que derivarán en memoria, juicios, reflexiones, imaginación, voluntad, etc.

Pero, lejos de declararse materialista, como harán algunos de sus discípulos (Cabanis, Destutt de Tracy…), Condillac continuaba diciéndose espiritualista.

Su renombre era ya grande. Fue  entonces cuando el duque de Parma Felipe I (hijo de Felipe V de España y de su segunda esposa Isabel Farnesio) piensa en él como preceptor de su hijo Fernando de Borbón-Parma (1751-1802). Y allí se traslada Condillac para entregarse a una tarea que desarrollará entre 1758 y 1767. Y para su pupilo redacta un “Cours complet d’instruction”.

          De regreso a Francia y apoyado por el “parti philosophique”, Condillac ingresa en la Academia Francesa en 1768, noble recinto que el filósofo apenas frecuentará, consagrando buena parte de su tiempo para ocuparse de la publicación del extenso  “Cours complet…”, cuya estructura definitiva será:

-Discurso preliminar, motivo de los estudios, la gramática, el arte de escribir, el arte de razonar, el arte de pensar, la historia antigua, la historia moderna, motivo de la historia.

          Y ha rechazado, entretanto, la oferta que, desde Versalles, se le ha hecho llegar para asumir ahora la educación de los hijos que ha dejado Luis (1729-1765), hijo de Luis XV y presunto heredero hasta entonces, los que serán un día Luis XVI, Luis XVIII y Carlos X.

          Y en 1772 se retira a la abadía de Flux. Y, aun cuando no haya tenido la misma fama en este terreno que como filósofo, Condillac se revela un buen economista con su “Le Commerce et le Gouvernement, considérés relativement l’un à l’autre” (publicado en 1776, simultáneamente en Amsterdam y París), que redacta en su retiro, interesante tratado de economía política liberal, donde desarrolla una teoría sobre el interés y el valor (cuyo componente subjetivo subraya él) -cercano a la fisiocracia, aunque con visión propia, particularmente en cuanto a la industria, a la que él concede un papel no desdeñable-, y  que levantó alguna polvareda y fuertes críticas en su tiempo (el fisiócrata Le Trosne, el abate Bandeau)

          Su Logique –uno de sus más originales trabajos, compuesto a petición del Consejo de Instrucción pública de Polonia-, saldrá en 1780, en 2 vols, y su póstuma e inconclusa “Langue des Calculs” (entre la lógica, la semiótica moderna, la lingüística y la enseñanza de las matemáticas) será publicada por primera vez en 1798, junto a sus Obras completas.

Condillac. O.C. Edición de 1803 (BNF)

Condillac. O.C. Edición de 1803 (BNF)

Morirá en Flux (Beaugency, 25 km al SO de Orleáns), el 3 de agosto de 1780.

          Condillac no había llegado a firmar ningún artículo en la Enciclopedia, pero Diderot se inspira ampliamente en él, como fue grande también su influencia sobre el resto  del siglo XVIII.

Y la “Société idéologique” de Auteuil, en torno a madame Helvétius, desarrollará sus ideas, uno de cuyos miembros Maine de Biran (1766-1824) será su estrecho seguidor hasta que él mismo haya encontrado su propia filosofía. Garat desarrolla la enseñanza de Condillac en l’École Normale y Pierre Laromignière (1756-1837), editor de Condillac al que admira (1798), se refiere también a él en sus lecciones de filosofía de la Sorbona entre 1811 y 1813, en el momento, precisamente, en que contribuye a arruinar su autoridad con sus  análisis.

Referencia apenas discutida durante cincuenta años, la autoridad de Condillac acabó decayendo: la escuela ecléctica sólo tendrá burlas para él, hasta que, avanzado ya el siglo XIX, Taine vuelva sobre sus pasos e intente demostrar que sus ideas se adecuaban a las nuevas teorías psico-fisiológicas de su tiempo.

APUNTE BIBLIOGRÁFICO

BERTRAND, Aliénor (éd.), Condillac: L’origine du langage, Paris, Presses universitaires de France, 2002.
CHARRAK, André: Empirisme et métaphysique. L’Essai sur l’origine des connaissances humaines de Condillac, Paris, Vrin, 2003.
FIRODE, Alain: Empirisme et pédagogie à l’époque des Lumieres: la pensée éducative de Condillac en débat; París, l’Harmattan, 2015.
QUARFOOD, Christine: Condillac, la statue et l’enfant; philosophie et pédagogie au siècle des Lumières (traducido del sueco); París, l’Harmattan, 2002.
ROUSSEAU, Nicolas: Connaissance et langage chez Condillac; Genève, Droz, 1986.

En español:

CAPPELLETTI Angel J.: Antropología y ética de Condillac; 1976.
MARTÍNEZ LIÉBANA, Ismael:  El sentido del tacto, como vía de acceso a la objetividad en Condillac; 1985. También del mismo: Condillac (1714-1780);  Ediciones del Orto, 2000.

Deja una respuesta